Dèjan era un iniviudo muy terco y obstinado, pero también sumamente inteligente y alguien que aprendía tanto de sus errores como de los ajenos, así que decidió que hacerle una oposición frontal a Jesse con esta nueva necedad que rayaba en la locura, seria inconveniente y estúpido, pues solo conseguiría que se empeñase más. Por todo lo anterior, había convencido a Donatello para que depusiese su actitud antes de que ella lo echase no solo de casa, sino de su vida como había hecho con él. No era que Dèjan estuviese pensando en la salud de las relaciones familiares de Donatello con sus hermanos, sino que pensaba en función de sus propios planes, pues si Donatello perdía el contacto con Jesse, a él le resultaría mucho más difícil mantenerse al tanto de cómo iba el asunto o si hacían planes de boda, porque Mihailo, que habría sido su único medio para mantenerse informado, no diría una sola palabra aunque su vida dependiese de ello.
Tampoco era que Dèjan fuese por ahí mandando a desaparecer a sus enemigos, porque en principio los suyos lo eran a nivel comercial y era lo bastane astuto como para deshacerse de ellos por sus propios medios, mismos que no incluían cadáveres, sino catástrofes financieras. Sin embargo, y aunque no le gustaba la idea de utilizar la violencia con un crío, y posiblemente nunca lo hiciese, lo que no estaba dispuesto era a permitir que Jesse cometiese aquella locura y ya se las arreglaría para desbaratarle los hipotéticos planes en aquel sentido a Jack.
Pero como de costumre, Dèjan tenía más de una cosa por la cual preocuparse, porque también había hecho el viaje a Sarajevo para entreistarse con Ivar.
Durante la próxima hora, Dèjan escuchó más de lo que habría imaginado y menos de lo mucho que en realidad tendría que saber siendo quien era, pero Tarik se había encargado diligentemente de que su sobrino no tuviese nada que ver ni de cerca ni de lejos con esa rama de la actividad familiar materna. Aunque Dèjan no era del todo ajeno al asunto, y de hecho sabía que cuando tenían cierta clase de problemas, era su tío Ivar quien se encargaba de los mismos, en verdad tenía poquísimo contacto con aquel mundo, así que después de aquella conversación y a pesar de que nada en el mundo lo movería a decirle a su hijo qué hacer y menos aun a oponerse si decidía que aquella era la chica a la que quería en su vida, lo que sí decidió fue tener una seria conversación con él si se presentaba la necesidad, pero si y solo si, Dàmir manifestaba aquella intención. Así que asumió con su hijo la misma actitud vigilante que había asumido con Jesse, con la resultante de que los últimos meses habían sido sumamente estresantes para él y ya a Ioan comenzaba a preocuparle su salud. Sin embargo, aquella situación no cambiaría al menos de forma inmediata, pero Ioan habría dado todo lo que tenía y hasta lo que no, por no vivir lo que les tocaría vivir el año entrante.