Acordes del Corazón (libro 5. Персегуидос)

Cap. 23 Otra vez

 

Cuando Jesse y sus acompañantes se dirigían al ascensor, venía saliendo del mismo Donatello.

  • ¿A dónde se supone que va usted y en tan mala compañía, signorina? – preguntó en tono jocoso sujetándola y dándole un beso en la frente

El único que hacía aquello unas diez veces al día, era Don y sin importar los posibles daños a su humanidad, que ya eran menos que al principio.

  • A comer – contestó ella con desgano y Don miró a los otros dos

Charlie le hizo un gesto negativo, pero definitivamente Don no era Nick y no se entendían igual.

  • Cosa succede, bambina?
  • Que soy una persona horrible y la peor de las hermanas, porque por mi culpa Nick va a demorar más en recuperarse
  • Jesse, no eres nada de eso – dijo David
  • Pero tú dijiste…
  • Solo te pedí cuidarte más para no mortificar a Nick, pero eso no significa que seas  una mala persona

Una vez aclarado esto, Don se unió al grupo y bajó con ellos. Aunque él protestaba en todos los tonos cada vez que tenía que comer chatarra, pues era uno de los más feroces defensores de la comida casera y cocinaba siempre que podía, en aquella ocasión y para no mortificar a su hermana, no hizo comentarios desagradables. Sin embargo, como David no planeaba salir de allí y en la cafetería del hospital se esforzaban por servir lo que Don llamaba comida de verdad, tendría menos razones aún para protestar. Mientras ellos ordenaban, el móvil de Jesse comenzó a repicar y ella atendió, pues se trataba de Justine.

  • Sé que debes estar pensando que soy la peor de las amigas, Lyn – comenzó la chica – pero en verdad he estado muy ocupada con la producción del nuevo álbum
  • Ey Just – dijo ella

Aunque Justine era una buena chica, tenía un defecto parecido al de Ajle, y era que parecía poco hábil  para detectar cuando sucedía algo a alguien a su alrededor, así que siguió hablando y quejándose que los productores eran un asco y que necesitaba a Dámir y a Mix. No obstante, el monólogo de la chica quedaría suspendido, pues apenas el mozo se había retirado con la orden, cuando escucharon el inconfundible y aterrador, para Jesse al menos, sonido de una ráfaga de disparos de un arma de alto calibre, algo que quienes identificaron fueron Don y Charlie. David y con unos reflejos envidiables, había tirado la mesa arrastrando a Jesse al piso y cubriéndola con su cuerpo. Don y Charlie habían extraído sus armas, pero tuvieron poca oportunidad de utilizarlas, porque ambos fueron alcanzados.

El asunto estaba siendo llevado a cabo con precisión y rapidez, porque unos segundos después, David vio frente a él, la boca de un arma de asalto.

  • Doktor vverkh[1]

No le supuso un gran reto a David determinar que nada podía hacer, pues eran varios los que apuntaban en su dirección, de modo que se puso de pie y Jesse junto con él. El que los apuntaba trasladó la mirada de Jesse a Donatello que se sujetaba el brazo que David miraba con preocupación al igual que el de Charlie.

  • Khodit’[2] – ordenó el hombre mientras otro levantaba y empujaba a Donatello

David comenzó a moverse, pero Jesse no, así que el individuo apuntó su arma hacia ella.

  • ¡Ey! – dijo David – No te entiende – le dijo y miró a Jesse – Dice que camines – le informó algo imprecisamente

Si bien era cierto que Jesse no había entendido la palabra, la orden era de fácil deducción, pero eso de obedecer se le daba malísimo en especial en aquellas condiciones, y fue lo próximo que escucharon para desesperación de su hermano.

  • Si no obedezco por las buenas, menos las cosas que no entiendo y que vienen de quien ni siquiera conozco – dijo como si hablase del tiempo

David abrió los ojos con desmesura, pues en su opinión, aquellos sujetos no estaban jugando, mientras que Charlie, y aunque estaba en una pésima situación, había reído y una de las armas apuntó hacia él. Sin embargo, y como descubrirían a continuación, con aquella chica nada era fácil, porque se lanzó  sobre Charlie y sintieron que una corriente helada recorría sus espinas dorsales.

  • ¡Vysokaya![3] – exclamó el hombre que había  hablado más hasta ahora y el que suponían comandaba, haciendo que sus hombres se detuviesen

Jesse no se había limitado a cubrir a Charlie, sino que deslizó con rapidez la mano hacia abajo para tomar el arma.

  • Es mala idea, Isabella – le susurró él
  • Suéltala – dijo ella y él obedeció pensando con su practicidad habitual, que Nick ya no podría reñirlo por aquello, pues con seguridad iba a morir allí
  • Levántate – dijo el hombre con mucho acento
  • No – escuchó y le hizo señas a otro para que la alzara

Aquello fue mal asunto para el  fulano en cuestión, porque cuando tiró de Jesse, ella se giró con rapidez y le disparó a quemarropa en el cuello apartándose y apuntando al que daba las órdenes.

  • ¿Quieres seguir tú?- le preguntó como si no hubiese una docena de armas apuntándola




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