Hay amores que nacen como rosas. Otros, como cactus. Los cactus no enamoran a primera vista. Pinchan. Sobreviven con poco. Y cuando nadie mira, florecen. Diana, el alma más pura de la oficina, y Adrian, el alma más corrupta, se ignoran, se malinterpretan, se pinchan. Pero un ángel torpe y un demo...
Hay en el texto:
apuesta, angeles y demonios, oficina
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En proceso: 10 Jul
43 pág.
Sí, quiero