Acordes del Corazón (libro 10. Тишина)

Cap. 06 Preocupaciones

 

Como ya se ha dicho, Dèjan tenía una terrible obsesión con su hija, de modo que después de que se habían acostado, y aunque todos estaban cansados después del ajetreo de ese día con la boda, en cuanto Jesse se durmió, él fue a la habitación de la niña.

  • Dete, por favor – dijo Pitja que seguía despierta – Sé que soy vieja, pero te aseguro que puedo cuidar de Jani
  • Si no estuviera seguro de eso, no te lo habría pedido
  • ¿Entonces por qué…?
  • No puedo evitarlo, Pitja. Los recuerdos de todo lo que sufrí con Dàmir, y aunque sé que nada la amenaza, me impulsan a no querer separarme de ella. Además, me gusta verla – concluyó acariciando la cabecita de la niña

Pitja no dijo nada más, porque si ella lloró mucho por lo que le sucedió a Dèjan, tenía claro que para él tenía que haber sido mucho peor. No fue consciente de las lágrimas que habían escapado de sus ojos hasta que lo vio frente a ella y Dèjan pasó los dedos por su rostro.

  • Confío en ti como en nadie, créeme – le dijo pensando equivocadamente que ella podía estarlo haciendo en ese sentido – Y para que veas que es así, no voy a llevármela

Como ella todavía tenía un grueso nudo en la garganta no dijo nada y solo intentó una sonrisa, así que Dèjan le dio un beso en la frente y se marchó después de hacer lo mismo con su hija.

No obstante, cuando iba hacia su habitación, y siendo que todo estaba en silencio, escuchó voces alteradas y siguió adelante hasta detenerse frente a la habitación de Jeff, pero en lugar de abrir, esperó para intentar enterarse qué tenía al chico tan obviamente molesto.

  • y como te dije, no sé por qué demonios a algunos tipos pueden no gustarle las chicas, pero

Dèjan se sintió tan alterado, que se perdería lo demás que Jeff estaba diciendo suponiendo que hubiese dicho algo, y así era, porque sus pensamientos se habían quedado estancados al escuchar lo que estaba diciendo Jeff. De modo que cuando logró moverse de nuevo, fue para abrir la puerta sin siquiera llamar.

  • … así que… – Jeff se interrumpió y los otros tres, pues Nathan también estaba allí, giraron la cabeza – ¡Genial! A este paso no dormiré hoy – se quejó
  • ¿Qué está sucediendo? – preguntó no muy seguro de querer saberlo
  • Nada – dijeron Charlie y Nick al mismo tiempo
  • Si mi hijo está gritándole a alguien en mitad de la noche, es seguro que algo sucede – puntualizó y miró a Jeff – Y quiero saberlo ahora
  • Bien, voy a repetirlo una vez más, pero procura no interrumpir, porque tengo sueño y la esperanza de poder dormir – advirtió

Después de eso, procedió a explicarle la condición de Ian y Mark, pero como Dèjan obedeció y no lo interrumpió, escuchó no solo la triste historia de Ian, sino lo que Jeff había estado intentando explicar a los otros dos cuando él entró.

  • De manera que sí, ellos son así, y como dije, no tengo una maldita idea de por qué y no me interesa, pero nadie tiene por qué preocuparse ni hacer un escándalo por eso, porque independientemente de lo anterior, son tipos serios, respetan a los demás, y no van por ahí intentando nada con quien no es como ellos. Y no Nick, eso no es una especie de enfermedad contagiosa, así que no voy a alejarme de ellos como si lo fuera, porque, además, entiendo si no lo notaste porque estabas muy mal también, pero ellos estuvieron ahí para nosotros cuando Frankie… bueno, ya sabes – finalizó
  • Nick, yo tampoco lo entiendo – intervino Nathan – y te aseguro que cuando me enteré, tuve la intención de alejarme de ellos por pensar más o menos igual que tú, es decir, que no eran hombres, o que eran unos pervertidos, pero, aparte de que escuché su historia, he tenido oportunidad de compartir con ellos y te aseguro que salvo por lo que sabemos, son personas tan normales como cualquiera de nosotros, y que su condición no los hace menos humanos, y adicional a ello, puedo agregar que como dijo Jeff, demostraron su calidad humana al estar con nosotros cuando el dolor nos estaba matando, y aun cuando ni siquiera conocieron a Frankie, sobre todo Mark, habló mucho con nosotros haciéndonos recordar que si creemos en nuestro Señor, teníamos que confiar en su misericordia y por tanto, en que Frankie ahora estaba en la casa del Padre y algún día íbamos a reencontrarnos con él
  • De acuerdo, nadie va a impedirles su amistad con esos chicos. Ahora vayan a dormir – dijo Dèjan

Aunque ellos no se habían estado dirigiendo a él, pues a pesar de que Jeff al menos, ahora era legalmente su hijo, ambos seguían viendo a Nick como la figura de autoridad que había sido siempre. Sin embargo, él no dijo nada más allá de darles las buenas noches, pero cuando se dirigían a la puerta, Jeff lo detendría.

  • Nick – llamó y él se giró – no queremos mortificarte, pero confía en nosotros, en verdad son buenas personas. No tienes que ser su amigo y ni siquiera tratarlos, pero no nos pidas… – pero en este punto él levantó la mano y Jeff hizo silencio
  • Confío en ustedes, y si dicen que son buenas personas, yo les creo
  • Gracias – dijeron ambos




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