A Través De Mis Sueños

Capítulo 35

 

Desperté pensando en lo que había pasado ayer. Al principio creí que era sólo un sueño pero no es así. Fue real.

Eleanor se había marchado al trabajo. A ella, en este caso, no le daban días libres como a mí así que tuvo que ir. Muy soñolienta, en la mañana, me despertó y me avisó que se iría. Escuché a medias pero entendí lo que ella me dijo. Cuando me levanté, fui al baño e hice mis necesidades, bajé al living para desayunar.

Evan vendría en unas horas. Debía esperar a que saliera de la cafetería.

Me encontré con Dean, quien estaba desayunando.

—Buenos días. Te dejé preparado el desayuno —me sonrió. Le devolví la sonrisa y me senté frente a él.

—Buenos días. Gracias, Dean —le dije, mientras miraba todo lo que había preparado—. ¿Debes trabajar?

Dean asintió—. ¿No te lo dije? Soy profesor de arte.

—¿En serio? Wow —sonreí—. Eso es genial.

—Sí —dejó su taza, para poder mirarme a los ojos—. ¿Cómo fue ayer? ¿Pudiste ver a Evan?

Asentí—. Lo vi. Pudimos hablar también así que… todo salió bien.

Se me escapó una sonrisa. No podía evitar estar y ser feliz cuando pensaba en lo de ayer.

—¿Te gusta, cierto? —preguntó. Su pregunta me dejó un poco desconcertada. Dean era… de aquellos que iban directo al grano. Definitivamente.

Miré la espuma de mi café—. Sí —respondí, luego alcé la mirada—. Me gusta hace… mucho tiempo.

Soltó una risa a su vez que negaba la cabeza—. Mierda —dijo, fruncí el ceño confundida—. Supongo que no tengo chances de una cita, ¿no?

Fruncí los labios—. Hhum. —¿Cómo decirlo? Me rasqué la nuca pensativa. No estaba pensando en realmente tener una cita con Dean. Sinceramente, estaba pensando cómo decirle que no—. Supongo. Podemos ser amigos, si quieres. Pero… prefiero no tener una cita contigo. —Mis palabras eran torpes al hablar como si no quisiera arruinarlo.

Dean sonrió. Tenía una sonrisa enorme y brillante a la vez. Se rascó la barbilla, hizo una pausa y luego respondió—: ¿Por qué te pones nerviosa? —alzó la mirada—. No es que me gustes, es decir… te vi y pensé que hubiese estado genial conocerte. Pareces muy divertida.

La mirada de Dean era muy sincera. No parecía estar jugando. Lo sabía por Eleanor, ya que, ella mencionó que Dean cortó con su novia porque él afirmaba que ella no lo valoraba como debía. Y creyó que lo mejor era romper.

Reí suavemente—. No sé si soy tan divertida como crees —dije—. Pero me es difícil ver a otra persona de la misma manera en la que veo a Evan. Él es… muy especial. No sólo porque me gusta sino en mucho sentido. Para mí él es diferente, quizás para otros no pero… desde pequeña; es Evan.

Dean corrió la mirada, luego apoyó su barbilla sobre una mano—. Sí, ya vi que te gusta mucho —dijo—. Pero, ¿son novios?

Negué con la cabeza—. No, no somos novios —respondí.

—Bueno —se levantó y respiró hondo—. No me rindo entonces.

Había una pizca de broma en sus palabras. No lo decía 100% en verdad.

Alcé las cejas—. He dicho que no.

Dean carcajeó divertido—. Me agradas —dijo, volviéndose para el living—. Nos vemos más tarde. No me olvido de tu regalo.

Luego de mi charla con Dean, el cual me había sentido un poco nerviosa, ya que él era muy directo al hablar, no estaba acostumbrada. Aunque debía aprender de él pensándolo bien.

Me propuse a arreglarme para salir con Evan, pensando también en que mañana me iría a Florida nuevamente. Y que mañana era mi cumpleaños. Luego de unas largas horas que había quedado encerrada en la habitación de Eleanor; Evan me envió un mensaje preguntándome la dirección de la casa de Eleanor, como no lo sabía muy bien, pasé directamente la ubicación. Después de unos minutos de esperar, pude observar que Dean no se había ido aún.

—¿Estás esperándome? —le pregunté. Porque, realmente, parecía estar haciéndolo.

Asintió—. Eleanor dijo que esperara a que te fueras primero para verificar que todo salga bien —dijo—. Así que… es lo que hago. Si fueses otra persona, no creo que lo haría pero eres su amiga.

Le agradecí por ello, y esperé a Evan. Después de unos minutos se oyó la bocina de la motocicleta cuando llegó. Lo pensé como si fuera una película, ir en motocicleta con Evan se veía bastante bien.

Dean salió a la par mía. Evan, en ningún momento, se quitó el casco. Sus ojos azules destacaban perfectamente.

El hermano de Eleanor, lo saludó alzando la barbilla—: Evan.

—Dean —contestó Evan siguiéndolo con la mirada mientras éste se iba.

—Nos vemos más tarde, Jen. —Se despidió Dean de mí. De igual manera, me despedí de él agitando mi mano.

Evan estacionó su motocicleta, y me ofreció un casco como el de él. Me lo colocó por encima de mi cabeza—. Te queda grande —dijo. Sus ojos se arrugaron, noté que estaba sonriendo—. No me sorprende.

Lo miré con suspicacia—. Tu casco es grande.

—Sube —me dijo, y lo hice. Era la primera vez que me subía a una de estas motocicletas. Por un momento pensé que, quizás, volaría cuando él arrancara.

Evan encendió su moto para acelerar, sin embargo, antes de hacerlo, giró a verme—. Jenna —habló—. No iré rápido contigo pero, de igual manera, sostente bien. ¿Okay? Y agárrate de mí.

—¿Tienes miedo a que vuele? —dije, y comencé a reír de sólo imaginarlo.

Él tomó mis manos para que lo rodeara y sujetara fuertemente de la cintura—. Sí. Es probable —dijo—. Tengo miedo de que vueles.

Largué una carcajada. ¿Cómo rayos iba a volar? Era imposible.

Evan arrancó de golpe. Si esto era despacio, entonces no quería pensar lo que era ir rápido para él. Cuánto más aceleró, más me había aferrado a él. La sensación era genial.

—¡¿Estás bien?! —exclamó Evan.

—¡Sí! —alcé la voz—. Puedes ir más rápido si quieres.

—¡Ni loco!

Ni siquiera sabía hacia a dónde íbamos exactamente. Llegamos después de unos minutos, a un lugar completamente lleno de luces. Recordé que la navidad estaba cerca también así que, el lugar, estaba repleto de árboles navideños, luces, y muchas personas por doquier. Me fascinaban las luces.




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