2. Lesam. El final de todo.

Capitulo 22

Semana 39. Lunes.

Habían pasado todos estos días en la casa de un amigo de David en un pueblo de Asturias que se encontraba lejos de la civilización.

Aquella mañana, y otra más, David llegó a la casa tras comprar una bala de heno y varias barras de pan.

– Toma chico, come – David miró que no había nadie en la calle y a continuación dejó el heno en el suelo, comenzando a desaparecer al instante –. Con tranquilidad, ¿Quieres?

– ¿No quieres dedicarte a eso?

David se giró y vio que la resplandeciente Emily estaba asomada a la ventana.

– No es lo mío. Se necesita tener mucha paciencia – David se acercó a la ventana –. Veo que ya te has levantado – la besó suavemente.

– Y tú cada día sales antes – le comentó ella.

– Es que no quiero encontrarme con Roberto – masculló él –. Es un pesado que no para de hablar luego – se dirigió hacia la puerta y entró en la casa –. Así que será mejor evitarlo.

– Al menos socializas con gente – dijo Emily saliendo de la habitación y quedándose apoyada en la puerta.

– Si a eso le llamas socializar… – David avanzó por el pasillo –. Siempre va hablando de lo mismo.

Kinnei apareció por el fondo del pasillo y corrió hacia él con la lengua fuera.

– ¿Has descansado bien, Kinnei? – Le preguntó David.

El zorro aulló y empezó a restregarse en la pierna izquierda de él para mostrarle afecto.

– Al menos ves a gente distinta – agregó Emily –. Yo me aburro ya de estar siempre con estos, de hecho, no sabemos ni de lo que hablar…

– Si supieseis hablar español os dejaría iros a hacer los recados… – David reanudó la marcha hasta llegar al salón, dónde estaban todos desayunando –. Buenos días, chicos.

– ¡Pues enséñame! – Exigió Emily.

David avanzó por el salón entre saludos y giró a la derecha en la primera puerta para entrar en la cocina.

– Si te ves capaz, yo te enseño. Ya te lo he propuesto otras veces… – David dejó los panes en la encimera y al voltearse se encontró con su novia.

– Yo te dije que me lo iba a pensar – contestó ella –. Y después de estos días… Lo veo útil, ya que si voy a pasar tiempo con tú familia…

– Entonces tendré que prepararme…

– Eres un buen profesor, no hace falta que te preocupes mucho – le dijo Emily.

– Sí, pero un idioma es…

– ¡David! ¿Hoy qué vamos a hacer? – Le preguntó Nico desde el salón.

– Nada – David rodeó a su novia y se quedó parando en la puerta –. Hoy es día de descanso. Os lo merecéis después de lo de ayer…

– ¿En serio? – le preguntó Emily abrazándole por la espalda.

– Sí… – Afirmó él –. Yo también me notó un poco cansado. Y es que quiera o no, llevamos días sin parar. Además de que hoy va a llover, así que será lo mejor para todos…

– ¡¿Sabes qué significa eso, Marlon?! – Le gritó Simón eufórico.

– ¡Qué podemos usar el puesto de escucha! – Soltó Marlon.

– ¡Imagínate qué escuchamos una conversación secreta! – Se exaltó Simón –. ¡Vamos, vamos! – Se levantó corriendo y se fue hacia el garaje.

– Vaya frikis que sois… – Susurró Lara.

– ¿Nos hacemos la manicura, chicas? Ya es hora – les preguntó Alessia.

– ¡Sí! – Soltó Nico –. Que las tengo destrozadas…

– ¿Vienes con nosotras, Emily? – Le propuso Lara.

– No, gracias. Quiero pasar mi tiempo con David – le agarró más fuerte.

David aún no se acostumbraba a eso, así que forzó una sonrisa y esperó a que sus amigas se fueran.

– Yo me iré también con Marlon… – Susurró Lucas levantándose de su sitio.

– ¿Y qué quieres hacer? – Preguntó David en cuanto se quedaron solos.

– Solo quiero pasar el rato, así que lo que tú quieras, cariño – le susurró ella.

A David le dio un escalofrió al escuchar eso y dio un paso hacia delante sin querer.

– ¿Quieres dar un paseo antes de qué llueva? – Propuso –. Aunque ahora que lo pienso… Será mejor meter al Thresl en el patio, ya que aunque sea invisible se mojara, ¿no?

– Mmm… – Emily se lo pensó viendo como David abandonaba el salón para ir a la calle de nuevo –. Yo digo que si se moja – le siguió –. De hecho, quizás sea su punto débil, ya que puede verse su silueta.

– Tienes razón – David salió y vio que el heno ya se lo había acabado –. ¿Ya te lo has comido todo?

– Quizás tendrás que…

El Thresl bufó justo delante de ellos.

– ¡Oye! Va a llover pronto y hoy es día de descanso, así que… ¿Te metemos en el patio? – Preguntó David –. Es cómo tu día de vacaciones.

La bestia no estaba muy de acuerdo con él, pero al final relinchó para decirle que sí.




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