Acordes del Corazón (libro 10. Тишина)

Cap. 23 Jeff

 

El trabajo de Jeff era un trabajo de campo, de manera que lo que menos le gustaba en la vida era estar metido en una oficina, y aunque ahora poseía una en el edificio de la corporación y se había emocionado mucho cuando había visto su nombre en la placa de la puerta, no por eso le gustaba más estar encerrado.

Sin embargo, como era inquieto y no le gustaba esperar por nada, Ioan solía burlarse mucho y lo aprovechaba al máximo, preguntándole a su primo si no era que había dejado embarazada a la madre de la criatura y no se había enterado, pues en su opinión, aquel muchachito se parecía extraordinariamente a él e incluso más que Dàmir. Si bien Dèjan se lo tomaba como lo que era, es decir, una de las desquiciadas bromas de su primo, el mencionado primo se cuidaba mucho de hacer semejantes comentarios en presencia de Jeff, porque estaba seguro que habría terminado con una bala en medio de los ojos.

Por la anteriormente mencionada inquietud, aquella mañana Jeff había ido a hablar con un individuo que seguramente no estaría muy contento después de aquella amable visita. Si algo sabían todos aquellos que por cualquier motivo tuviesen negocios con la corporación, era que, si hacían, o más bien, si no hacían lo que les correspondía en el tiempo previsto, las cosas podían ponérseles difíciles, de modo que, cuando les anunciaban una visita de alguien de CZ, solían sentirse angustiados, pero habían aprendido con desagradable prontitud, que si el visitante era Jedrzej Zazvic, de la angustia pasaban muy velozmente a sentirse enfermos, porque si Jeff era peligroso por derecho propio, aunque ellos no sabían eso, lo que él también aprendió con rapidez, fue que su nuevo apellido hacía entrar en razón a cualquiera a velocidades extremas ahorrándole tiempo, y lo que posiblemente ignoraba, o simplemente no le importaba, era que las personas hacia las que estuviese dirigida su ira, terminaban necesitando terapia y no precisamente por su apellido.

Una vez que terminó su asunto allí, algo que sucedió con rapidez, porque, a pesar de hablar mucho, lo que no hacía era dejar hablar a nadie, y en cuanto terminaba de exponer cualquier cosa que necesitase solución, se marchaba sin escuchar si el susodicho tenía algo que decir, pues en su opinión era estúpido perder el tiempo escuchando excusas que no resolvían nada.

  • Espero que hayas descargado tu ira y tengamos un día medianamente tranquilo – dijo Demian que tampoco perdía ocasión de mortificarlo, algo que encontraba justo debido a que el muchachito mortificaba a todo el mundo
  • Soñar es gratis, Sticker, pero a menos que tengas un helicóptero en la puerta que nos evite la miserable pérdida del tiempo que invertiremos metidos en el tráfico del centro, entonces te aguantas

Desde que habían sufrido el atentado, a Jeff no se le permitía trasladarse a ninguna parte si no estaba debidamente escoltado por sus guardaespaldas y en un vehículo, porque Dèjan no le habría permitido acercarse a su motocicleta, y más que por seguridad, por las lesiones que había sufrido. De manera que Jeff siempre miraba con ira los coches, porque eran demasiado lentos para él.

Cuando abandonaron el edificio, Jeff estaba encendiendo un cigarrillo, pero esto quedó paralizado cuando sus ojos tropezaron con una situación no solo anómala, sino que lo enfurecía, pues vio a un sujeto golpeando a un niño. Aunque eso sucedía en la calzada que estaba al otro lado de la calle, Jeff no lo tuvo en cuenta y emprendió la carrera sin darle tiempo a Demian a detenerlo. Tanto Demian como los otros dos guardaespaldas, e incluso el que los esperaba en el vehículo, contuvieron el aliento, porque Jeff se había lanzado a correr sin tener en cuenta el tráfico por el que se quejaba, y por unos angustiantes segundos pensaron que iban a atropellarlo. Sin embargo, Jeff había tenido mucha suerte y, a pesar de sus recientes lesiones, seguía siendo muy ágil, porque sorteó los vehículos y saltó deslizándose por encima del que casi lo atropella ignorando los gritos y las bocinas.

  • ¡Ey! – gritó cuando casi había alcanzado su objetivo

Con la conmoción que había causado, el fulano aquel aún tenía sujeto al chico, pero si Jeff tenía intenciones de decir algo, cuando vio el labio sangrante del niño, perdió la perspectiva y la emprendió a golpes contra el sujeto. Uno de los guardaespaldas había sujetado al chico, mientras que el otro miró al jefe del grupo.

  • ¿Demian?
  • Si quieres rifarte una bala, adelante – dijo sin dejar de mirar el pleito

Demian había tenido que estudiar muy bien a Jeff, no solo porque su trabajo era protegerlo, sino porque, aparte de que eso hacía parte de su trabajo, es decir, conocer bien a aquella persona que le asignasen como objetivo, Andrija le había advertido con suficiencia que aquel era un niño problema. De manera que, entre las muchas cosas que sabía de Jeff, destacaba el hecho de que sería un muy mal asunto intervenir en una situación como aquella, porque el muchachito la emprendería en su contra y estaba bastante seguro que no tendría ningún inconveniente en meterle una bala en el pecho, porque lo que Dèjan no había logrado de ninguna manera, era que Jeff dejase de llevar una. Sin embargo, estaba mirando con atención por si había necesidad de intervenir, ya que, a todas luces, el sujeto al que estaba apaleando, no era que estuviese dejándose masacrar sin responder, y sin duda era un maleante.




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