Al final del camino

Una carta que lo desconcierta

Noah abrió el sobre con manos temblorosas. La carta tenía la letra de Clara, pero estaba escrita con una calma que parecía ajena a todo lo que había pasado. Decía que nunca había dudado de él, que sabía que volvería, pero que había tenido que irse lejos para protegerlo de un peligro que lo perseguía a él sin que él lo supiera. Decía también que, si algún día volvía, siguiera el camino hasta el final del valle, donde todo se aclararía. Pero había una frase que nos dejó helados: “Y si vas acompañado, dile a esa chica que su propio destino está atado al mío, y que no puede escapar de lo que va a pasar”.
Noah me miró con los ojos muy abiertos:
—¿Cómo sabía que vendrías conmigo? ¿Cómo podía saberlo años antes de que nos conociéramos?
No tenía respuesta. Pero en ese momento, el suelo empezó a temblar levemente, y desde el fondo del valle se vio salir una luz extraña, de un color dorado pálido, que parecía llamarnos. Sin saber por qué, sentí que esa luz no era solo para él… sino también para mí. Y entonces, escuché el sonido de caballos galopando muy cerca, y voces que preguntaban si habíamos visto a un chico y una chica caminando juntos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.