En la mañana de ese mismo día, Lucy lleva a Megumi y Maia a la arena de entrenamiento dentro de la academia que regularmente se utiliza para las clases de Olympico.
Una vez cruzan para ingresar al lugar, se encuentran con una mujer que resulta ser profesora del último año de la academia. Ella sonríe con solo ver a las dos chicas. No evita sentirse emocionada al pensar en cuanto mejorarán.
Lucy las presenta a ambas con ella:
—Chicas. Ella es la profesora Luwena de entrenamiento táctico. Seguramente la tendrán como profesora en el último año aquí. Luwena, ellas son Megumi y Maia. Las chicas de las que te hablé.
—Un placer. Lucy me contó acerca de sus habilidades y talento. Confío en que podamos trabajar de la mejor manera este tiempo. —exclama Luwena.
—Un gusto profesora. —dice Maia.
Megumi sospecha que Lucy intenta entrenarlas, pero no para que:
—Lucy. —encara la chica de pelo plateado.
—¿Sí? —pregunta la ex mercenaria.
—¿Qué está pasando? Nos preguntaste si queríamos mejorar, pero no para que o por qué. ¿Qué está sucediendo? —interroga Megumi.
Lucy se queda, brevemente, en silencio hasta que sonríe levemente:
—¿Quieren volver a ver a Lucian? —pregunta Lucy.
Aquella pregunta no hace más que intrigar a Megumi y entusiasmar a Maia, que no deja de pensar en él y se siente muy preocupada. Las dos chicas asienten:
—Bien. Porque vamos a entrenarlos para que puedan reunirse con él de nuevo. —dice Lucy, aunque Megumi se muestra muy intrigada y con dudas sobre lo que le dice la profesora. Pero si logran recuperar a su amigo, entonces el riesgo es necesario.
—¿Qué tenemos que hacer? —pregunta Maia con total determinación.
—Durante un mes entero van a entrenar diferenciados. Todos ustedes. —explica Lucy.
—¿Te refieres a…? —pregunta Megumi.
Lucy asiente:
—Así es. Kaizer, Kamata, y ustedes dos. —responde la profesora. —Luego se infiltrarán hacia el hogar de Lucian y lo tendrán que recuperar.
—Suena como una misión. —dice Megumi.
—Considérenlo eso. La primera misión como grupo. —Lucy añade a la idea. —La profesora Luwena aceptó entrenarlas para mejorar en lo táctico. Megumi, tú eres sin duda el cerebro del equipo. Lo necesitas mucho más. Y tu Maia, es necesario mejorar físicamente, pero también tus habilidades médicas. Eres talentosa en el uso de hierbas medicinales y en fuerza tienes lo que hace falta, pero necesitas pulirlo.
Lucy se acerca a las chicas y posa su mano en los hombros de ellas. Las consuela como una madre a sus hijas. Siente la ansiedad de Maia y la preocupación de Megumi, por lo que las tranquiliza asegurando que todo estará bien, pues tanto ella como Olympico e Hiroshi estarán cerca, cuidándolos:
—Por eso es que vamos a entrenar aquí y ahora para mejorar esos puntos mencionados. —dice Lucy.
—¿Kamata y Kaizer? —pregunta la albina.
—Ellos ya empezaron. Van a mejorar a su manera, su ritmo y con un profesor a cargo. —responde Lucy.
—¿Doncaster lo sabe? —pregunta Maia.
—No es algo que necesiten saber. Prioricemos el entrenamiento. Tenemos muchos días de ahora en más ¿está bien? —enuncia Lucy ante tantas dudas de las chicas.
Tanto Megumi como Maia deciden centrarse en el rato que tienen frente a ellas.
Un entrenamiento que asegurará mejorar sus capacidades actuales, pero no conocen a Luwena y no saben la clase de entrenamiento al que estarán sujetas.
Lucy, observa a ambas chicas hablar con Luwena para conocerla mejor, no evita sorprenderse con la determinación de alguien tan vulnerable como Megumi, o Maia. Es como si las heridas que alguna vez tuvieron desde pequeñas poco a poco estén desapareciendo con cada gran paso que dan.
La profesora sonríe llena de orgullo:
—Bien chicas, lo primero que haremos será ver el nivel en que se encuentran actualmente. Mediré cinco factores: velocidad, fuerza, inteligencia, adaptación y resistencia. Al concluir este día voy a evaluar la situación de ambas. En base a eso, crearé un entrenamiento para cada una. —dice Luwena.
Las chicas asienten en silencio:
—Comencemos con la resistencia y velocidad. Quiero que den veinticinco vueltas alrededor de esta arena. En base al tiempo transcurrido y velocidad que adopten, tendré esos números. ¿Entienden? —explica Luwena.
Una vez más, ambas asienten en silencio:
—¿Qué esperan? ¿una invitación? Vayan, vayan niñas. —las impulsa Luwena para empezar el entrenamiento.
Maia y Megumi empiezan a trotar una al lado de la otra, respetando el ritmo. Las primeras dos vueltas mantienen el ritmo, pero en cuanto empiezan a sentir el peso del cansancio, Megumi pierde mucha velocidad y se agota fácilmente. Caso contrario Maia, sigue con la misma velocidad e intensidad dejando atrás a su amiga:
—¿Qué crees? —pregunta Lucy a Luwena.
—Megumi no tiene estado físico, eso se nota. No es su fuerte el combate cuerpo a cuerpo. —responde Luwena.
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Editado: 19.04.2026