A destiempo

Capitulo 16

— El viaje (Parte 2)

Hay momentos que no deberían existir.

No porque sean incorrectos…

sino porque se sienten demasiado bien en el lugar equivocado.

Y cuando eso pasa…

el cuerpo lo sabe antes que la mente.

Y el corazón…

lo paga después.

---

El destino era hermoso.

Demasiado.

Como si el mundo, con toda la intención, hubiera decidido burlarse de ellos.

Cielo despejado.

Brisa suave.

Un paisaje que invitaba a quedarse.

A respirar.

A sentir.

A olvidar.

---

Y eso fue exactamente lo que hicieron.

Olvidar.

---

(Riley)

No sé en qué momento dejé de pensar.

Tal vez fue cuando empezamos a caminar.

Solo… caminar.

Sin darnos cuenta.

Sin decir “vamos juntos”.

Simplemente pasó.

---

—¿Siempre caminas así de lento? —preguntó Jake, con una sonrisa leve.

—¿Siempre te desesperas así de rápido?

—Solo cuando estoy contigo.

—Qué honor.

—No lo es.

Pero sonreía.

Y yo también.

---

El camino era largo.

Y, sin embargo…

se sintió corto.

Porque las conversaciones fluían.

Porque las risas salían solas.

Porque por un rato…

no existía nadie más.

---

Ni su novia.

Ni Daniel.

Ni las miradas.

Ni el peso en el pecho.

---

Solo nosotros.

Y eso…

eso era peligroso.

---

—Oye —dije en un momento, mirando al frente—, ¿tú crees que si uno ignora algo lo suficiente… desaparece?

Jake no respondió de inmediato.

Lo sentí.

Pensando.

Midiendo.

Como siempre.

—No —dijo al final—. Creo que se transforma.

—¿En qué?

Me miró.

Y esa mirada…

esa maldita mirada.

—En algo más difícil de manejar.

Tragué saliva.

Porque sabía exactamente de qué hablaba.

---

Seguimos caminando.

Pero ya no era igual.

Porque ahora…

todo tenía nombre.

Aunque no lo dijéramos.

---

Después vino la comida.

Mesas largas.

Risas compartidas.

Ruido.

Gente.

Pero aún así…

terminamos sentados juntos.

Otra vez.

---

Daniel estaba frente a mí.

Haciendo chistes.

Haciéndome reír.

Fácil.

Ligero.

Sin complicaciones.

---

—Te ves más feliz hoy —me dijo, guiñándome un ojo.

—Lo estoy —respondí.

Y era verdad.

Pero no por las razones correctas.

---

Jake no dijo nada.

Pero lo sentí.

Su mirada.

Pesada.

Fija.

Incomodando todo.

---

—¿Quieres probar esto? —me preguntó de repente, acercando su plato.

Demasiado cerca.

Otra vez.

—No soy fan.

—Mentirosa.

—No lo soy.

—Sí lo eres.

Tomó el tenedor.

Y sin preguntar…

lo acercó a mi boca.

---

Me quedé quieta.

El mundo…

literalmente…

se detuvo.

---

—Jake… —murmuré.

—Confía.

Esa palabra.

Maldita palabra.

---

Abrí la boca.

Y lo hice.

No por la comida.

No por él.

Por lo que significaba.

---

Daniel levantó una ceja.

—Wow… esto se está poniendo interesante.

—Cállate —dijimos Jake y yo al mismo tiempo.

Silencio.

Y luego…

risa.

La misma risa.

Otra vez.

---

Parecíamos pareja.

Y eso…

eso dolía.

Porque no lo éramos.

Y no podíamos serlo.

---

La tarde avanzó.

Y con ella…

la distancia entre nosotros desapareció.

---

Caminamos otra vez.

Pero ahora…

más cerca.

---

—Esto está mal —dije en voz baja.

—Lo sé.

—Entonces deja de mirarme así.

—No puedo.

Silencio.

---

—Tienes novia, Jake.

—Lo sé.

—Entonces actúa como si te importara.

Esa frase…

le dolió.

Se le notó.

En la mandíbula tensa.

En la mirada que se desvió.

En el silencio que siguió.

---

—No es tan simple —dijo.

—Sí lo es.

—No lo es.

—Lo es.

—Riley…

Ese tono.

Ese que me desarma.

Ese que odio.

---

Nos detuvimos.

Sin darnos cuenta.

Frente a frente.

---

Demasiado cerca.

Otra vez.

Siempre demasiado cerca.

---

Y entonces…

pasó.

---

No fue planeado.

No fue hablado.

No fue correcto.

---

Fue inevitable.

---

Jake levantó la mano.

Dudó.

Pero no la bajó.

Sus dedos rozaron mi mejilla.

Suavemente.

Como si yo fuera algo frágil.

Algo que podía romperse.

---

Mi respiración se desordenó.

Mi cuerpo…

no reaccionó.

O peor…

reaccionó demasiado.

---

—No hagas esto… —susurré.

Pero no me moví.

---

Él tampoco.

---

Su mirada bajó a mis labios.

Y el mundo…

se quedó en silencio.

---

Otra vez.

---

Pero esta vez…

más intenso.

Más real.

Más peligroso.

---

Se inclinó.

Lento.

Dándome tiempo.

Dándome opción.

---

Y por un segundo…

solo uno…

quise.

---

Quise que pasara.

Quise olvidar todo.

Quise sentir.

Quise ser egoísta.

---

Pero entonces…

la imagen llegó.

---

Una mano.

No la mía.

---

La de ella.

Valeria.

Agarrando la suya.

Sonriendo.

Confiando.

---

Y ahí…

todo se rompió.

---

Retrocedí.

De golpe.

Como si me hubiera quemado.

---

—No.

Respiré agitado.

Negando.

Con todo.

---

Jake se quedó quieto.

Confundido.

Afectado.

—Riley…

—No puedo.

Mi voz tembló.

Pero no me importó.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.