Acordes del Corazón (libro 5. Персегуидос)

Cap. 15 Celos en todas sus versiones

 

Dèjan había logrado una precaria tranquilidad con lo dicho por Kerim y por el golpe también, pero no respiró con verdadera normalidad hasta que Jesse estuvo de vuelta.

  • ¿Estás bien? – le preguntó
  • ¡Ey! – dijo ella empujándolo – Tú allá y yo aquí ¿recuerdas? – le dijo para grosero regocijo de sus acompañantes – Yo estoy bien, pero quien parece no estarlo eres tú y te sugeriría ir a ver al doc, pero como sabemos que no lo harás, porque eres un estúpido titulado, quizá yo misma vaya por él – concluyó dándole la espalda
  • ¡Niña!
  • Mala idea, jefe – dijo Charlie atravesándose

Dèjan tuvo la intención de apartarlo, pero lo próximo que sintió fue la boca de una automática en su cuello y casi la misma voz de Charlie a su lado.

  • Y esa, es una idea peor, jefe

Por un momento se planteó estar perdiendo el juicio, pero ya que él no iba por ahí, buscándole conversación a los pequeños delincuentes, naturalmente no tenía ni la más peregrina idea de que el payaso aquel tuviese un hermano. No obstante, se olvidó de eso y miró a Nick.

  • ¿Puedo hablar contigo un momento?

Nick lo miró sin expresión alguna, aunque tenía el habitual deseo de golpearlo, pero también se preguntó por qué este infeliz le hacía la misma estúpida pregunta que le hacía su hermano cuando era evidente que podía y de hecho lo estaba haciendo.

  • Vamos Vinnie – dijo Charlie – No creo que ignore el mal asunto que sería intentar ponerse creativo con Nick
  • Pero espero que lo haga solo para ver cómo la cara sucia lo hace polvo

Dèjan había ignorado a Charlie, pero cuando escuchó a Vinnie y suponiendo, acertadamente, que se refería a Jesse, giró la cabeza mirándolo con expresión peligrosa.

  • ¿Qué? – preguntó Vinnie con su eterno tono burlón – ¿Quieres intentarlo conmigo? Vamos, anímate – agregó haciéndole señas con las manos de las que ya había desaparecido el arma
  • Dèjan – dijo Ioan que había asistido en silencio a los hechos al igual que Paulo, aunque ambos tenían las manos en sus bolsillos listos para extraer sus armas

Ni Ioan ni Paulo entendían la recalcitrante y necia actitud de Dèjan con respecto a aquellos delincuentes. Con algún esfuerzo, al menos Ioan, habría podido entenderlo en el caso de Nick, pues era el hermano de Jesse, pero de ningún modo en el de los otros, y justo en aquel momento lo único que quería era meterle una bala en medio de los ojos a aquel sujeto, y si no hubiese estado tan mortificado por Dèjan, posiblemente lo habría hecho, pero sabía que era de vital importancia evitar que Dèjan cayese en la provocación, porque estaba segurísimo que aquel individuo no era de la clase que pelearía limpio.

  • Tú no te metas, Barbie – dijo Vinnie en forma suicida en opinión de Paulo

Él estaba quizá más seguro que Ioan con respecto a que si bien Dèjan era perfectamente capaz de defenderse, el chico aquel podía lastimarlo seriamente, pero también era testigo de que Ioan parecía tan poco propenso a la violencia extrema como Dèjan, pero solo parecía, porque si los demás no lo sabían o no lo tenían claro, él sí y no había olvidado que así como Ioan era un Besevic, también era un Yuriev, ambos apellidos estrechamente ligados a la dinastía que si bien había sido echada del poder, había sido también una de las más poderosas y peligrosas. Los Romanov. De modo que al verle aquella peligrosa mirada, se olvidó por un momento de Dèjan y prestó máxima atención a Ioan.

  • Dèjan – escucharon todos y Paulo respiró

La tranquilidad de Paulo obedecía a que quien se acercaba era Ivar, y si bien éste era doblemente peligroso, lo que no parecía era que lo fuese para aquellos chicos.

  • Ahora no, tío –dijo Dèjan
  • Isabella tiene razón y eres desagradable hasta con los tuyos – dijo Charlie
  • Deca [1] – dijo el recién llegado
  • Ivar – contestaron ellos como si fueran escolares que saludan a un maestro y para asombro de Dèjan únicamente

Lo que él se había perdido, Paulo lo sabía y a Ioan, cual niño malcriado, lo enfurecía, pues no entendía de ninguna manera, que su tío tuviese ninguna clase de relación con aquellos delincuentes.

  • De acuerdo – le dijo Ivar y miró a Nick – ¿Me acompañas a un café, Nick?
  • Seguro – dijo él
  • ¡Ey, niño! – intentó detenerlo Dèjan – Te pregunté si podíamos hablar
  • Error, preguntaste si podías hacerlo y evidentemente puedes, aunque no hayas dicho nada, y como en realidad encuentro muy improbable que tu charla sea más interesante que la de Ivar, puestos a escoger…
  • Escucha, muchachito…
  • Acompáñanos a tomar ese café, sobrino – dijo Ivar que no había tenido ninguna dificultad en darse por enterado que algo había sucedido

A Dèjan le había costado un mundo dirigirse a Nick, y la última cosa que habría tenido en mente sería sentarse a departir amablemente con aquel odioso crío, pero pudo más su preocupación por Jesse que su antipatía y fue con ellos sin dar más problemas. Un momento después ya se había enterado que todo marchaba bien y no se quedó más tiempo del necesario, pues se marchó sin siquiera probar el café.

  • Nick, debo volver a mi país en breve – comenzó Ivar después de un momento
  • Tenía entendido que tu hijo estaba delicado - dijo Nick en un tono casi de reproche
  • Y sin duda lo estaba, pero no conoces a ese muchachito




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