9 Meses con él [pronto en edición]

Capítulo 20

Olivia

¿Qué acaba de suceder?

¿Fue un error? ¿Sólo serán 8 meses?

La verdad no sé cómo sentirme con lo que dijo. No sé si ofenderme, extra ofenderme o aliviarme de no tenerlo acosándome en todo momento.

Aunque  acabe de rechazarme de ese modo, de tratarme como una...

HIJO DE PU**

 Me acaba de tratar como una put* y eso hace siempre. Juro que me va a dar algo.

Es mi culpa

MI CULPA

Porque le permití que lo hiciera, le permití que jugara conmigo y ahora sólo puedo tragar en seco y secarme los ojos.

 No estoy llorando por él, lloro de rabia por decirle que no soy una put*, abofetearlo por insinuarlo, y sin embargo, demostrarle lo contrario.

El sonido del celular me saca de mi trance. Lo cojo como puedo, es mi mamá. Respiro varias veces antes de contestar.

_Hola mamá- La saludo

_Estás llorando?- No se le escapa una.

_No, estoy somnolienta, acabo de despertar- Miento.

_Bueno, Has hablado con la obstetra?En cuanto bajes la llamas para recordarle lo de tu cita.

_ Ella lo debe tener en su agenda mamá, no quiero parecer muy insistente.

_Bueno y cómo va todo?- Pues he dejado que un cerdo con el que estoy obligada a vivir me coja, desheche y se entretenga jugando conmigo y justo ahora lo acaba de repetir.

Obviamente no diré eso.

_Bien, acabo de despertar cómo te dije así que no he hecho mucho.- La escucho suspirar.

_Quería haber ido a tu consulta.

_No pasa nada mamá, en serio- Ya estoy acostumbrada a su ausencia, y no hablo de que ya me adapté porque vivo sola aquí, hace una semana. Me refiero a siempre, nunca los veía por su trabajo, ni en las obras de la escuela, ni en excursiones, ni en nada.

_Bien. Beso mi niña, te quiero.

_Y yo a ti mamá, beso.

Cuelgo la llamada y me voy a dar una ducha.

Si él cree que iba a estar tirada por los rincones por él, rogandole, se ve que no me conoce.

Me pongo un top que deja al descubierto mi pequeña pancita de 10 semanas y unos pantalones deportivos. Recojo mi cabello con la liga que me viene como un balde de agua fría y bajo a desayunar.

Él está recostado en la puerta corrediza del jardín. Mi celular sonando lo alerta de mi presencia y voltea a verme, más yo hago lo que mejor me sale, lo ignoro por completo.

Llamada

_Ah Buenos días doctor/entrenador/nutricionista- Bromeo.

_No llevas puesto el reloj- Me regaña.

_Ayer me lo quité para dormir- Miento, ya dije que no pienso llevar esa cosa, no soy un perro.

_No te has vuelto a alterar?.

_Noup- Vuelvo a mentir.

_Bien. Hoy no voy a ir por lo de...

_La cita-

_Pues sí, a qué hora es?

_ A las 2.

_Bien ahora vas almorzar?- Se queda a la espera de que le dicte el menú.

_En un restaurante- Lo interrumpo. No me apetece permanecer mucho más tiempo aquí.

_Vale.

_Bien voy a arreglarme para la cita no creo que le agrade que sea impuntual.

_Pero si apenas son las 11.

_No importa- Me encojo de hombros.

_Nos vemos- Se despide.

_Nos vemos- Corto la llamada.

Subo a ponerme un vestido suelto pero bonito color amarillo y mi chaqueta de cuero negra. Calzo unas deportivas. Ya no recuerdo a mis zapatos de aguja ni las faldas ajustadas, mi estilo ha cambiado mucho, pero no me importa, todo sea por el bien del bebé. Recojo mi pequeña mochila con las cosas que necesito y bajo las escaleras.

Voy a salir- Anuncio y ni siquiera volteo a ver si me escuchó. Luego recuerdo que no puedo ir caminando y tampoco tengo las llaves.

_Oye- Lo llamo y enarca una ceja_Dame las llaves- Extiendo la mano y lo noto tensarse.

_No-

_Disculpa, tengo tanto derecho como tú a usar ese auto.

_Pero yo tengo las llaves- Las sacude delante de mí. Bien, tal vez crea que voy a irme y decir "no puedo contigo" pero no. Le lanzo un puñetazo en el pómulo que lo toma por sorpresa y le arrebato las llaves. Aunque lo golpee relativamente suave, le queda la marca rojiza.

_Eres una mierda Nathan Maxwell y maldigo el momento en que me acosté contigo- Le suelto.

_Te odio- Cierro la puerta de un portazo y me subo en el auto que en este momento tengo más deseos de romper que de conducir.

Acelero hasta iincorporarme a la carretera. Aunque estoy molesta, qué molesta? ENCABRONADA, en todo el sentido de la palabra.

Pero fue mi culpa.

Otra vez.

Fue mi culpa por permitirle colarse en mis bragas por segunda vez, por tercera vez, porque a pesar de ser consiente de que él era un mujeriego, un idiota, un... (Ya ni sé como describirlo, la verdad) le permití que me sedujera atrapandome con sus encantos, porque me aferré a la estúpida idea de que lo que hizo en la feria había significado algo, cuando sabrá Dios todo lo que habrá hecho por sus acostones de una noche.

El semáforo me toma, y con esto las lágrimas que tenía retenidas, comienzan a deslizarse con libertad a través de mis mejillas. No es hasta ahora que descubro todo, no hasta ahora que me tomo el tiempo de reflexionar es que me doy cuenta de que estoy comenzando a desarrollar un sentimiento maligno respecto a Nathan: No es odio, es... Amor.

 Me estoy enamorando de Nathan Maxwell.

Estoy cavando mi propia tumba.

Aunque me he dado cuenta cuando estoy muy cerca de terminar de cavar, la decepción de que él comience a rellenar el hoyo con tierra, estropeando mi trabajo, me ha hecho aterrizar y terminar de ayudarlo a tapar el hoyo.

Tan rápido cómo retengo este sentimiento, sus besos y sus caricias, los dejo ir, porque así soy yo, así he sido siempre y no tengo pensado cambiar.

Sus palabras fueron las dagas que hicieron añicos la esfera protectora de mi corazón ingenuo.

Así que lo único que siento hacia él es desprecio, un desprecio doble, por él y por mí porque, por más infantil que suene, decidí culparlo de mis errores para poder permitirme tener un poco de paz mental.




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