Acordes del Corazón (libro 10. Тишина)

Cap. 08 Unos y otros

 

Victoria amaba a su familia adoptiva en una forma casi obsesiva, en opinión de Jeff, especialmente a Dàmir a quien parecía considerar una especie de deidad olímpica, y precisamente por ello, no le gustaba darles preocupaciones y se peleaba mucho con Jeff por la manía de éste de mortificar a Dèjan; y lo que la pobre niña parecía no haber notado, era que Dèjan disfrutaba groseramente de los líos con Jeff, pues entre otras cosas, le recordaba a los que había sostenido con el viejo e irreverente Jesse.

Independientemente de cómo estuviese la psiquis de Victoria, en algún lugar de su cerebro tenía que estar registrado lo mucho que les debía a Nick y a sus chicos, pues en el caso de ellos, la adoración era idéntica a la que sentía por su nueva familia, y la variante era que con ellos, con cualquiera, es decir, Nick, Charlie o Jack, era en los primeros que pensaba cuando tenía algún problema, fuera el que fuere, y que podía ir desde algún inconveniente con los estudios, o algún lío que se hubiese agenciado algún imbécil de entre sus compañeros.

Antes de que ocurriese toda la tragedia que casi le cuesta la vida a Lisa y, de hecho, había cobrado la de Frankie, Victoria había tenido una larga conversación con Charlie con respecto a Nathan. Un par de días antes de los hechos, Victoria lo había llamado para pedirle que le consiguiese algún material para un trabajo que debía hacer, pero él notó que algo le sucedía, así que ni siquiera prestó atención a lo que ella necesitaba, sino que le dijo a Nick que debía salir un momento y se fue derecho a casa y a la habitación de Victoria.

  • ¡Vaya! – exclamó ella – No había necesidad de tanta prisa y…

Sin embargo, se detuvo al ver que él no llevaba lo que le había pedido.

  • ¿Qué sucede?
  • Eso vine a averiguar – contestó él

Un momento después, ella le estaba contando cómo estaban las cosas con Nathan, algo que Charlie sabía, como lo sabía media humanidad, es decir, que Nathan vivía y respiraba solo si ella se lo ordenaba, de manera que, lo primero que pensó, fue que el chico estuviese siendo demasiado insistente y que ella estuviese fastidiada por ello y fue lo que dijo.

  • No, no se trata de eso, Charlie, sino que…
  • ¿Sí?
  • Es que tengo miedo

Charlie, aunque no había concluido sus estudios, era muy inteligente e intuitivo, pero en aquel momento su cerebro pareció trabarse, porque la primera imagen que se presentó a su mente, fue la de que Nathan hubiese intentado forzarla de algún modo, pero la misma colisionaba violentamente con lo que sabía de él que habiendo sido prácticamente criado por Ann, no había forma de que se comportase de aquella manera. Sin embargo, también pasaría por su cabeza el hecho de que estaba en plena adolescencia y quizá las hormonas le hubiesen jugado en contra. Todo aquello pasó a velocidades extremas por su cabeza y salió sin filtrar por su boca.

  • Victoria, a veces los chicos pueden comportarse de forma un tanto… incorrecta cuando se sienten atraídos por alguien, pero sabemos que Nathan no te obligaría a nada. Aun así, hablaré con él y…
  • ¿De qué estás hablando? – lo interrumpió ella y él se sintió más confundido, pero lo hizo preguntar lo que debió preguntar en primera instancia
  • ¿De qué tienes miedo exactamente?

Victoria, que tuvo menos dificultad para imaginar lo que él había estado pensando, le acomodó un porrazo en la cabeza.

  • Eres muy estúpido, Carlo – dijo en un tono muy Jesse – Tú conoces a Nathan, y si todos dicen que Ann parece una monja, sin duda Nathan está muy cerca de parecer un sacerdote y es seguro que yo sé mejor que tú, que sería incapaz de hacerme nada
  • Bien, pero entonces… ¿Victoria? – dijo cuando ella escondió el rostro entre las manos
  • No sé, Charlie, solo tengo miedo. No sé si es de hacerle daño, o de que él me lo haga a mí, aunque estoy segura que no lo haría, pero… es… confuso

Aunque le había tomado un tiempo mayor del habitual, pues Charlie estaba acostumbrado a analizar con rapidez casi cualquier situación, finalmente tuvo una idea que imaginó sería la más acertada. De modo que, primero se ocupó de tranquilizar a Victoria diciéndole que encontrarían la solución.

  • ¿Cómo voy a solucionar algo que ni siquiera sé qué es?
  • Bueno, yo quizá no pueda, y tampoco tú sola, pero puedes conversar de esto con el psiquiatra
  • ¿Crees que tenga que ver con lo que sea que pasa en mi cabeza?
  • No lo sé, pero seguramente él tendrá más oportunidad de encontrar una respuesta – le aseguró y ella guardó silencio por un rato
  • ¿Por qué querría Nathan a alguien como yo que está lo…?
  • ¡Ey! – la interrumpió – Tú no estás loca ¿bueno?

Estuvo conversando un rato más con ella, y si bien ese día ciertamente no resolverían el asunto, Victoria sí lo escucharía en el sentido de plantear el problema al psiquiatra, y aunque Charlie no lo sabría, había estado más acertado en aquel sentido, pues el problema de Victoria estaba relacionado con el trauma que había vivido al ser repetidamente violada.




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