Acorde del Corazón (libro 3. породица)

Cap. 35 La salida

 

Si bien Jack había abandonado el departamento de Nick en un estado cercano a la locura, lo que no hizo fue marcharse sino que después de fumarse una indecente cantidad de cigarrillos y de recuperar algo parecido a la calma, caminó hacia al aparcamiento y cuando vio a Austen se fue derecho hacia él.

  • Hola ¿Jack, no? – preguntó Austen – Pensé que te habías marchado ¿Quieres que te lleve a algún lugar?
  • Lo único que quiero es que dejes en paz a Isabella
  • ¿Disculpa? – pero como Jack se limitó a mirarlo en forma amenazante, agregó – No creo que te asista el derecho a pedirme…
  • No te estoy pidiendo nada, te di una orden que obedecerás suponiendo que quieras seguir respirando
  • ¿Me estás amenazando?
  • Al parecer no eres tan estúpido como pareces. Ahora, demuéstralo

Jack, al igual que sus amigos, era por definición peligroso, y era algo que la mayoría de las personas percibía, especialmente en momentos como el presente en el que esaba furioso, pues aquella mirada azul hielo tenía implícito un clarísimo mensaje de peligro. Sin embargo, Austen era un policía, uno muy joven aún, pero con el entrenamiento suficiente y necesario como para no sentirse amedrentado ante una situación como aquella.

  • Podrías terminar en la cárcel por esto – le dijo ya sin la amabilidad del inicio
  • Claro, pero para entonces tú estarás en el cementerio
  • ¡Soy un policía, imbécil! – exclamó y Jack exhibió una sonrisa del tipo que haría que la mayoría de las personas huyese muy de prisa
  • Puedo coincidir en que eres un policía imbécil, pero serás además un policía muerto si intentas encerrarme, e imagino que te encantará saber que quien te matará será Isabella

Dicho esto le dio la espalda y se marchó. Austen demoró bastante más en hacerlo mientras se hacía varias preguntas. La primera y más importante al menos en ese momento, si entre Isabella y aquel sujeto había algo más que amistad, pero eso no le parecía muy lógico, porque de ser así, ella no habría aceptado salir con él. La segunda, si Donatello sabía la clase de individuo con la que estaban relacionados sus hermanos, porque Austen al igual que todo el mundo y más en su condición de policía, percibió la peligrosidad de Jack. Y por último recordó que Donatello había sido excluído de un caso porque supuestamente su hermano estaba implicado en el mismo, así que la pregunta lógica era ¿sería verdad? Como Austen no tenía respuesta para ninguna de esas preguntas, finalmente se subió a su auto para marcharse, pero pensando que al menos podría cerciorarse de un par de cosas con prontitud.

 

Jesse por su parte, pasó los dos siguientes días furiosa con su hermano mayor, y para empeorar su humor, Nick y Charlie tuvieron que ausentarse, de manera que solo le quedó Jack, pero siendo que había enfilado su pesada artillería hacia Donatello, Jack no fue blanco de su ira sino que por el contrario y desde que se conocían, Jesse nunca lo había tratado tan bien.

Cada vez que Nick tenía que ausentarse, Jack y Charlie se quedaban en el departamento, de manera que la primera noche y cuando Donatello miró que ya pasaba mucho de la hora en la que los chicos solían marcharse, tuvo la mala idea de hacérselo notar.

  • Ya es muy tarde – le dijo – ¿A qué hora piensas marcharte? – preguntó, pero quien le contestó fue Jesse
  • Eso no es problema tuyo y Jarko no irá a ningún lado – le dijo y acto seguido sujetó a Jack por un brazo y lo arrastró hacia la habitación de Nick

Un rato después, Donatello abrió con cautela la puerta y vio a Jesse dormida sobre la cama de Nick y a Jack mirando la TV. Jack juntó las cejas pero se puso de pie, le acomodó las mantas a Jesse y salió.

  • Deberías estar durmiendo
  • Y tú deberías estar en tu casa
  • No. Estoy justamente donde debo estar, porque cuando Nick tiene algo qué hacer, Charlie y yo nos quedamos con ella
  • Puedo entenderlo, pero yo estoy aquí, así que puedes marcharte
  • No, no puedo, porque Nick no me dijo que pudiese hacerlo
  • Pero te lo estoy diciendo yo
  • Y como tú no eres Nick, entonces no puedes decirme qué hacer

Después de eso le dio la espalda y regresó a la habitación, aunque en beneficio de la cordura de Donatello, dejó la puerta abierta. Se quitó las botas, volvió a recostarse en la cama y comenzó a cambiar los canales de la TV. Normalmente la cosas no eran así, y lo que solía suceder era que una vez que Jesse se iba a dormir, él y Charlie jugaban algunas partidas de póker en las que Jack aligeraba la billetera de su amigo y mucho más tarde se iba uno a la habitación de Nick y otro a la más pequeña; pero Jack casi siempre pasaba la mayor parte de la noche despierto y entrando de vez en cuando a la habitación de Jesse, pues le gustaba verla dormida ya que era el único momento en el que él podía apreciar cada uno de sus rasgos, aparte de que era también el único en el que ella estaba en verdadero reposo y no yendo de un lado para otro y peleándose con él.

 

Nick y Charlie llegaron el viernes en la mañana y se encontraron con Donatello en estado de furia y paseándose por el salón de la forma más inconveniente, ya que lo hacía apoyado en las muletas mientras que Jack y Jesse estaban en la cocina. A Nick no se le hizo muy difícil comprender a Donatello, porque cualquiera que tuviese a su cargo a Jesse por cualquier cantidad de tiempo, ya podía coniderarse afortunado si no terminaba en el piso para enfermos mentales de algún hospital, y si esto podía suceder en condiciones normales, ya no digamos si ella se esforzaba como estaba seguro lo había hecho debido a que estaba furiosa con él. Hasta allí todo habría sido normal, pero lo que no lo era y lo que lo hizo pensar que había algo muy mal, fue encontrarse con que su hermana no estuviese intentado asesinar a Jack.




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