— La misma química…
Hay cosas que el tiempo no apaga.
Las transforma.
Las madura.
Las vuelve… más peligrosas.
---
Ya no eran los mismos.
No eran los adolescentes que jugaban a provocarse sin entender del todo lo que hacían.
---
Ahora…
sabían.
---
Sabían lo que era desear a alguien y no tenerlo.
Sabían lo que era perderse.
Sabían lo que era callar… por miedo.
---
Y lo más importante:
Sabían exactamente lo que el otro les hacía sentir.
---
Y aún así…
decidieron quedarse.
---
(Riley)
No sé en qué momento dejamos de hablar como dos personas que “se reencontraron”.
---
Porque ya no era eso.
---
Era más lento.
Más cargado.
Más… consciente.
---
Estábamos sentados frente a frente.
Una mesa pequeña.
Dos cafés que ya se habían enfriado.
Y una tensión que definitivamente no.
---
—No has cambiado tanto —dije, mirándolo por encima de la taza.
---
—Tú sí —respondió él.
---
—¿Para bien o para mal?
---
Jake sonrió.
Esa sonrisa…
la que siempre significaba problemas.
---
—Para peligro.
---
Sentí un pequeño golpe en el pecho.
---
—¿Peligro? —repetí, arqueando una ceja.
---
—Sí… —se inclinó un poco hacia adelante—. Antes eras intensa… pero ahora sabes exactamente lo que haces.
---
Silencio.
---
No aparté la mirada.
---
—¿Y eso te asusta?
---
—Me complica.
---
Ahí estaba otra vez.
Esa palabra.
---
Pero esta vez…
no sonó a huida.
Sonó a advertencia.
---
Mis dedos jugaban con la servilleta.
Un gesto tonto.
Pero necesario.
Porque si no hacía algo con mis manos…
iba a hacer algo con él.
---
—Sigues evitando las cosas —dije.
---
—No… —respondió, bajando la voz—. Ahora las enfrento… solo que no siempre sé cómo terminan.
---
Tragué saliva.
---
Porque la forma en que me estaba mirando…
no era la misma de antes.
---
Era más lenta.
Más directa.
Más… íntima.
---
Como si no estuviera viendo solo lo que soy.
Sino también lo que podría pasar.
---
—Jake… —murmuré.
---
—¿Qué?
---
—Deja de mirarme así.
---
—¿Así cómo?
---
—Como si estuvieras pensando demasiado.
---
Se inclinó un poco más.
---
—Es que lo estoy haciendo.
---
Mi respiración se volvió más pesada.
---
—¿Pensando en qué?
---
Sonrió.
Pero no respondió de inmediato.
---
Y ese silencio…
dijo más que cualquier palabra.
---
—En lo que no hicimos —dijo al final.
---
Ahí.
Directo.
Sin rodeos.
---
Sentí cómo el aire se quedaba atrapado en mi pecho.
---
—Han pasado años —respondí, intentando sonar tranquila.
---
—Lo sé.
---
—Entonces… ya eso debería estar superado.
---
Jake negó suavemente.
---
—No todo lo que no pasa… se supera.
---
Silencio.
---
Uno de esos que pesan.
Pero no incomodan.
---
De esos que te acercan.
---
—¿Y tú? —preguntó él—. ¿Lo superaste?
---
Lo miré.
Sostuve su mirada.
---
—Si lo hubiera hecho… no estaría aquí.
---
Esa fue la verdad.
La primera completamente limpia.
---
Jake exhaló lento.
Como si necesitara ese segundo para no hacer algo impulsivo.
---
—Eres peligrosa —repitió.
---
—Y tú débil.
---
Se rió.
Bajito.
---
—No tienes idea.
---
Nos quedamos en silencio.
Pero no era vacío.
---
Era… cargado.
---
Mis piernas rozaron las suyas debajo de la mesa.
Accidental.
Tal vez.
---
Ninguno se movió.
---
Y ese pequeño contacto…
fue suficiente.
---
Para recordar.
Para encender.
Para confirmar.
---
Levanté la mirada lentamente.
---
Él ya me estaba mirando.
---
—Riley…
---
Mi nombre en su voz…
esta vez no fue suave.
Fue bajo.
Más grave.
Más… real.
---
—¿Sí?
---
No me moví.
No me alejé.
---
Jake estiró la mano.
Despacio.
Como si me estuviera dando tiempo de detenerlo.
---
No lo hice.
---
Sus dedos tocaron los míos.
---
Y fue ridículo.
---
Después de todo…
después de los años…
después de todo lo que sentimos…
---
Ese simple contacto…
me hizo temblar.
---
—Sigues igual —susurró.
---
—No —dije, apenas respirando—. Solo que ahora no finjo que no siento.
---
Él apretó ligeramente mi mano.
---
—Eso lo hace peor.
---
—¿Para quién?
---
—Para los dos.
---
Pero no soltó mi mano.
---
Y yo…
tampoco la retiré.
---
El mundo alrededor seguía.
Gente.
Ruido.
Movimiento.
---
Pero en esa mesa…
en ese pequeño espacio entre nosotros…
---
todo se redujo a una sola cosa:
Lo que estaba a punto de pasar.
---
O lo que llevábamos años evitando.
---
—Dime que pare —dijo de repente.
---
Fruncí el ceño.
---
—¿Parar qué?
---
—Esto.
Su mirada bajó a nuestras manos.
Luego volvió a mis ojos.
---
—Porque si no me dices que pare…
no sé si voy a hacerlo.
---
Mi corazón latía fuerte.
Demasiado.
---
Y por primera vez…
no quería huir.
---
—No te estoy diciendo que pares.
#137 en Joven Adulto
#983 en Novela contemporánea
#amor #amistad #decisiones, #amor #amistad #newadult #rivalstolovers, #amor # confusión # enamorado
Editado: 22.03.2026