11 Lamat 5 Kimi Del Miedo Al Libro

Capitulo 4: Mamá me sacó del infierno

*"CAPÍTULO 4: "MAMÁ ME SACÓ DEL INFIERNO"*
_"Mamá me sacó del infierno, pero nadie me avisó que el cielo también da vértigo cuando llevas una vida entera mirando al suelo."_

*I. LA SEGUNDA VEZ NO ERA PARA QUEDARSE*
La segunda vez que mamá volvió no vino a quedarse.
Regresó para llevarme con ella.

No se llevó los muebles. No se llevó el televisor. No se llevó el refrigerador.
El cuarto gris se quedó amueblado.
Lo que sí se llevó fue a mi hermana y la luz.
Pero al día siguiente vino por mí.

Dejar el cuarto gris no dolía.
Lo que dolió fue no saber cuánto duraría la luz esta vez.

Mamá me sacó del infierno, pero no me dijo que el cielo también da mareo.

_"Hijo despierta", "ya nos vamos"_, me susurró al oído.
Olía a luz.
Me besó la mejilla y por primera vez en un año sentí que no era malo existir.

*II. LA BOLSA NEGRA Y EL MIEDO DE SIEMPRE*
Afuera había un camión de mudanza.
Dos hombres sacaban las cosas de mamá.

En una bolsa negra que mamá me dio, dijo: _"Echa tu ropita y tus juguetes"_.
Y la eché lo más rápido que pude.
Las manos y piernas me temblaban.

Era el Miedo otra vez.
Miedo a que papá llegara en cualquier momento.
Miedo a que el golpe entrara por la puerta y me quitara la luz otra vez.

Mi abuela paterna no salió de su departamento. Encerrada. En silencio.
Como si no ver doliera menos.

No me despedí. No hubo tiempo.
Solo había urgencia. Solo había miedo.

Me subí al taxi con mamá. Seguimos el camión de mudanza rumbo a casa de mi abuela materna.

Yo iba feliz.
Iba sin miedo.
Por primera vez en mi vida me sentí niño.
No hijo, no soldado. *Niño*.

Con mamá todo era diversión. Todo era amor.
Ella nos amaba a mi hermana y a mí como si no hubiéramos cargado un cuarto gris encima.

*III. LA CASA QUE OLÍA A ESPERANZA*
Llegamos a una casa humilde. Pero no era gris.
Era vida nueva. Olía a esperanza.

Las ricas tortas de crema ya no eran el menú.
Mamá me llevó a un McDonald’s. Una cajita feliz con juguete.
Había juegos. _"Súbete"_, me dijo.
Y yo, incrédulo, pensaba que era un sueño.
Que me iba a despertar en la alfombra. En el cuarto gris.

Ese día no hubo quehacer.
No hubo golpes.
Hubo paz. Hubo amor.

En la noche jugaba con mi primo y mi hermana en la puerta abierta de la abuela.
El patio daba a la calle.
*Éramos libres.*

*IV. LA SONRISA QUE NO CONOCÍA*
Hasta que mi hermana corrió. Vio un carro.
Yo no alcancé a ver.
Cuando se acercó más el carro, el que manejaba era papá.

Quedé paralizado.
Él sonreía. Una sonrisa que no conocía.
_"Ven"_, me dijo.
Y obedecí como robot.
No tenía voz. Las piernas me temblaban.

Volteé a ver la casa. Quería gritar _¡Mamá!_
Pero el grito se quedó atorado en el mismo lugar donde vivía el _"Santo Dios mío"_.
_Mamá me sacó del infierno con una bolsa negra y un beso en la mejilla. Pero mi mente, a los 6 años, ya había aprendido que las puertas abiertas también son por donde entra el monstruo. Por eso metí la ropita temblando: porque hasta la libertad me sabía a huida._
_Ese día fui niño por primera vez. Me subí a los juegos sin mirar atrás. Y justo cuando mi cerebro empezó a creer que el amor no dolía, apareció su sonrisa en un carro. Entendí que el infierno no siempre vive en un cuarto: a veces maneja, y a veces te dice "ven"._
_Me fui del cuarto gris sin despedirme. Porque el miedo no da tiempo para rituales. Solo da piernas para correr. Y hoy, Lamat, te juro: todavía escucho ese "ven". Pero ahora tengo voz. Y esa voz dice: "Ya no". El niño se subió al taxi. Y aunque el grito se quedó atorado, este libro lo está gritando por él._



#658 en Novela contemporánea
#540 en Otros
#103 en Acción

En el texto hay: miedo, novela, miedo y destino

Editado: 02.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.