Dos semanas antes…
Kamata entrena el estilo de dos espadas mejor conocido como nittoryu bajo la estricta mirada de Hiroshi, quien corrige cada cosa que hace el chico. Desde la postura, el agarre de la espada hasta la respiración y contención de su sed de sangre.
El profesor observa que no logra progresa, no porque falle en algo que le haya explicado. Todo eso lo hace perfecto, incluso en el primer intento, sino que algo no va con el chico. Así que detiene el entrenamiento y se acerca a él, quien se encuentra muy preocupado:
—¿Ocurre algo? ¿es demasiado pronto para usar el nittoryu? Descuida, quizás en estos momentos no sientas que sea tu estilo y sea más cómodo el ittoryu. El dominio no solo consiste en usarlo al nivel de un maestro espadachín, comprendes lo básico lo cual es admirable en alguien de tu edad y…—dice Hiroshi.
—Hiroshi ¿es cierto que en pocos años moriré? —interrumpe Kamata.
—¿Qué? —Hiroshi deja escapar en shock.
—Eso fue lo que dijo Abbadon. ¿Qué efecto tiene está espada para mi vida? Necesito saberlo. —dice Kamata.
Hiroshi se queda sin palabras. No había pensado el momento para contarle la verdad sobre eso. Intenta no dar muchos detalles, pero ver al chico mirarlo a los ojos con esa intensidad desgarradora que solo él saber hacer, es suficiente como para que desista de cambiar de tema y enfocarse en revelar la verdad:
—Abbadon es parte de una leyenda de las espadas. No tengo mucha información, pero solo puedo decirte que tiene una espada gemela y que es necesario que la encuentres ya que, al ser una espada maldita, su tendencia es la de arrebatarle la vida a su portador. Sin embargo, es muy pronto para que lo hagas. Lo primero es que aprendas a dominar su influencia en ti. —explica Hiroshi.
—Lo dices tan fácil cuando no es tu vida la que está condenada. —dice Kamata cabizbajo.
—Entiendo que te sientas así, solo puedo afirmar que haremos todo… ¿huh? —exclama Hiroshi, pero cuando ve el rostro de Kamata alzándose con una sonrisa de entusiasmo feroz, detiene sus palabras. —¿K-Kamata?
—¿Morir por una maldición? ¿yo? —deja escapar el chico, sonriendo ante el desafío. —¡Por supuesto que acepto el desafío! ¡¿me quieres a mí basura?! ¡verás quien aquí es el verdadero maldito! ¡tu, esencia maldita o yo, el niño nacido de la luna azul! ¡seré el rey maldito de la espada! —sentencia el chico.
Los ojos de Hiroshi se abren de par en par y luego sonríe lleno de alivio:
—Sabía que algo así saldría de tu boca. —dice el profesor. —Oye, te enseñaré algo, pero es preciso que lo aprendas. —se aleja hasta el dojo. Se adentra en el edificio y sale con un pergamino de seda pequeño y un pincel con la punta cubierta de tinta vegetal.
—¿Otro estilo? Estoy preparado. —se golpea el pecho el chico.
—No, más bien es algo que te ayudará a lidiar con Abbadon. Se llama sello de contención. —responde Hiroshi.
AVAVAVAVAV
En el presente, Kaizer se desploma al suelo con el trasero. Se queda adolorido con el cuerpo agotado y dolor en su mano con la que retuvo la espada de Kamata. El espadachín por su parte murmura cosas que apenas se entienden. Lucha por mantenerse aún consciente:
—Papel de seda…pincel con tinta…rápido…sello…sello…—dice Kamata desde el suelo.
—¿Qué dice? —pregunta Maia mientras acurruca en sus piernas la cabeza de Lucian.
—Kamata ¿Qué sucede? ¿Qué necesitas? —Megumi le pregunta mientras también acurruca la cabeza de su amigo en las piernas.
—¿Sabes que dice Megu? —pregunta Kaizer.
—Algo de papel de pergamino, y pincel con tinta. ¿Sello? —enuncia Megumi.
—¿Sello? —pregunta Herrar. —¡Rápido, hay que actuar! —exclama a Irya, quien corre a toda prisa hacia la casa de nuevo.
—¿Qué está ocurriendo? —pregunta Kaizer a Herrar.
—La pelea no ha terminado. —advierte Herrar.
—¿De que habla? —pregunta Maia.
—Me temo que esa presencia en la espada solo fue empujada violentamente pero no se va a detener y peor si su amigo acaba inconsciente. —explica Herrar.
Después de un par de minutos a la expectativa, Irya regresa con un trozo de papel, tinta y pincel. Kamata es reincorporado con ayuda de Herrar y Megumi. El chico dibuja un símbolo bujessasha, el cual proviene de una antigua dinastía oriental que se dedicaba a contener energía negativa que luego se convertía en esencia maldita difícil de erradicar para cualquier. Ese símbolo ejerce una barrera de contención difícil de destruir para la esencia.
Gracias a ese símbolo que Hiroshi logró enseñarle, puede apaciguar a Abbadon dentro de la espada. Lentamente Kamata va comprendiendo que necesita de ese sello hasta lograr encontrar a la espada gemela y así evitar el fin de su vida, aunque saber a medias tal leyenda o mito es una espina que tendrá que quitarse con el tiempo solo.
La calma regresa.
Herrar y varios guardias ayudan a los chicos a pararse. Un par de ellos llega con camillas para que tanto Lucian y Kamata puedan ser tratados en la enfermería. Herrar mira a Kaizer y le recomienda:
—Oye, necesitas que traten tus heridas. —señala la mano que aún sigue sangrando.
#2737 en Novela contemporánea
#7976 en Otros
#1473 en Acción
psicologico, fantasía drama, romance accion magia aventura violencia
Editado: 27.05.2026