Capitulo 1
Nací mucho antes de que la ciudad supiera nombrarme.
Ya en el Imperio Romano, las calzadas se construían con piedra ajustada, pensada para resistir el paso de legiones, comercio y el tiempo.
Después viajé en forma de técnica hacia Gran Bretaña, donde las calles también aprendieron a ordenarse en bloques de piedra para soportar el tránsito de ciudades en expansión.
Más tarde llegué a estos suelos del sur, primero tallado en la cantera de Isla Martín García; desde allí me instalé en la ciudad, siendo la solución al problemático camino de tierra que cuando llovía se volvía intransitable.
Era mi función mejorar el tránsito de carretas tiradas por bueyes.
Incluso mi huella se extendió desde el mundo occidental hasta lugares tan remotos como la India, donde la piedra también fue lenguaje de caminos y tránsito cotidiano.
No tengo un único origen, nací de las canteras; en un principio fui una sola piedra, luego me dieron forma y destino.
Así me convertí en el camino por el cual el mundo comenzó a caminar a paso firme sobre mí.