11 Lamat 5 Kimi Del Miedo Al Libro

Capitulo 6:

*CAPÍTULO 6: "EL NIÑO ROBOT"*

_"Un día se me acabaron las lágrimas. Y mi cuerpo entendió que también se cansa de tener miedo. Entonces aprendió a obedecer. Y a golpear."_

*I. EL DÍA QUE ME HICE TELÉFONO*
Un día se me acabaron las lágrimas.
Y entendí que el cuerpo también se cansa de tener miedo.

Esta vez mamá regresó porque papá se lo rogó todo un año.
El mismo año que fui su sombra.

Me llevaba a verla donde vivía con mi hermana.
Le rogaba perdón como teléfono de recados.
_"Dile que regrese, hijo"_. _"Dile que me perdone"_.
Setenta veces. Cien veces.

Me hacía cantar serenatas por teléfono.
Y yo, el niño robot, obedecía. _"Regresa con él, mamá"_, hasta que lo logró.

Pero mamá no regresó al cuarto gris.
Regresó con casa propia. Suya. Comprada con su esfuerzo y trabajo.
Y nos fuimos los 4: papá, mamá, mi hermanita y yo.

Por primera vez teníamos techo que no olía a cigarro, incienso ni a miedo.
Olía a luz, a nuevo, a mamá.

*II. EL NUEVO "QUEHACER"*
Me cambiaron a la escuela de mi hermana.
Escuela de tiempo completo. De 8am a 4pm.

_"Tienes que elegir un deporte, ya estás muy gordo, después de tu operación"_, dijo papá.
No era opción. Era orden. Otra forma de _"quehacer"_.
Ya que al operarme de las amígdalas subí mucho de peso.

Intenté fútbol soccer. No era bueno.
Intenté básquet, tampoco.
Intenté natación, pero el maestro también era agresivo.

Otro adulto con permiso para pegar y decirme insultos sobre mi físico.
Y yo ya estaba harto de adultos agresivos.

*III. EL GOLPE QUE ME QUITÓ EL AIRE Y ME DIO LA VIDA*
Hasta que probé fútbol americano.

En la primera práctica me dieron un golpe que me sacó el aire. Literal.
No podía respirar. Y sentí un miedo nuevo.
No era el miedo al golpe de papá.
Era el miedo a no existir.
A no poder jalar aire.

Cuando por fin respiré, quería llorar.
Pero recordé las enseñanzas de papá y me tragué todos los sentimientos.

Los compañeros reían. El coach aplaudía.
Papá ya me había pegado esa mañana por abandonar la natación.
Ya me había humillado ahora por mi nuevo aspecto y me llamaba _"gordo"_ o cualquier apodo que me doliera más que el golpe.

Los golpes ya eran normales. El miedo a papá ya era normal.
Pero las burlas de esos compañeros en conjunto, esas fueron nuevas.

Algo se rompió dentro de mí ese día. O algo nació. No sé.
Solo sé que me tragué muchas lágrimas ese día.

Miré a papá y le dije: _"Déjame jugar aquí. En el americano"_.
Se empezó a reír. _"¿Para qué?"_, me dijo.

Y le contesté con la verdad que ya quemaba en la garganta:
_"Quiero desquitarme del niño que me pegó y sacó el aire"_.

Se rio más fuerte. _"A ver, vamos"_, dijo.

*IV. CUANDO EL CASCO SE VOLVIÓ ESCUDO*
Me puse los _shoulders_, el casco, ajusté el barbiquejo, me metí el bucal a la boca y apreté los dientes.

Y cuando lo tuve enfrente en el ejercicio de 1 vs 1, aceleré a máxima con mis piernas.
Sin importar nada más que arrollarlo y dejarlo en el piso.

Y con la gasolina de cada golpe, cada vez que me tragué las lágrimas, cada humillación de papá, el casco del otro niño salió volando del impacto.

Esa tarde descubrí que la agresión ya era parte de mí.
Me desquité. Tacleé. Golpeé. Y me gustó.
Por primera vez pegar no dolía.
Pegar liberaba.

Ese día no solo entré al fútbol americano.
El fútbol americano entró en mí.

Y el niño que se dormía en el carro de papá se convirtió en jugador.
En guerrero.
En alguien que ya no solo recibía golpes… también los daba.

_Mamá compró casa. Yo compré armadura. Me dijeron gordo para humillarme. Me hice fuerte para que no me humillaran más. Y entendí que buscando venganza, encontré la primera parte de mí que no tenía miedo._
_Mi mente aprendió que el cuerpo, sin lágrimas, se vuelve robot. Obedece. Canta serenatas. Taclea. Sobrevive. Pero ese día, en el campo, el robot sintió. Y lo que sintió fue poder. Porque por primera vez el golpe tenía dirección: hacia afuera._
_Dejé de ser el bebé de 7 años que cargaban dormido. Me volví el que tumbaba. Y hoy, Lamat, te juro: no me enorgullece el golpe. Me enorgullece que ese niño encontró un lugar donde el dolor se transformaba en fuerza. Donde "gordo" se volvió casco. Donde el robot eligió. Y eligió pelear. Por él._



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En el texto hay: miedo, novela, miedo y destino

Editado: 02.08.2026

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