Academia de Asesinos Volumen 5

Capítulo VIII: La verdad que quieren negar

Dos semanas transcurren después de que Kaizer y Megumi tomasen la primer gran decisión de sus vidas. Sus sentimientos a flor de piel y la declaración de amor entre ambos es lo que se necesitaba para aliviar las tensiones en la academia.

En la noche, Kamata aprovecha que es viernes para reunirse con los demás en la cafetería. La idea, de Megumi, es disfrutar de noche de pizza entre amigos. Se encuentra con Vorex en el camino, ambos chocando ásperas miradas. El espadachín no se deja intimidar, así que lo encara seriamente:

—¿Buscas algo o a alguien?

—No te importa. Tampoco me interesa conversar contigo. —responde Vorex sin pelos en la lengua.

—Mierda que eres irritante. Descuida, tampoco me interesa entablar una conversación contigo. —replica Kamata.

—Es en lo único que estamos de acuerdo. —exclama Vorex.

—Te daré un consejo para mi pesar. Es lo que haría Megumi en este caso. Si quieres encajar aquí, lo mejor es que te abras a la idea de hacer amigos. —dice Kamata, avanzando lentamente.

—Si quisiera amigos preferiría los de cuatro patas y no personas. —contraataca Vorex.

Kamata respira profundo y luego suelta el aire. Mira a los ojos de Vorex. Se encuentra con una mirada muy honesta, sin maldad, pero con la confusión de como transitar esa nueva etapa de su vida. Pasar de vivir en el bosque a formar parte de la academia. Muchos cambios han dejado al chico en medio de algo complejo y mucho más grande que él mismo:

—Si de algo te sirve, Kaizer quiero conocerte más. —exclama Kamata con cierto aire de desapruebo.

Vorex se sorprende:

—¿Cómo dices? —pregunta.

—No entiendo el porqué de tu actitud con nosotros. Solo puedo decirte que ve algo en ti que yo no y respeto eso. Pero si continúas buscando problemas, intentando dañar a mis amigos o lo que sea, entonces, tendrás que pensar en la manera de recuperar las partes de tu cuerpo porque voy a cortarte hasta que no quede nada de ti. Bueno, me voy. Solo piénsalo. —exclama Kamata mientras se aleja rumbo a la cafetería.

Vorex se queda temblando. Apenas puede levantar la mano. La intensidad de la presencia de Kamata es suficiente para que cualquiera pudiera caer en la locura y miedo absoluto. Camina hacia el lado opuesto de donde está avanzando Kamata. Busca el refugio que le provee el bosque, rodeado de paz, animales, sonido de insectos, hojas moverse y ramas, y el arroyo circulando.

Como el bosque está ubicado a menos de cien metros de allí, solo tiene que caminar unos pasos y salir del edificio.

Cuando sale de la academia se coloca la capucha y encara hacia la entrada al bosque:

—Vaya sujeto. —deja escapar mientras da un pequeño salto y por fin siente como el bosque da la bienvenida.

Kamata llega hasta la puerta de la cafetería. Ya se oyen gritos y carcajadas. Empuja la puerta y entra, encontrándose con Kaizer comiendo en una de las mesas cerca de la ventana que da a la calle.

Kaizer alcanza a mirarlo y saluda con la mano levantada. Se acerca hacia él y nota que no está Megumi. Sin embargo, hay una enorme pizza de queso y muchas aceitunas arriba siendo devorada por él. Le ofrece a Kamata, pero este niega con la cabeza y señala a la cocina:

—Iré a pedir que me preparen unos onigiris. ¿No quieres? Es más sano que la pizza. —exclama Kamata.

—No, gracias, jejeje. —responde entre risas.

—Oye ¿Por qué la risa? ¿sucede algo? —pregunta el espadachín, inclinando su cabeza a un costado por la confusión.

—Jajaja, nada, es que es muy gracioso. Tienes un ojo abierto y uno cerrado. ¿No te diste cuenta? —exclama Kaizer.

—¿Qué? —pregunta Kamata. Se toca el rostro. —Oh, vaya, otra vez me está pasando.

—¿Qué tienes? —pregunta Kaizer.

—No es nada serio. Estoy tomando una medicación para tratar mi narcolepsia. Es un efecto secundario. —explica Kamata.

—¿Estas usando medicamento? No lo sabía. —se sorprende Kaizer.

—Si, la profesora Lucy me recomendó esta medicina. Es algo experimental, pero dice que con el tiempo sería raro que apareciera. —dice Kamata.

Kamata da media vuelta y se dirige hacia la cocina.

Al cabo de unos quince minutos, regresa con un plato y dentro, al menos tres onigiris relleno de atún y huevo. En su otra mano sostiene una taza de estilo oriental con té.

Deja el plato y taza en la mesa. Kaizer aparta la pizza y jarra con agua dentro. Chocan la taza y vaso para disfrutar de la cena:

—Por cierto ¿Megumi y Maia? Pensé que íbamos a cenar todos juntos. —dice Kamata.

—Si, sobre eso…—exclama Kaizer.

Kamata lo ve sonrojado. Toma un onigiri y lo lleva hacia su boca para morder un pedazo. La espada es ubicada a su lado para comer a gusto con su mejor amigo. Abre su boca para tocar el tema sobre lo de Megumi y Kaizer, puesto que después de la declaración de amor, ambos se volvieron mucho más unidos que antes.

Siente incorrecto saberlo pero que Kaizer no le haya comentado nada. Al darse cuenta de que sería mejor que él lo diga, espera a ello.

Cada persona tiene su forma de revelar cosas. Kaizer, al ser la primera vez, se inquieta más de la cuenta. Agarra cada trozo de comida y las ingiere con mucho esmero y ansiedad. Kamata simplemente se le queda mirando con curiosidad hasta que de un golpazo de su espada contra el suelo y mirada hacia su amigo que lo calma al instante:




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.