Capitulo 4
Mi pensamiento sigue ahí, inalterable, consciente de que no solo soy quien quiero ser, sino que también soy parte de un grupo.
Un grupo de inalterables y resistentes colegas. Ahí están, al lado mío, ordenados, cuidándonos los unos a otros sin perder de vista a quien se presentó como evolución y se transformó en intención.
Endeble bajo el intenso sol.
Y aquí también está él. Asfalto.
Tiene un límite.
A partir de ese borde comienza mi dominio.
Todos los días nos observamos.
No hablamos; no hace falta.
Nos medimos en silencio, en desgaste, en huellas. Cuando llega el verano, yo sigo firme.
Él cambia: se ablanda, se deforma, pierde consistencia.
No sé si eso es debilidad.
No sé si eso es evolución.
Solo sé que aquí sigo, sosteniendo los pasos que pasan sin mirar lo que los sostiene, dejando expuesta la debilidad que ocultaba bajo su manto oscuro.
La intención de hacer algo que se cree y no lo es. La intención de ser firme, rígido y noble.
Algo que no va a suceder. Está en la esencia, en la naturaleza que me hace distinto a otros al poder contarte mis sentimientos.
Parezco rígido, frío y pisoteado.
Pero no te olvides: no soy lo que parezco.
Soy lo que quiero ser, aquí o donde me lleve el destino.
Sigo aquí.
Donde siempre estuve.
Donde los pasos y las miradas recaen sobre
mí.
Si.!
Sobre Mí.
Adoquín.