Llega un nuevo año en la academia donde la seguridad es mucho mayor tras los acontecimientos del verano en que ocurrieron los atentados contra los cuatro directores y que dejó muchas vidas detrás.
Kaizer camina por los pasillos de la academia, llevándose todas las miradas. Se siente incómodo puesto que no le agrada ser el centro de atención, pero los rumores de lo que pasó se esparcieron con tal velocidad que todos saben lo que hizo el chico. Al llegar a la puerta, se detiene unos segundos. Mira el marco hecho de madera, luego la perilla. Piensa que al girarla todos centraran la atención en él. Se queda perdido en sus pensamientos. De repente siente un empujón por detrás que lo obliga a entrar por la puerta.
Cuando ingresa al salón, ve a Hiroshi con una sonrisa y asienta con la cabeza. Le anima a empezar con optimismo el segundo año.
Todos sus compañeros miran hacia él quien se sonroja y encoge en hombros ante tal situación. Baja la mirada hasta que empieza a oír los aplausos de cada uno, incluyendo a Kamata, Lucian, Maia y Megumi. Ellos dan inicio al bello gesto.
Uno a uno se va levantando de sus pupitres y caminan hasta Kaizer para abrazarlo y brindarle palabras de ánimo y felicitaciones por la proeza de rescatar a Megumi teniendo todo en contra. Él solo sigue de largo hasta su lugar de siempre en el fondo. Allí es recibido por el cálido abrazo de Megumi:
—¿Descansaste? —pregunta ella.
—Si. ¿Ustedes cómo están?
—Descansados y sanos. ¿Tus heridas? —pregunta Kamata desde su asiento.
—Bueno, estoy mejor. El médico dice que en un par de semanas estaré como siempre. —responde Kaizer.
Lucian, al borde de las lágrimas por la felicidad de verlo mejor que hace unos días, se le abalanza por detrás ignorando que Kaizer sigue con vendas en el abdomen, pecho, hombro, brazos y piernas. El chico gime de dolor, pero se alegra de volver a clases a pesar de que hace apenas un día comenzaron, pero por temas médicos, no pudo concurrir:
—Oye, tranquilo, jejeje. No he muerto. —dice Kaizer.
—Si, lo siento, pero es que…
—Ya, ya. También los extrañé.
Una vez más, el joven tirador palmea de manera involuntaria la espalda de Kaizer ocasionándole un enorme dolor dejándolo en el suelo retorciéndose. Lucian intenta levantarlo tomándolo de los brazos con mucho cuidado, totalmente avergonzado por lo que hizo.
Kaizer se pone de pie y al hacerlo, queda cara a cara con Megumi. Ve en sus ojos lágrimas y temor de que pudo haberlo perdido para siempre. Ella apoya su rostro en el pecho de él para llorar desconsoladamente mientras exclama sin restricciones:
—No entiendo porque nos tienen que pasar estas cosas. No quiero volver a verte herido. Yo…no quiero perderte, a ninguno de ustedes. Son mi única familia.
Kaizer la mira serenamente. Extiende su mano hasta detrás de la cabeza de Megumi y suavemente la empuja hasta su pecho mientras le acaricia la parte alta de la cabeza. Le susurra al oído:
—No me importa cuantos enemigos se entrometan. No dejare que algo te pase. Nosotros…yo…te protegeré sin importar lo que ocurra.
Megumi lo escucha con atención mientras su rostro se cubre de intenso color rojo. Ella lo abraza con todas sus fuerzas.
La joven sonríe y se aleja un poco para verlo a los ojos. Abre sus ojos para decir algo muy importante pero antes de que las palabras salgan de ella, Hiroshi interrumpe para que toda la clase regrese a sus lugares.
Hiroshi deja los cuadernos y documentos sobre el escritorio. Da un par de golpes a la madera y empieza hablar sobre un anuncio muy importante:
—Chicos. Como sabrán este año tendrá muchos cambios de los que voy a destacar dos. Luego de lo ocurrido en la capital por los atentados de los criminales internacionales conocidos como “la legión de mercenarios”, se impulsó una necesaria mejoría en la seguridad de la academia. Cada tanto verán a miembros de las leyes vivientes en la institución.
AVAVAVAVAV
Dos horas antes en la oficina de Doncaster…
Los profesores se reúnen con la importante misión de decidir que hacer tras lo acontecido en el estadio y posteriormente. Los ánimos están frágiles. Y el mal humor de Doncaster se pone a prueba porque siente que todo fue frente a las narices de los cuatro directores y las leyes vivientes. Prácticamente fue un insulto hacia las principales fuerzas de Antares y la orden asesina.
De manera indirecta, fue un golpe brutal a la credibilidad del continente y el poder que posee.
Tanto Doncaster como Hiroshi discuten acaloradamente en presencia de los demás profesores:
—¡¿Acaso no comprendes que no podemos seguir perdiendo credibilidad?! —exclama Doncaster.
—¡¿Te importa más la credibilidad que la seguridad de los jóvenes?! —increpa Hiroshi. —¡De nada servirá poner más seguridad si no se ataca al centro del asunto!
—¡Maldita sea Hiroshi, hay que defender nuestro estatus! —dice Doncaster.
—¡Lo que quieres hacer no tiene sentido Doncaster! ¡reúne a un maldito equipo y den caza a los mercenarios! ¡Alexander fue demasiado lejos!
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Editado: 12.01.2026