Acorde del Corazón (libro 3. породица)

Cap. 37 Alarma

 

Después que Dèjan se informó que los chicos regresaban a Londres, se fue derecho hacia allá, y aunque en principio su intención era mantener una conversación con su hijo sobre su posible visita a Hungría, misma que en lo personal no lo entusiasmaba mucho, se sintió extraordinariamente fastidiado cuando vio que Danica se hallaba allí. Aún así, y como ya Dàmir llevaba un tiempo saliendo con Danica, y aquella relación le parecía a Dèjan un poco más estable que cualquier otra que hubiese mantenido su hijo antes, decidio que era un buen momento para ver de cerca y concocer algo más de la niña aquella.

Ioan había estado en Francia cuando se enteró que Dèjan había volado a Hungría por la enfermedad de su madre, pero una vez que terminó con lo que hacía y sabiendo cómo solían terminar las visitas de su primo a la casa paterna, decidió salir hacia alla. Sin embargo, cuando intentó avisarle que iba en camino, él no le contestó el móvil al igual que Paulo cuando lo intento con él, de modo que se preocupó y llamó a su despacho de Dubai, pues siendo ese su principal centro de operaciones, allí estaban al tanto de sus movimientos y fue la asistente de Dèjan la que le informó que su primo iba camino a Londres según el último informe. Como Ioan sabía que el día anterior Zora se había presentado en el Manchester y por tanto Dàmir no estaba en Londres, le extrañó aquel destino, pero antes de subirse al avión, recabó la información de que los chicos habían vuelto a Londres ese día, así que supuso que Dèjan lo sabía y había querido ir a ver a su hijo. Como el tiempo de vuelo entre el lugar en el que él se hallaba e Inglaterra era mucho más corto que desde Hungría, Ioan llegó un poco antes que Dèjan y de hecho primero que su sobrino.

Dàmir por su parte, tenía planeado llegar a su departamento y dormir, porque estaba muy cansado después de seis conciertos casi sin pausa, pero apenas se habían subido al coche cuando James le dijo que su padre estaba en camino, así que dio órdenes al chofer para que los llevase a Inside Hill.

  • Tío – saludó sin mucho entusiasmo
  • ¡Vaya! Cualquiera diría que no te alegra verme, pequeño demonio – dijo Ioan que lógicamente había notado el tono – Y sabemos que eso es imposible porque todos me aman – bromeó y el chico rio
  • No se trata de eso, tío – le dijo – es solo que estoy cansado

 

Ioan entendió que así debía ser, porque él estaba perfectamente al tanto de la apretada agenda de Zora, pues aparte de los informes que James le remitía a diario, él leía la prensa y la misma había dado mucha cobertura a la gira, y aunque en la misma participaban varios artistas, el mayor peso parecía recaer en los miembros de Zora. Ioan normalmente veía el primer concierto de las giras y luego solo algunas partes de las siguientes presentaciones, pero el de El valle de las tormentas tardó un poco en verlo porque había estado muy ocupado. No obstante, cuando comenzó a leer los comentarios en la prensa, se apresuró a hacer un poco de tiempo para verlo y pensó que independientemente de cuál o cuánto hubiese sido el talento de Odiseo, sin duda los críticos no estaban tan desacertados cuando decían que Kerim por ejemplo, dejaba muy atrás a Joe Prescott, el baterista de Odiseo, o cuando afirmaban que Ajle era diez veces mejor que Stephan Krantz, el tecladista de la banda, ni cuando se afanaban en escribir que Dàmir era el mejor alumno y heredero indiscutible de Lance y que lo había superado tanto en la ejecución de la guitarra como en la calidad como vocalista; con lo único con lo que Ioan estaba en desacuerdo con respecto a esto último, era en que el tal Lance le hubiese enseñado nada a su sobrino ya que no fueron ni siquiera amigos, pero sin duda coincidía en que Dàmir era un gran artista, y en su opinión personal, los únicos que se destacaban en aquella gira fuera de los miembros de Zora, eran Mix quien quedó claro que era un músico soberbio, y Limeriè. El asunto era que toda la publicidad destacaba la participación de Zora y una vez que Ioan vio el concierto estuvo de acuerdo, así que ciertamente entendía que su sobrino estuviese cansado.

 

Un poco más tarde, cuando llegó Dèjan y Ioan vio su ceño, se apresuró a distraer a Danica, pero se sorprendió mucho y por dos motivos diferentes cuando entró a la habitación de su primo que había subido a cambiarse antes de la cena.

  • Dàmir se ve agotado – dijo Dèjan apenas lo vio
  • Es normal, ha tenido mucha actividad en los últimos dos meses
  • No puede ser normal, desgastarse de esa manera – puntualizó
  • ¿De veras? Pues me encantaría que te lo dijeras a ti mismo
  • Eres necio por convicción, Ioan Besevic. No es lo mismo un trabajo de oficina que ir de un lugar a otro dando saltos y quedándose sin garganta. Es sin duda por eso que algunos de ellos terminan como el tal Odiseo.
  • Posiblemente, pero sabemos que eso no le ocurrirá a Dàmir – le dijo acentuando el conocimiento

Dèjan no dijo nada más al respecto, porque así como estaba seguro que su hijo se estaba sobre exigiendo, estaba igualmente seguro que si había algo con lo que Dàmir nunca experimentaría sería con las drogas, tanto por su sólida formación como porque el chico sabía que eso lo conduciría directamente al sepulcro a la primera.

  • Creo que no es buen momento para hablar con él – dijo pasando a otro asunto pero más para sí mismo que para Ioan
  • ¿Hablar de qué exactamente? – preguntó éste con suspicacia y en la creencia de que se trataría de Danica




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