Acordes del Corazón (libro 10. Тишина)

Cap. 41 Navidad

 

Jesse despertó y le extrañó no ver a Dèjan, así que se incorporó con violencia llamándolo, y al no obtener una respuesta, miró en forma automática hacia la veladora maldiciendo y pensando que se había quedado dormida, pero al comprobar que no era así, comenzó a preocuparse, de modo que se tiró de la cama y corrió hacia la puerta de la habitación de Dajana.

  • Devojčica[1] – dijo Pitja

Jesse había dejado de discutir con Pitja por llamarla niña, porque era evidente que, si no había dejado de llamar niño a Dèjan, ella estaba mucho más lejos de conseguir que fuese diferente con ella.

  • ¿Sucede algo?
  • No – contestó Jesse – ¿Has visto al jefe? – preguntó y Pitja sonrió más o menos por el mismo asunto
  • Está en la piscina

Jesse abrió mucho los ojos, porque lo primero que pensó fue que aquel individuo estaba loco, pues estaba haciendo mucho frío, pero con rapidez recordó que no solo la piscina era climatizada, sino que toda el área dónde se hallaba lo era, así que después de hacer una mueca de fastidio, porque Dajana tampoco estaba en su cuna y tenía pocas dudas acerca de dónde sí estaba, fue a alistarse.

Hacía alrededor de cuatro meses, ella había tenido un furioso pleito con su marido el día que lo encontró con la niña en la piscina.

  • ¿Qué sucede contigo? ¿Acaso quieres matar a mi hija? – le había gritado más que preguntado

A Dèjan le llevó una enorme cantidad de tiempo explicarle que aquel era un deporte muy bueno para la salud, y que mientras más pequeños eran los niños, más pronto y con más facilidad, aprendían a nadar, y aunque Jesse no había estado para nada convencida y, en realidad, aun no lo estaba, lo que tuvo fue que acostumbrarse, porque Dèjan no dejaría de hacerlo, y la señorita Zazvic pronto pareció comenzar a disfrutarlo mucho.

  • Bueno papá, parece que finalmente lo conseguiste – había dicho Dàmir una mañana en la que los tres salían de la piscina
  • ¿El qué?
  • Que uno de tus hijos sienta la misma pasión que tú por la natación – le contestó riendo

El comentario obedecía a que por mucho que Dèjan lo había intentado, si bien Dàmir aprendería a nadar, nunca le gustó de manera especial aquella actividad, o al menos no como a Dèjan y nunca logró ganarle en velocidad.

Dèjan por su parte, estaba muy satisfecho con lo bien que parecía pasarlo Dajana en el agua, así que había puesto mucho empeño en dedicarle tanto tiempo como podía a aquella actividad, pero unos días atrás, más concretamente, la mañana siguiente del cumpleaños de Dàmir, Dèjan sintió un brusco retroceso en el tiempo.

  • ¿Están locos?
  • Buenos días…
  • ¡Estamos en invierno y con seguridad cogerán una pulmonía!

Después del impacto inicial al sentir que había retrocedido en el tiempo debido a que lo que acababa de escuchar, era casi lo mismo que había dicho Jesse en aquella lejana primera visita a Inside Hill, y aunque en esta ocasión no era ella, Dèjan sonrió y se movió hacia la escalerilla con Dajana lanzándole agua a la cara y Jeff partiéndose de risa.

  • Buenos días, Blair
  • ¿Buenos días? Bella va a matarte y con razón. Pasa acá – le dijo cogiendo una toalla y envolviendo a Dajana en ella – Vaya suerte la tuya, Jani. Debe ser genial tener hermanos y un papá, pero si están locos, es otro el cuento – agregó mirándolos con hostilidad
  • Vamos Blair, deberías darte un chapuzón – dijo Jeff saliendo también, pero Blair lo miró como si le hubiese salido otra cabeza
  • Acabo de bañarme y no quiero morir. Y cúbrete, desvergonzado – concluyó lanzándole otra toalla, después de lo cual comenzó a caminar a toda prisa

No se suponía que Blair estuviese ese día allí, pero la noche del cumpleaños de Dàmir, y después que Blair había ayudado a Jesse a meter a los niños en la cama, había vuelto al salón y estuvo incordiando con los chicos hasta que se quedó dormida en un sillón, así que Dèjan, que era quien lo había notado, se acercó al grupo en el que estaba Jeff.

  • ¿Qué? – preguntó Jeff cuando sintió que Dèjan lo sujetaba – No he bebido tanto y… – pero hizo silencio cuando él señaló hacia Blair
  • Independientemente de cuánto hayas bebido, y estoy seguro que ha sido más de lo que debes…
  • Mira quién lo dice
  • …lo que no estás haciendo es ocuparte de la responsabilidad que te adjudicaste
  • ¿Y qué querías que hiciera? ¿Qué no la dejase dormir? – preguntó dirigiéndose hacia ella
  • ¿Qué haces? – lo detuvo Dèjan
  • Voy a llevarla al…
  • Mejor lo hacemos nosotros – dijo el entrometido de Ian que, al ver que Dèjan apartaba a Jeff, había prestado atención – porque no debes manejar
  • ¿Qué sucede contigo, estúpido?
  • El estúpido eres tú, porque todos saben que quien bebe no debe conducir
  • Y no…
  • Basta – los detuvo Dèjan – Nadie va a hacer nada, porque la niña puede quedarse aquí
  • Claro, solo si quieres que me saque el corazón cuando despierte y vea que no está donde debería
  • Y a menos que vayas a meterla en tu cama, no veo cómo podría. Además, pensé que tenías mejores gustos, y esta chica ni siquiera tiene cabello, Jeff – escucharon al otro entrometido, es decir, Chase




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