A pesar de todo ©

EXTRA III: Destruir

—Seguimos al pie de la letra sus indicaciones. El trabajo está hecho, nadie se dio cuenta de nada. —Asentí con la cabeza, esperaba que así fuera. Y si todo salía como tenía planeado… solo era cuestión de tiempo y por fin todo volvería a ser como antes, a como debió de ser siempre.

—Ten por seguro que si todo sale como tanto profesas, tu cuenta bancaria será gratamente beneficiada —respondí serena—, pero si cometieron un tan solo error que eche a perder todo… te juro que las pagaran con creces —amenacé sin titubeos. El hombre que trabajaba para mi asintió con la cabeza sin mostrarse perturbado por mi amenaza, supuse que la costumbre de tratar con personas peligrosas, tanto como lo podía ser yo, ya no le infundía temor.

—Me ofende señorita, nosotros cumplimos con nuestro trabajo… —Nos levantamos de nuestros asientos, deposité un billete sobre la mesa, pago suficiente para saldar el escaso consumo que habíamos tenido.

—Está bien, mañana a primera hora recibirá el último pago. Y a partir de este momento tanto usted como yo… no nos conocemos, ¿entendido?

—Descuide, los caballeros no tenemos memoria. —Le dedique una última mirada y salí de aquel bar de mala muerte. Afuera mi chofer me esperaba y tan pronto estuve dentro del vehículo partimos hacia mi casa.

Él seria mío, nada ni nadie lograría que fuera diferente. Ni siquiera esa chica escuálida y sin chiste. No, no lo lograría, Kyan y yo estábamos hechos para estar juntos y de eso yo me encargaría, sin importarme lo que tuviera que hacer ni siquiera a quien tuviera que destruir. El tiempo corría, su fin estaba cerca, el fin de esa estúpida relación, el fin de Emily González.




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