Academia Inelk Lenio Entertainment

03 | Quizás podamos trabajar contigo.

❏ ¨̮CAPÍTULO 3

•••

Un leve sacudón me despierta temprano por la mañana, y se siente como una patada directa a la nueva realidad que me espera. Abro los ojos de golpe, desorientada, con el corazón acelerado y el cuerpo todavía aferrado al calor de las cobijas. Durante un segundo, no recuerdo dónde estoy; luego veo el techo desconocido, la silueta tenue del ventanal y escucho movimiento en la otra cama.

Esto, definitivamente, no es mi cómodo apartamento en Bangkok.

—Buenos días, solecito —dice Dahye con cierta alegría, dándome dos golpecitos en el hombro.

Suelto un suspiro frustrado. De verdad, todavía no entiendo quién me mandó a cambiar la comodidad de mi hogar por esto. Ah, sí. Claro. Mi fantabulosa mánager, Soomi.

Jiwoon ya está sentada al borde de su cama, con el cabello medio recogido y una expresión que me hace pensar que su alma abandonó su cuerpo hace, como mínimo, tres semestres académicos. Por su cara, es evidente que ella tampoco logra acostumbrarse del todo a esta agobiante rutina. Dahye, en cambio, se mueve con una energía sospechosa, como si despertarse antes del amanecer para ir a sufrir durante doce horas seguidas fuese una actividad perfectamente razonable.

Yo, por mi parte, sigo tirada en la cama, con la vista fija en el techo y la misma energía que una cucaracha patas arriba.

—No puede ser legal que exista esta hora para alistarnos —murmuro con la voz pastosa mientras me froto los ojos.

Jiwoon ni siquiera se digna a mirarme.

—No lo es. Pero si no nos levantamos antes de que suene el timbre de las cinco, ninguna de las tres va a alcanzar a prepararse —dice mientras alisa sus sábanas.

La chica del flequillo, que ya va camino al baño, se detiene apenas un segundo para señalarme con el dedo.

—Hey, hey, hey. No te frotes los ojos —dice, poniéndose repentinamente seria—. ¿Acaso no sabes que cada vez que lo haces te quedas un poco más ciega?

Frunzo el ceño. ¿Y a esta qué le pasa?

Jiwoon suelta una risa baja mientras se dirige a su armario para sacar el uniforme.

—Levántate ya. Si te quedas cinco minutos más ahí, te vas a volver a dormir y entonces sí que se te hará tarde.

Me tapo la cara con una mano y dejo escapar un gemido dramático, pero aun así me obligo a incorporarme para no seguir perdiendo tiempo. Apenas apoyo los pies en el suelo, el frío del piso termina de despertarme de la forma más violenta posible.

Todavía no logro acostumbrarme al clima de Seúl, ni siquiera después de los pocos días que pasé aquí antes de llegar al campus. De donde vengo, en Tailandia, el ambiente siempre era cálido y húmedo; adaptarme a estas estaciones tan marcadas promete ser un proceso lento. Me pongo de pie a la fuerza y voy hasta el armario. El sonido de la ducha me confirma que Dahye ya se ha adueñado del baño, así que saco mi uniforme borgoña mientras reúno el resto de mis cosas.

Jiwoon, todavía con cara de sueño pero moviéndose con eficacia, deja una taza sobre mi mesa de noche.

—Ten —dice con voz ronca—. Es mocaccino frío. Espero que te guste.

La miro, confundida, procesando la escena.

—¿En qué momento te dio tiempo de prepararlo? —pregunto, clavando la vista en ella.

Jiwoon suelta una risa breve.

—Ah, no. No fui yo —dice mientras saca sus cosas del cajón—. Lo hizo "el conejo" de Dahye.

Diablo. Eso significaba que se levantó mucho más temprano para hacer esto. Agarro mi teléfono y lo desbloqueo. La hora marca las cuatro de la mañana. Esa chica sí que tiene la energía de una cabra.

La puerta del baño se abre y deja ver a la chica de cabello claro envuelta apenas en una toalla. Camina hacia su cama, pero aparto la mirada de inmediato cuando noto que la toalla de ella empieza a deslizarse mientras busca su uniforme. ¡¿Qué demonios?!

Jiwoon se ríe de mi reacción.

—A eso también te vas a acostumbrar —comenta con naturalidad antes de dar un sorbo a su propio café—. Es tu turno.

Tomo mi toalla, evitando cruzar la mirada con el cuerpo de Dahye, y entro al baño a paso rápido. Me apoyo contra la puerta y suelto un suspiro largo mientras trato de procesar el choque cultural que acabo de tener. Recuerdo haber leído sobre esto en internet antes de venir aquí: en esta cultura, la desnudez entre personas del mismo género en espacios comunes no se percibe como un gran problema.

Sin embargo, yo prefiero huir de esa decisión. Porque, entre adaptarme a esto y salir corriendo, siempre voy a elegir huir. Primero está mi pudor.

Tardo menos de lo que esperaba en alistarme. Después de una ducha rápida, me pongo el uniforme con más cuidado del necesario: camisa blanca de manga corta, falda plisada, blazer, corbata, medias largas y zapatos pulidos. Me aplico el maquillaje justo para cubrir las ojeras del viaje y el estrés, y me paso el cepillo rápido por el cabello, dejándolo suelto.

Abro la puerta y esta rechina un poco, como si anunciara que ya terminé de arreglarme. Jiwoon se levanta de inmediato de la cama, con la toalla entre los brazos, y se dirige al baño.

—Te queda bastante bien —dice Dahye, terminando de acomodarse la corbata frente al espejo largo que compartimos en el cuarto.

Le sonrío apenas por el comentario y le doy las gracias. La puerta del baño se cierra y el sonido de la ducha vuelve a llenar la habitación. Mis ojos recorren el lugar con rapidez hasta detenerse en un pequeño reloj de pared del que no me había percatado, colgado en la salita del cuarto. Falta media hora para que suene el timbre de las cinco de la mañana y arranque oficialmente el nuevo día para los trainees que todavía no se hayan levantado.

—Qué envidia no ser hombre —bufa Dahye, molesta, mientras se quita los tubos del cabello—. Se alistan más rápido que las mujeres y por eso alcanzan a dormir un poco más. Te aseguro que cuando el timbre suene ellos apenas van a estar levantándose, mientras que la mayoría de nosotras ya llevamos rato despiertas.



#304 en Joven Adulto
#1360 en Novela contemporánea

En el texto hay: supervivencia, kpop, idols

Editado: 18.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.