Acordes del Corazón (libro 10. Тишина)

Cap. 46 Lidia y Tony

 

Tanto Tony como Lidia se quedarían en la casa de Giovanni, porque Andrea y Jenifer vivían en un departamento no muy grande y ya Danilo estaba allí, así que, al día siguiente, y siendo que Lidia estaba acostumbrada a madrugar mucho, independientemente de la hora a la que se acostase, la chica bajó y se encontró con Marco.

  • Buongiorno, Marco
  • Lidia – saludó él – Iba a desayunar ¿me acompañas?
  • Claro

Marco había conocido bien a todos los chicos Facelli debido a que había sido a él a quien, por órdenes de Giovanni, le tocase sacarlos de los líos en los que se metían para que Bruno no tuviese que descuidar su trabajo, así que recordaba bien que, como Lidia había sido la menor de la niñas, y estando entre Antonio y los gemelos, que eran los dos últimos, positivos desastres, la señorita Facelli había tenido un comportamiento muy fuera de normal para desesperación de su desventurada madre y de su hermana Carmina que, siendo tan coqueta como era, solía llamarla mamarracho, tanto por su comportamiento, como porque solía vestir jeans desgastados y remeras horrorosas como las que usaban sus hermanos.

Por todo lo anterior, y aunque a Marco le parecía terrible lo que le había sucedido a Lidia, si bien había olvidado lo mucho que Giovanni se opuso a aquel matrimonio y hasta se había disgustado con Bernardino por aprobarlo, lo que no lograba entender era que, conociéndola como la conocía, se hubiese dejado apalear por aquel infeliz y era lo que le había preguntado.

  • Sé que fui una estúpida, Marco – le había dicho – porque me enamoré del tipo equivocado y tienen razón los que dicen que el amor nos vuelve ciegos y necios, porque cuando comenzó a comportarse como lo hizo, por un tiempo pensé que podía estar pasando un mal momento. Sin embargo, cuando perdí a mi hijo, todo lo que había sido amor, se convirtió en ira, así que no, él no me dejó, sino que yo lo maté – dijo con frialdad

Si bien Marco tuvo un brevísimo momento de sorpresa, porque aquello no coincidía con lo dicho por el investigador, con inmediatez recordó que aquella chica, por una parte, era muy propensa a los cambios de humor y podía pasar de la ira a las lágrimas casi sin transición, también tenía una mente muy parecida a la de Danilo, es decir, fría y pragmática en grado de exageración, y que eran ellos dos los que solían planear las fechorías que cometían en la escuela.

  • ¿Se lo dijiste a tus hermanos?
  • No
  • ¿Por qué? – ella guardó silencio durante un rato y Marco pensó que no iba a contestar, pero lo hizo
  • Estoy segura que Dani lo sabe – y Marco pensó que era muy posible – pero si se los hubiera dicho, por una parte, habríamos tenido que llevar a Andrea al hospital, y por la otra… bueno, soy humana, Marco, y no quiero que mis hermanos me vean como un monstruo

Marco pensó que si bien no estaba muy seguro de cómo habría reaccionado Tony, pues a aquel Facelli había dejado de verlo cuando se fue a Italia y no sabía qué tanto podía haber cambiado, estaba seguro que ni Vinnie ni Carlo habrían pensado aquello, especialmente el menor habiendo llevado la vida que había llevado desde que abandonó el hogar paterno.

  • No quiero saber cómo lo hiciste, pero sí quiero saber cómo lograste escapar y que pensaran que Boris te había abandonado
  • Él mismo me facilitó las cosas, porque después de lo sucedido, lo escuché que les decía a sus amigos que pensaba devolverme a mi padre, y estoy segura de que lo habría hecho sin tener en cuenta que habría encontrado el mismo final cuando Dani se enterase, porque nunca se tomó el trabajo de conocerlo. El asunto es que contrajo un virus que lo mantuvo en cama con una fiebre atroz, así que les envié un mensaje a sus amigos como si fuera él, diciéndoles que venía a Londres a traerme, pero también les aseguré que mi familia se negaba a recibirme, pero que igual iba a dejarme en cualquier otro lugar y que ya estaba en conversaciones para rentar otro departamento para que yo no lo encontrase si volvía. Después de eso recogí todas mis cosas – y en este punto Marco vio cómo cambiaba su expresión – Esperé que fuese madrugada, y una vez que me aseguré que no dejaba nada, lo apuñalé y me marché. Fui al aeropuerto, busqué a alguien que tuviese algún parecido con Boris y le pedí que comprase dos pasajes a nombre de Boris y mío, abordé el avión, pero apenas llegué y como no me quedaba mucho dinero, compré un boleto en el Eurostar, y de Francia pasé a Italia, donde me mantuve tan anónima como pude, porque no sabía si aun con todas las precauciones que tomé, pudiesen relacionarme con la muerte de Boris

En aquel punto, Marco ya no se sentía asombrado, porque como se dijo, él conocía bien a todos los Facelli, y recordaba bien a aquella, porque era la única de las hembras que había parecido un chico. Por ese mismo camino pensó que Giovanni andaba muy desencaminado pensando que aquella era una pobre criatura. Podía coincidir con él en que no lo había pasado bien y en realidad, nadie se merecía un matrimonio tan desdichado, pero que no era de ninguna manera una niña desvalida, y la pena, en opinión de Marco, era que en lugar de enamorarse de aquel desgraciado, ella debió hacer una carrera y posiblemente la misma que Danilo y habría sido tan buena como su hermano, pero, en cualquier caso, si había llevado una vida tan miserable sirviendo en diversas casas, había sido con el fin de no llamar la atención, porque estaba igualmente seguro que habría podido hacer cualquier otra cosa en la que sin duda, y siendo inteligente como era, habría tenido éxito.




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