Academia Inelk Lenio Entertainment

00 | Donde nacen las estrellas que no pueden caer.

En Seúl, el nombre de INELK LENIO Entertainment aparece en todas partes sin necesidad de levantar la voz.

No hace falta ver un anuncio para saber que algo salió de ahí. Basta con encender la televisión y reconocer una cara, abrir una revista, ver una marquesina en Gangnam o escuchar a alguien hablar de una actriz, de un idol o de una campaña de lujo, para descubrir que, de una u otra forma, todo termina conectado con la misma empresa que, al parecer, gobierna Corea: la dichosa INELK LENIO Entertainment.

Una compañía que no solo produce celebridades de élite, sino que las administra como si fueran una colección privada. Rostros perfectamente pulidos hasta el último detalle. Figuras impecables desde la manera en la que viven, viajan y hasta actúan.

Un sueño casi imposible de cumplir para gran parte de la población de este país.

Si algo define a esta empresa, es esa clase de elegancia que al mismo tiempo intimida y deslumbra. Con un edificio ubicado en el corazón financiero de Seúl —un bloque de superficies impecables y vidrios oscuros donde la seguridad es discreta y la gente camina rápido, pero nunca corre—, se proyecta la definición perfecta de su propia aura. Todo en él parece calculado para dar una sola y única impresión: que allí no entra cualquiera. Y, para ser justa, tienen razón; por mucho que medio país sueñe con formar parte de este mundo, hace falta mucho más que simples "ganas" para lograr cruzar sus puertas.

Desde que Soomi, mi mánager, decidió que dejaría atrás la vida que construí en Tailandia, supe que había gato encerrado. Ella me pinta esto como una oportunidad irrepetible, como aquel salto enorme que necesito para impulsar mi carrera; pero, siendo sincera, no termino de comprarme del todo ese cuento chino.

Y es que Soomi jamás ha sido una mujer ingenua, y mucho menos generosa sin motivo. Si apostó por mí una vez, y luego una segunda, es porque ve algo; ella siempre ve algo donde los demás no. El problema radica en que todavía no sé si eso que ella percibe como una buena oportunidad, va a salvarme la vida o si terminará por arruinarme completamente.

Aun así, aunque la duda me inunde, aquí estoy, confiando otra vez en su intuición; porque, para ser sincera, los rumores que rodean a esta empresa intimidan más de lo que ilusionan, y yo ya cargo con un mal presentimiento desde antes de poner un pie allí.

El viaje transcurre en silencio. Tampoco es como si pudiera preguntarle mucho al conductor. De por sí, los coreanos tienen fama de ser gente de pocas palabras, y el poco —o casi nulo— dominio que tengo del idioma no va a lograr ayudarme en lo absoluto.

La academia privada de INELK LENIO, a la que me dirijo, queda a las afueras de la capital, en una zona apartada del ruido, casi como si la hubieran construido a propósito para separar a sus trainees del resto del mundo. Y, por lo poco que alcancé a investigar en internet, el campus parece más una ciudadela de élite que un centro de entrenamiento.

Todo allí son edificios modernos, jardines perfectamente recortados y senderos demasiado limpios, con pasillos y dormitorios gigantes cuyos ventanales inmensos reflejan un cielo gris y frío. Hermoso, sí; pero de esa clase de belleza que no invita a entrar, sino de la que sofoca, aparenta y observa.

Maldigo para mis adentros haber aceptado meterme en esta situación. La capacidad de persuasión de Soomi logró arrinconarme aquella tarde soleada en mi apartamento, presionándome hasta hacerme tomar una decisión de la cuál todavía no estoy completamente segura. Y, sin embargo, de nuevo, aquí estoy: sentada en un auto en movimiento, lanzándome al vacío rumbo a lo desconocido y atormentada por mis propios pensamientos, cuando perfectamente podría estar en Tailandia con un café en la mano, leyendo el guion de la serie que, probablemente, iba a protagonizar. Pero no. En lugar de eso, voy en camino a una academia de la que saldré convertida en estrella o donde, por el contrario, me devoraran en el intento.

Apoyo la cabeza contra la ventana del automóvil y dejo que el frío del vidrio me devuelva un poco a la realidad. Afuera, la ciudad se va apagando; los edificios altos quedan atrás, el tráfico se vuelve más liviano y el paisaje cambia lo suficiente como para recordarme que, efectivamente, me estoy alejando de todo. Qué buena idea la mía... de verdad, sumamente espectacular.

Miro al conductor a través del retrovisor, pero él mantiene la vista fija al frente, como si llevar a una extranjera hacia una academia famosa por destruir egos fuera parte de su rutina de los martes. Y quizá lo sea; en esta empresa, ya nada me sorprendería.

Suelto el aire despacio y bajo la mirada hacia mis manos, las cuales sostienen el celular con más fuerza de la necesaria, como si ese pequeño aparato fuera lo único que todavía me conecta con la vida que estoy por dejar atrás. Al desbloquear la pantalla, me encuentro con la foto de fondo: yo, en algún rincón de Tailandia, junto con mis mejores amigas, sonriendo de lado a lado. Parece que hubiera sido ayer.

Después de un rato, el auto reduce la velocidad. Levanto la vista y ahí está. El acceso principal a la academia de INELK LENIO aparece frente a mí no como un simple campus, sino como una estructura imponente de arquitectura impecable. Con rejas negras, muros altos y un portón custodiado con una discreción que inquieta todavía más cuando empieza a abrirse lentamente. Todo es demasiado silencioso y perfecto para mi gusto.

Trago saliva sin querer.

El conductor reanuda el trayecto después de que revisan algo en su ventanilla; señala la tablet que lleva consigo y dice unas pocas palabras que no alcanzo a entender. No sé qué muestra ni a quién, sólo noto que el portón cede de inmediato tras una breve señal del guardia, como si supieran exactamente quién soy antes de que yo misma termine de asimilarlo.

Los edificios son incluso más grandes de lo que imaginaba; más fríos, más elegantes. Hay senderos anchos bordeados por jardines perfectamente podados, faroles modernos y escaleras de piedra clara que mueren ante enormes ventanales oscuros, donde se refleja el cielo gris. No hay desorden, ruido, ni nada fuera de lugar. Este sitio, simplemente, me pone los nervios de punta.



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En el texto hay: supervivencia, kpop, idols

Editado: 18.05.2026

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