Espero que al momento que esta carta la encuentre, su salud haya mejorado, recuerdo la última vez que me escribió que no podía dormir debido a la fiebre y a los delirios. Ha pasado ya un tiempo desde nuestra última interacción y a decir verdad me había olvidado por un momento de su existencia,
Ruego le me perdone, haber sido presa de tan vil bajeza, una dama de su clase merece todas las atenciones que un caballero pueda otorgar. Espero de todo corazón que haya arreglado el borde derecho de su jardín botánico, me encantaría me siguiera explicando las propiedades de los tomates y como estos tienen un impacto en nuestro sistema circulatorio, y esto lo digo por qué creo sinceramente que en algún momento mi corazón pueda dejar de latir.
Le cuento que sigo viajando por el mundo y quisiera compartir con usted mi último gran descubrimiento, hace un tiempo le conté como el sol es la fuente primaria de energía, pero y si le digo que el ser humano tuviera la capacidad de sostener el poder del sol en la palma de su mano.
Sería asombroso, imagínese las probabilidades que existirían, ya no dependeríamos del fuego y de todas los combustible que incineran las noches oscuras de nuestra miserias humanas. La energía primigenia podría estar a nuestro alcance, como la fruta de un árbol. A la vista y disponible todo el tiempo.
Pero creo que no estamos en la capacidad todavía de poseer ese conocimiento, y es que imagínese usted, que pasaría si un loco pudiera manipular tan grandiosa energía, sería peligroso para la existencia de nuestra especie, pero en cambio en las manos correctas traería estabilidad y beneficio.
Se que a veces soy un poco iluso no lo cree, se que pronto va a comprometerse, y me alegra mucho, que por fin encuentre un momento de respiro en su agitada vida, aunque creo que esa emoción sea solo temporal, porque cuando empiecen los vaivenes del matrimonio, le diré que deseara volver a plantar coles y separar las semillas de los granos de maíz.
El calor en estos lugares es insoportable, todos los días pierdo cinco por ciento de mi líquido corporal, pero la exposición al sol, ha mejorado mi salud notablemente. Aún así debo de continuar con mis estudios, algunas veces estas obsesiones no me dejan en paz. Podría observar durante a horas como estos fotones interactúan en este cubo de vidrio, y podría con seguridad distinguir sus particularidades, y no me aburriría, mientras tanto el agua para el café que puse en el fuego se habría consumido ya para ese momento,
Creo que es una desgracia en ciertos momentos lo que otros consideran una bendición, y es que las banalidades de esta vida son la mejor opción, para no caer en las absurdas crisis de entender algo que está más allá de nuestra comprensión.
Espero que su respuesta no tarde mucho, la recuerdo con mucho cariño y admiración,
Albert.
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Editado: 03.05.2026