Al Ritmo Del Hielo

CAPÍTULO 9

Raelynn

Miércoles, 23 de agosto de 2028

No sabía lo que era sudar la gota gorda hasta que pisé la pista de Montreal. Era completamente diferente a la de Ámsterdam: hielo de alta calidad, rápido, duro y liso. Estaban, simplemente, a otro nivel.

Tremblay, mi segundo entrenador, ha sido muy estricto desde el minuto uno, algo que ya tenía en mente.

Apoyé las manos en la valla, intentando recuperar el aliento. Notaba cómo las gotas de sudor recorrían mi frente hasta la mejilla.

«No aguanto más», pensé.

— ¡Raelynn! —gritó el entrenador.

Giré la cabeza en su dirección. Hacía gestos con la mano para que me acercara a él.

— Joder... —murmuré, apartándome de la valla para deslizarme hacia donde estaba.

Desvié la mirada hacia otro patinador que entrenaba en la pista. Sus saltos eran increíbles, perfectos.

Pasé la manga por la frente para limpiarme el sudor.

What are you doing? —preguntó Tremblay en inglés, con tono de frustración—. You'll have time to relax when you finish your training session.

I needed to breathe for a few seconds —respondí, colocándome frente a él.

Desde que he pisado este lugar, he seguido a rajatabla los consejos de Kyla: pies y piernas ligeramente juntos y brazos cruzados contra el pecho. A las pocas semanas, conseguí realizar un triple perfecto, aunque de cinco intentos, solo tres eran buenos.

Perform the short program choreography again —me indicó—. We need to make sure the triple flip and that triple lutz are perfect —golpeó levemente la valla, animándome—. And then you can rest.

Okay... —dije, asintiendo con la cabeza.

— ¡Nikolai! —gritó, llamando al patinador—. Can you stay to the side for a while?

Me deslicé por la pista sin apartar la mirada de Nikolai Novikov. Levantó el pulgar antes de detenerse junto a la valla. Giré sobre el hielo antes de colocarme en el centro. Alcé la mano derecha hacia mi pecho izquierdo, levantando el pulgar, el índice y el corazón. Después, giré la cabeza hacia la derecha para bajar la mirada al hielo. Respiré hondo, cerrando brevemente los párpados.

En cuestión de segundos, la melodía envolvió el lugar: Test Drive en versión orquestal de la película Cómo entrenar a tu dragón.

Moví los brazos, imitando el ajuste de la montura del personaje, antes de empezar a patinar con pasos potentes para ganar velocidad. Rodeé la pista con rapidez y, al llegar a la mitad, me di la vuelta para ir marcha atrás. Respiré hondo, extendí levemente la mano hacia delante y salté; unos segundos antes de que la percusión se volviera constante, ejecuté un triple flip.

Apreté los puños, conteniendo la emoción.

Moví los brazos siguiendo la melodía hasta que empezaron las notas largas de los violines. Tocaba ejecutar un spread eagle: me deslicé sobre ambos pies con las piernas abiertas, las puntas hacia los lados y los talones enfrentados, formando una línea curva. Elevé un brazo y descendí el otro. Mi mirada siguió la mano en alza.

Ahora tocaba el triple Axel.

Volví a rodear la pista. Avancé varios metros hacia atrás hasta que me giré y continué de frente. En cuestión de segundos, salté desde el filo externo delantero del pie izquierdo. Mantuve el eje recto y las piernas juntas hasta aterrizar sobre el filo exterior del pie derecho.

Very good, Raelynn! —gritó el entrenador, aplaudiendo con euforia.

Sentí cómo el pulso se me aceleraba.

Me deslicé hacia el centro de la pista, dando un pequeño salto antes de iniciar un sit spin: flexioné la pierna de apoyo, dejando la cadera por debajo de la rodilla y la pierna libre estirada al frente. Extendí ambas manos hacia la punta del patín sin llegar a tocarlo.

Y, poco a poco, fui alzándome hasta finalizar la pirueta.

Seguí deslizándome por la pista, intentando recuperar el aliento. Tenía unos segundos para calmar el pulso antes de ejecutar el elemento combinado: triple lutz más doble toe loop.

Al llegar al otro extremo de la pista, cambié de filo para ir marcha atrás. Respiré hondo antes de saltar, pero, al finalizar el primer salto y al tocar el filo el hielo, me desestabilicé y caí.

Apoyé las manos en el hielo para incorporarme.

— Joder... —murmuré, frustrada.

Antes de continuar la coreografía, la música se detuvo de golpe.

Tomorrow we will continue —alzó la voz el entrenador—. I hope it goes perfectly for you tomorrow.

Dirigí la mirada hacia Tremblay, que rodeaba la pista para salir del recinto, seguramente enfadado.

Me incorporé y me desplacé hacia la valla perimetral, cerca de la salida de la pista. Sujeté el borde para mantener los brazos estirados mientras me inclinaba hacia delante, observando el hielo durante unos segundos.

— ¿Por qué...? —murmuré, apretando más la valla.

En cuestión de segundos, me incorporé y golpeé con ambos puños el plástico.

— ¡Joder! —grité, enfadada conmigo misma.

Acerqué una de las manos a la frente, frotándola con insistencia.

— Casi lo tienes —dijo Nikolai con acento ruso.

Giré la cabeza hacia la izquierda. Estaba apoyado en la valla, mirándome con las cejas alzadas.

— No lo voy a tener listo para la nueva temporada —negué con la cabeza.

— Eso no lo sabes —respondió, dándome un leve golpe en el hombro para animarme—. Te salen de lujo los triples axel y los triples flips.

— Pero necesito que me salgan los triples lutz —me impulsé hacia el centro de la pista—. Es que me da rabia —apreté los puños.

— ¿Y si lo cambias? —extendió la mano para calmarme—. Puedes ejecutar una combinación de doble más doble y, cuando consigas el triple —se encogió de hombros—, lo añades.

— Para ti es fácil —lo señalé—. Te salen perfectos —dije, frustrada—. Y sin esfuerzo —añadí.



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En el texto hay: romance, lgtbiq, sportromance

Editado: 01.08.2026

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