9 Meses con él [pronto en edición]

Capítulo 21

 Soy una persona graciosa, bastante y en muchas ocasiones tiernas. Ah, pero cuando me siento dolida escondo todo en fracción de segundos, lo ignoro tanto que da la impresión que en la consulta sólo estamos la doctora y yo.

Me dolió, no lo niego, por algún motivo sus palabras dolieron, pero ya pasó.

¿Han visto Underworld?

Cuándo Selene le introduce una granada por la herida abierta al híbrido que sanaba rápido? La 4ta parte si no me equivoco.

Pues así soy, las heridas sanan en cuestión de segundos, pero eso no significa que el dolor no quede en mi interior.

Tras seguir las indicaciones de la doctora. Me acuesto en la camilla y dejo que me aplique el gel. Fue una pésima idea venir con vestido, pero en ese momento no lo pensé bien así que me cubro con una tela azul dejando al descubierto sólo mi abdomen y cubriendo mi ropa interior.

No puedo evitar que las lágrimas se deslicen por mis mejillas. 
No de rabia
No de enojo
No de tristeza

De una emoción enorme al verlo. Aún la imagen no es del todo clara y está muy pequeño para definir bien su formación, de repente me odio por no definir bien su cuerpo, pero gracias a los señalamientos de mi obstetra, comienzo a sonreír cómo nunca, ante la idea de ser mamá.

_Es...- Ella parece entender mis intenciones por lo que me interrumpe.

_Un feto- Bufo cuando menciona lo obvio_ Es muy pequeño para saber su sexo- Me explica y asiento con tristeza.

Muero de deseos de saber su sexo, en serio. La emoción que sentía de saber si saldría o no Reina del Baile en el instituto, no le llega a los tobillos a esto, En Serio!.

Obvio tengo pensado organizar un estupendo Baby Shower, es una de las ventajas de ser alguien con dinero, poder celebrar en grande este tipo de festividades.

Me despido de la doctora y busco la salida del hospital, mientras más rápido mejor.

Ya afuera, me subo al asiento del copiloto, una señal muy indirecta de que conduzca. Después de todo no soy mala y lo dejo tirado en la calle. Cuando recuerdo que me negó las llaves de la camioneta, rápidamente me dan deseos de cambiar de asiento y cerrar la puerta, pero tarde, ya se subió al vehículo.

Cómo supo lo de la cita? Porque es obvio que no se lo dije. Tal vez mamá llamó y el contestó ¿Por qué no me marcó al móvil?

Intento concentrarme en algo para que la tensión no me asfixie a mí, para cuando saco el teléfono está apagado. Maldición!

No me importa, tomo una pancarta en la guantera, de esas que ponen en el parabrisas del auto, y comienzo a leerla como si fuese lo mejor que podría hacer en este momento, cosa que es verdad.

Esta trata de un spa y si mi poco desarrollado sentido de la orientación no me falla, no es muy lejos.

Brindan muchos servicios y comienzo a pensar en la última vez que visité un spa, fue hace mucho, la verdad ya ni recuerdo. No atiendo usualmente mi cabello con tratamientos ni nada, aunque hace algunas semanas con las chicas y mamá nos dimos unos cuantos mimos generales, no fue algo profundo cómo lo harían en un spa.

Para cuando guardo la pancarta en mi pequeña mochila, ya N... El hijo de Nathaniel y Massiel está aparcando, me bajo sin decir palabra alguna y me adentro en nuestra... Mi nuevo refugio, Mi nuevo hogar, sólo mío.

El leer el fliyer  fue una decisión estúpida de mi parte ya que ahora tengo un mareo insoportable. Subo a regañadientes la escalera que conduce a la habitación principal y me dejo caer en la cama sin deshacerme siquiera de las zapatillas.

(...)

Cuando me despierto son casi las siete de la tarde. El malestar cesó, pero el rugido de mi estómago da indicio a un nuevo malestar, hambre.

Bajo a la cocina luego de deshacerme del vestido y las zapatillas deportivas, y reemplazarlo por una camiseta ceñida, un short y unas chancletas, un outfit de andar por casa, justo lo que voy a hacer.

Cuando atravieso la mitad de la casa para llegar a la cocina, confirmo lo que sospechaba, Nathan no está en casa. Debe estar en algún bar por ahí, como la vez pasada, parece que es su modo de hacerle frente a las discusiones, un modo bastante inmaduro e infantil, pero así es él. Inmaduro e infantil.

Y sexy, admítelo

Subconsciente eres mala influencia

Hasta ahora lo notas?

[Dime que no tuvimos sexo.
Tuvieron sexo, tuvieron sexo tuvieron sexo.
Cállate -Le ordeno molesta.
Sexo sexo sexo sexo
Gruño y salgo del baño antes de que termine loca.]

La verdad no

Bien

Bien

Sacudo la cabeza. Maldita sea la estoy perdiendo! (A la cabeza, me refiero a la cabeza) Cuando ya estoy con las energías cargadas y más despierta, choco con la triste realidad.

 MIERDA!

SOLO UNA VEZ! SOLO UNA MALDITA VEZ HE LAVADO LOS PLATOS DESPUÉS DE FIJAR EL HORARIO! Auch!

Me hago un moño mal hecho y empiezo a lavar todo mientras me planteo la idea de tener una empleada.

_Alo- Contesto a la insistente persona tras la línea, sosteniendo el teléfono entre mi mejilla y hombro.

_Olivia Al fin!- Escucho a Samantha suspirar con alivio_ Por Dios! Pensé que habías muerto.

_Me sentía mal y me acosté un rato.

_Nunca te voy a perdonar esto- Suena medio enfadada y ya comienzo a preguntarme que hice_ Eres pésima amiga. Esperaba que me hicieras la visita junto a tu falso novio o lo que sea pero no, preferiste quedarte en casa.

_Nathan está allá?- La sorpresa en mi voz es evidente. Nunca pensé que condujera dos horas para ir a ver a su mejor amigo. Tendrá que ver conmigo? Imposible! A él seguro que ni le importó lo que me dijo.

_Pues sí- Me la imagino encogiéndose de hombros _ Si aún sigues molesta por lo que le dije a Nathan, de verdad lo siento, fue un...

_Qué tu qué?- Ok dos noticias en un mismo momento, dos noticias referidas al bastardo de mierda que es Nathan Maxwell.




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