Si me vieras por el dorso de la pupila, seguramente me verías como una sombra, sin género, sin boca, sin ojos, solamente sería una sombra extraña
Si me vieras con la iris me moldarías a la simetría correcta, me pondrías la luz necesaria, me contendrías adentro de una abertura redonda y central, dónde no hubiera atisbo de duda
Si me vieras con la retina seguramente apenas te darías cuenta que estoy aquí, guardarás cualquiera de mis movimientos como una corriente eléctrica, en tu cerebro se instalaría la imagen de mis pupilas y se volvería la sensación menos monocromática
Si me vieras con el nervio óptico morirás de un infarto, cada movimiento sacudiría tu corazón, la retina se caería, las imágenes dejarían de tener sentido y poco a poco perderías la vista
Pero me estás viendo con un simple ojo que aparenta estar atento a cada fisura que se desprende de mi boca, a cada parpadeo que marca el tintinear de la iris que se expande entre las adversidades de las pestañas, si tan solo me vieras como los ojos y no con la mente, si tan solo aún viéramos a color y no a blanco y negro...