Acordes del Corazón (libro 10. Тишина)

Cap. 38 Sensación

 

Cap. 39 Sensación

 

Al día siguiente de la graduación de Mihailo, y aunque se habían ido a dormir muy tarde, al menos Nathan apenas si pudo hacerlo, pues ese día salía a la venta el álbum y ellos tenían que presentarse en la tienda.

Para Nate los últimos días habían sido una locura, porque entre los compromisos de la producción, la emoción de que el sencillo hubiese alcanzado tanto éxito, y la más preocupante situación de Blair, había descansado poco y había estado sometido a mucho estrés. De manera que esa mañana, y cuando se convenció de que no iba a dormir más, se levantó, se dio un baño y bajó. Lógicamente a esa hora, las seis de la mañana, nadie había bajado aún, de modo que saludó a Graves y salió.

Nathan a diferencia de Jeff, no poseía ningún medio de transporte, y por lo general Jeff lo llevaba al instituto, o salía con Dàmir si iba a Inside Hill; cuando salía con Victoria, lo hacían en uno de los vehículos de la familia, y las poquísima veces que él salía solo, lo hacía caminando, algo que otro habría encontrado pésimo, pues estaban en una zona residencial muy exclusiva, así que llegar hasta cualquier parte sin disponer de un vehículo, representaba una larga caminata hasta conseguir llegar hasta donde pudiese encontrar algún medio de transporte público.

Por lo anteriormente explicado con relación al compromiso de ese día, Dàmir había colocado una alarma, misma que no fue necesaria, porque Ivy despertó temprano y se ocupó de que él no se quedase dormido. Sin embargo, cuando bajaron, se encontraron con Jeff peleándose no sabían con quién, pero antes de llegar al salón, escucharon la voz de Dèjan y tampoco era muy tranquilizadora.

  • ¿Papá? – ambos se giraron y fue cuando Dàmir vio a Demian y a Paulo – ¿Qué sucede?
  • Sucede que todo el mundo aquí parece estar más ciego que Ivy – contestó Jeff con su escasa delicadeza habitual
  • ¡Jeff! – exclamaron padre e hijo, porque Ivy estaba allí
  • ¿Qué? Preguntaste qué sucedía y…
  • Cálmate Jeff – dijo Ivy

Finalmente lograrían enterarse que Nathan no estaba en su habitación, en el estudio ni en ninguna parte de la casa, en realidad, lo que desató la inmediata angustia de Dàmir, pues entre lo que pensó destacaban dos cosas: la primera, que Nathan, y aunque no tenía que pedir permiso para salir, normalmente avisaba; y la segunda, que hubiese sido atacado por el miedo teniendo en cuenta el compromiso de ese día. No obstante, después que Jeff pareció cansarse de insultar a Demian, aunque su trabajo no era el de vigilar a nadie que no fuese el mismo Jeff, éste guardaría súbito silencio quedándose pensativo, mientras que Dèjan intentaba tranquilizar a Dàmir que había estado disparando ideas sin orden ni concierto.

  • ¿Jeff? – escucharon a Ivy y ambos hicieron silencio mirando hacia donde estaba el chico

Sin embargo, él no dijo nada, sino que comenzó a caminar hacia la puerta del salón.

  • Jeff…
  • Ya sé dónde está – dijo sin detenerse mientras que padre e hijo se miraban con desconcierto
  • Espérame – pidió Dàmir

Aunque aquello fue inútil, porque después que Jeff le había contestado, había emprendido la carrera, y como Dèjan había sujetado a Dàmir, cuando éste alcanzó la puerta, ya el vehículo en el que se había subido Jeff estaba girando por la glorieta.

Como se dijo, la casa Zazvic estaba situada en un lugar alejado, de modo que, alrededor de 45 minutos después, Jeff caminaba a toda prisa por el sendero del cementerio que llevaba a la tumba de Frankie, y efectivamente, Nathan estaba allí. Jeff ralentizó el paso y cuando llegó hasta él, se sentó a su lado. Estuvieron un rato en silencio y hasta que Nathan lo rompió.

  • ¿Qué crees que diría?
  • Eso depende, pero si estás pensando lo que creo, con seguridad te acomodaría un puñetazo, y después te diría algo como: Siempre he dicho que pareces una señorita, pero sucede que eres un hombre, así que deja la cobardía y ve a hacer lo que debes

A Nathan se le dibujó una sonrisa en los labios, primero, porque efectivamente, entre las muchas cosas que decía Frankie, y siendo que no había sido especialmente simpático, estaba aquella de que Nate, con sus largos cabellos y sus maneras más bien delicadas en comparación con las de Frankie que no había tenido a una Ann que le enseñase nada, parecía una niña, y segundo, porque también solía decir cuando Nathan intentaba disuadirlos de algún disparate, que era muy cobarde.

  • Vamos hermano, tenemos mucho qué hacer – le dijo Jeff mirando la hora

Nathan recogió las flores marchitas que había retirado para colocar las que había llevado y que había dejado a un lado mientras hablaba con Frankie, se puso de pie y después de una última mirada, emprendieron el camino de vuelta.

Ambos habían ido muchas veces a visitar la tumba, Nate más que Jeff, pues el segundo era muy pragmático y sostenía que su amigo no estaba allí, sino que lo verdaderamente importante de Frankie debía estar donde le correspondiese fuera esto donde fuere. A pesar de lo anterior y como se dijo, él también iba en algunas ocasiones, más que todo cuando había tenido algún problema de trabajo de difícil resolución, y se sentaba allí a discutirlo con Frankie y hasta que hallaba la solución; aunque aquello habría podido hacerlo en cualquier lugar, aquel le parecía uno tranquilo y donde nadie iba a interrumpirlo, mientras que Demian lo que decía era que aquello solo reforzaba el hecho de que aquel chico no estaba bien de la cabeza, y según lo que acababa de ver, el otro tampoco.




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