Adoquín

3. He Vuelto

Capitulo 3

La incertidumbre me invadió al recibir una capa de algo que no sé qué es ni para qué sirve.

Solo sé que me oscurece, que me impide disfrutar del cielo azul y del calor del sol.

Las miradas se extinguieron hasta el punto de volverme invisible, casi caído en el olvido, a pesar de saber que fui y seré el medio por el cual los pasos se vuelven firmes.

Un solo tramo bastó para generar en mí una sensación de desprecio.

Lo más preocupante es que no era natural.

No provenía de la tierra ni de la piedra.

Era otra cosa: una cubierta ajena.

Peor aún, la lluvia caía y el agua ya no circulaba como antes; se acumulaba, quedaba estancada, esperando que alguien interviniera.

Siento impotencia al no poder asistirla.

Durante mi existencia recibí su caricia, y en el verano agobiante ella siempre me dio un respiro.

Fui la evolución hecha camino durante siglos.

Y esa misma evolución volvió para desplazarme, para dejarme apilado a un costado, como si hubiera dejado de existir.

Allí fue donde me equivoqué: en creer que era eterno.

Los días pasaron junto con mi tristeza, hasta que un desconocido llegó con un furgón.

El viaje comenzó sin que entendiera su destino; parecía el final.

Pero el vehículo se detuvo.

Me bajaron con cuidado y me colocaron a un costado de un jardín de césped impecable.

Y entonces lo vi otra vez: mi antecesor.

El camino de tierra, esperando volver a cumplir su función.

La noche fue interminable.

Esperé, ansioso, el momento de volver a ser quien siempre fui: el que conduce hacia un paso firme y confiable.

Cuando creí estar en el olvido, alguien no me había olvidado.

No solo volví.

Sigo siendo el mismo.




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