Megumi y Maia suben a toda prisa por las escaleras, sorteando los muebles que se encuentran.
Al llegar, caminan con cuidado por el pasillo, buscando por habitación y abriendo puertas que, al aproximar sus rostros, ven que no hay nada. No se deprimen, así que continúan hasta que llegan al final del pasillo.
Una de las puertas se abre y así sale una mujer muy hermosa, con vestimenta de sirvienta y guantes, así como una cadena entre sus manos. Irya las mira de reojo. Primero observa a Megumi, no baja la guardia ni por un segundo, pero cuando dirige su atención hacia Maia y ve el cabello, se da cuenta de inmediato de quien es.
Lucian le había mencionado sobre la chica y su característico cabello azul. La mujer deja escapar una pequeña sonrisa:
—Con que eres Maia. Interesante. —murmura Irya.
—Disculpe, pero necesitamos ir a ver a Lucian. —dice Megumi con mucha educación.
—Lo imaginé. Irrumpir a esta residencia y aparecerse de la nada por aquí, debe ser por algo en concreto, así que tiene que ser por él. —exclama Irya. Deja caer la cadena teniendo entre sus manos las partes del mango y cuchilla en la punta. —Pero sepan, que no pienso ceder el paso.
Detrás de Megumi y Maia sea cercan cinco sirvientas más que pertenecen al equipo de Irya.
Maia da un paso al frente. Mira brevemente a Megumi y asienta con la cabeza de manera disimulada:
—¿Cuál es tu nombre? —pregunta Maia.
—¿No te lo dije? Oh, que descuidado de mi parte. Me llamo Irya, jefa del personal y nana del señorito Lucian. —se presenta Irya haciendo una reverencia y tomando las puntas de su vestimenta para extenderlo a los costados.
—Yo soy Maia y ella Megumi. —Maia señala a su amiga. —Por favor, no queremos pelear. Solo queremos ver a nuestro amigo…por favor.
Irya no se mueve de su sitio. Maia lo toma como una negativa feroz que ocasiona nerviosismo y tensión en el ambiente:
—No me malinterpretes. —destroza Irya el ambiente. —Se que son grandes amigos del señorito Lucian y quizás, solo quizás, verlos pueda cambiar su humor.
—Entonces…—se entusiasma Maia. Megumi también sonríe en silencio.
—Pero siendo honesta, una orden es una orden. Por favor, váyanse. Será mejor para ustedes y para nosotros. —les pide Irya.
—No. —niega Maia.
—¿Cómo? —pregunta Irya, confundida.
—No vamos a irnos. —exclama Megumi con firmeza.
—¿Sabes que somos asesinas también? ¿quieren enfrentarse a seis de nosotras aun siendo solo estudiantes? —pregunta Irya. No puede comprender que piensan las dos chicas.
Las chicas no responden a eso. Maia saca de su cintura dos bastones, los cuales une presionando uno contra el otro. Megumi también saca sus armas de la cintura, dos abanicos de batalla.
Irya suspira con decepción. Hace un gesto con su mano para que sus subordinadas avancen por detrás:
—El señorito no quiere esto, pero no hacen caso a mis palabras. Por favor, no me odien por esto, señoritas. —exclama Irya con cierta tristeza en su rostro y tono de voz.
Maia se pone en guardia para combatir y mira hacia Megumi:
—Megumi, ¿ya está listo? —pregunta Maia.
—Ajá. —asienta Megumi.
—Bien. —dice Maia. —En cuanto te diga, usa tu habilidad y yo esta fórmula para cegarlas por unos instantes. Tu ve por Lucian y yo las retendré como puedo. —le murmura a Megumi.
Las cadenas de Irya se oye de forma inquietante. Irya se acerca con su arma arrastrándose por el suelo mientras que su mirada fija sobre ambas chicas la hace peligrosa. Inquieta la energía y presencia que expulsa de ella.
Megumi se siente intimidada con solo estar cerca de ella. Maia se da media vuelta y ve a Megumi entrar en pánico. Está inmóvil sin poder activar su habilidad.
Entonces, Maia no lo piensa mucho y empuja a un lado a Megumi. Toma un florero a un costado y lo arroja hacia las sirvientas. Luego de eso, se impulsa hacia Irya con el puño listo para golpear.
Una de las sirvientas detrás de las chicas se adelanta y revela una lanza oriental, la cual usa para cortar a la mitad el florero:
—¡Maia, no! —grita Megumi desde el suelo.
—Deberías hacerle caso a tu amiga. —sonríe Irya al ver cara a cara a Maia. Esquiva fácilmente el puñetazo solo moviéndose a un lado, pero sin dejar de mirar a la chica. Cierra el puño y lo hunde en el estómago de Maia y la manda a volar contra la pared. —Es increíble que con esa actitud tan riesgosa hayan vencido a enemigos tan peligrosos.
—¿Qué esperan lograr con todo esto? —pregunta Megumi, confrontando a la líder de las sirvientas.
—¿Nosotros? ¿nosotras? ¿yo? Quizás deban decirme ustedes que es lo que pretenden. —contraataca Irya. —Porque, a fin de cuentas, están atacando a una de las casas nobles, cuyo origen es muy antiguo. ¿Saben en verdad que pretenden al cometer tal falta?
—Cuando un…amigo está en peligro…no nos importan esas cosas. Hay dos chicos afuera…que han luchado para salvar a Megumi y logrado rescatarla. ¿Quieres saber que pretendemos? Aaagghh, como duele. —exclama Maia. —Queremos a nuestro amigo, es parte de nuestra familia en la academia…si crees que estamos equivocadas entonces estás muy mal. —desafía.
#2638 en Novela contemporánea
#7771 en Otros
#1445 en Acción
psicologico, fantasía drama, romance accion magia aventura violencia
Editado: 10.05.2026