Academia de Asesinos Volumen 5

Capítulo VI: Hay algo más crudo en el mundo

La siguiente semana, por la noche, Doncaster pacta una reunión extraordinaria con los demás directores de academia. Dekkman se había mostrado reacio a reunirse, puesto que prioriza Ironland por sobre todo lo demás. Sin embargo, el director de Belasia había insistido con tanto esmero que no quedó de otra que aceptar.

Doncaster se prepara en su oficina con una máquina de proyección.

La primera en aparecer en la comunicación es Durias. Ella tuvo un día bastante ajetreado con muchos comunicados informándole sobre asesinos de la orden desapareciendo o apareciendo sus cuerpos en ríos, bosques o caminos poco concurridos. No se la ve muy convencida de reunirse, puesto que se siente como Dekkman, ve más importante encargarse de su territorio, el sur, que una mera reunión que seguramente amplíe el problema. Pero como una vieja amiga de Doncaster, ella acepta:

—Tiene que ser una muy buena razón para que estemos aquí. O al menos yo. —dice Durias.

—Esperaré a los demás. —responde Doncaster.

—Está bien. No sé si los demás se sientan como tú o yo. —dice Durias.

Deckardson y Dekkman se unen a la comunicación. El ambiente está pesado mientras un silencio de ultratumba los hace poner inquietos mientras Doncaster acomoda su escritorio y oculta la botella de licor.

—¿Qué quieres? —pregunta Dekkman con una inquietud difícil de ocultar.

—Quizás ya sospechan, la razón de que estemos reunidos. —exclama Doncaster.

—Dilo de una vez. —apura Deckardson.

—Lo pensé y llegué a la conclusión de que lo que ha hecho mi hijo es imperdonable. Alex perdió el rumbo y tendría que haber previsto todo esto cuando atacó en los exámenes el año pasado. Su declaración de intenciones tendría que haberme abierto los ojos. Fui tan estúpido. —confiesa Doncaster, arrepentido. La sombra bajo sus ojos parece más profunda que de costumbre. Pronunciar aquella decisión le deja un sabor amargo en la boca.

—¿Qué decidiste entonces? —pregunta Dekkman.

—Pondré en alerta a la orden. —responde Doncaster.

Dekkman arquea una ceja. La sonrisa de satisfacción se aparece en Deckardson, mientras tanto, Durias siente como la decisión de su compañero le pesara mucho.

—¿Estás seguro? Haciendo eso…—pregunta Durias.

—Ya no hay vuelta atrás. Desaparecieron docenas de asesinos en cuestión de menos de seis meses. Pero decidirte ahora ¿Qué habrá ocurrido en medio? —pregunta Dekkman. —Doncaster, dejaste pasar el tiempo adrede ¿cierto? —añade.

Doncaster guarda silencio. Piensa en la ultima vez que lo vio a Alex. Recuerda aquellos ojos amarillos, tomados por un odio sin control. Sus manos se sienten sudorosas producto de los nervios y también la enfermedad que lo desgarra constantemente. Rasca la parte trasera de su cabeza y prosigue con la explicación tras casi un minuto exacto sin responderles:

—Los estudiantes, ellos no merecen que yo priorice al enemigo y traidor. Además, veo que el futuro es muy prometedor con una generación impresionante. Si los pongo en peligro tendría que simplemente renunciar a mi puesto como director. —explica Doncaster con total sinceridad, aunque una pequeña parte de él añora que Alex recapacite y pueda evitar más daño a los más jóvenes.

Dekkman nunca está de acuerdo con Doncaster, a diferencia de Durias o escasas veces Deckardson, pero sin duda que las palabras en favor de los estudiantes y nueva generación le llegan, aunque no quita el hecho de que siga desconfiando de él.

Ironland puede ser un lugar hostil por el frío, el ambiente y la brutalidad, pero no es diferente, en cuestión de las academias y cuidado por los estudiantes, a los otros territorios. Si Dekkman había elegido no volver a contactar a los directores, hasta ahora, es porque se centró en contener la amenaza de la legión de mercenarios que continúa acosándolos.

—Bien. Está dicho entonces. Protocolo “Narzeuss”. —anuncia Dekkman bajo su condición de líder del grupo.

—¿Narzeuss? ¡Imposible! —se exalta Deckardson.

—En estas circunstancias, no parece para nada descabellado. —deja escapar Durias.

—Sí, pero ¿hace cuanto no se ejecuta? —pregunta el director de la academia de Edokawa.

—Quién sabe, Deckardson. Por lo pronto vamos a tener que ejecutarlo. ¿Tienes algo en contra Doncaster? —pregunta Dekkman.

—No…para nada. —responde.

El protocolo “Narzeuss” es en nombre de un ex director de la academia del Sur que impuso el orden en una época en que los asesinos se habían vuelto agresivos. Nadie estaba a salvo. Narzeuss logró asegurar la paz e instauró un protocolo donde las fronteras del continente se cierran y se da inicio a una escala inmensa de lucha contra los enemigos internos.

Es un protocolo que confirma lo que muchos de la orden ya sospechan de por sí, y es la posibilidad de que haya traidores entre los asesinos. El protocolo selecciona un grupo secreto para empezar investigaciones, aunque se deba subir hasta la cima en la jerarquía de la orden.

También el protocolo llega hasta la élite que representan las leyes vivientes. Uno de los motivos por el que casi nunca se ejecuta es que las leyes no toleran que otras organizaciones los limiten. Siendo una fuerza que protege a nivel continental a la orden, sociedad y academias, no están sujetas a las normas internas de Antares. No obstante, ante lo único que deben rendir cuentas es cuando se ejecuta el “Narzeuss”.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.