Aurora.
Mis labios se ven resecos incluso mis tobillos por las ataduras.
Empiezo a revolver en mi habitación que puedo usar para huir esta noche.
El cuerpo me duele, la espalda, las piernas y sobre todo los brazos, pero nada me detendrá el día de hoy.
Meto en una pequeña mochila algo de ropa.
Resumir una vida en una mochila es demasiado triste, pero cuando me sea posible vendré por todo lo mio.
Veo que cae la noche a traves de la ventana que hoy tiene barrotes.
Es cerca de la medianoche cuando escucho sus pasos correr por el pasillo.
—Rora. —susurra contra la puerta mientras escucho como abre la puerta.
Verla delante de mí, ella corre hacia mí para abrazarme tan fuerte como sus brazos se lo permiten.
—Princesa. —susurro.
La tomó de la mano y me dispongo a salir, ella rebusca en su bolsillo y saca una bolsa con galletas.
—¿Quieres? —me invita y yo niego.
—Tranquila, ya he comido. —digo señalando a el plato que hay sobre mi cama.
Luego de casi cinco días sin comer, me digne a probar bocado luego de entender que ya había llegado el momento de despertar y luchar por nuestra libertad.
Este hombre que se cree dueño de nuestras vidas, no sabe lo que ha hecho que llegue al mundo.
Amada toma mi mano y comienza a correr por los pasillos, me extraña que casi no hay guardias pero no digo nada, hasta que en la cocina encuentro a Amelie.
—Mi niña. —dice acercandose a mí, yo la miro dudosa.
—Rora, ella nos ayudará, ha dormido a los guardias. —menciona ella.
—He dormido a los guardias con la cena, se despertaran en unas dos horas, así que aprovechen ahora a marcharse. —toma mi mano. —Él espera por ustedes en el límite Bellini, te casaras con él esta misma noche, así no podrán apartarte de él, pero por nada del mundo dejes sola a tú hermana, yo se de que es capaz de tú padre. —dice mirando a la pequeña Amada,
Asiento.
—Tú padre duerme, le he puesto una ligera dosis en su comida también para que no sospeche.
—Gracias. —digo antes de abrazarla tan fuerte como mis pocas fuerzas me lo permiten.
Salimos de allí junto con Amada, corremos tan de prisa que ni siquiera llegó a procesar cual debería ser el camino correcto, solo busco caminos sin guardias.
Debemos haber corrido al menos media hora, hasta que noto un auto negro, con la inicial G.
Lo veo apoyado sobre el auto con su vista en su teléfono.
—Dante. —murmuró.
Verlo ahí solo me hace confirmar que mi corazón y mi mente tomaron la mejor decisión cuando lo eligieron a él, a pesar de saber que es el enemigo.
Mi corazón se aceleró de forma brusca a tal punto que sentía que estaba a punto de abandonar mi pecho, no podía respirar, todo en mi era un auténtico descontrol.
Él nos vió y comenzó a correr hacia nosotras, y yo casi que caí desplomada en sus brazos.
Mi cuerpo me pesaba el doble y mis extremidades ardían, pero de ninguna forma pensaba soltar la mano de Amada.
De pronto me sentí tan frágil cuando fui envuelta por los brazos de Dante.
Todo mi cuerpo temblaba y mi mente era un verdadero caos intentando procesar que sentir entre tantas emociones, pero en ningun momento solte la mano de Amada.
—Amor, ya estoy aqui. —murmuro Dante para mí. —Ya estas a salvo, nadie nos separará.
Mi cuerpo finalmente desvaneció las ultimas fuerzas que le quedaban y termine cayendo sobre los brazos de Dante, solo sentía un ligero calor en una de mis manos y escuchaba voces lejanas.
Esos días sin comer, solo bebiendo agua, sin poder dormir finalmente cumplieron con la promesa de acabar todas mis fuerzas, pero mi cuerpo pudo llegar a tocar la libertad y conmigo mi hermana jamás será presa de su destino.
En sus brazos solo encuentro la libertad.
Cuando logro abrir los ojos me encuentro en la parte trasera de su camioneta mi cabeza sobre las piernas de Aurora.
—Dante, ya despertó. —habla mi pequeña.
—Amor, ya estamos llegando a la casa Bellini.
Escucho sus palabras pero mi cerebro no va tan rápido para llegar a procesar a tiempo las cosas.
¿Mi hermana y yo en la casa de los Bellini? Sería el lugar donde nadie esperaría que nos encontráramos, pero no me deja tranquila pensar que nos pueden entregar.
—El médico ya va en camino para que las evalúen.
—Bellini no. —le murmuro.
—Tranquila amor, yo cuido de ustedes, confia en mi.
Termino por entregarme nuevamente al cansancio, siempre confio en él.
Buenaas buenass estoy de Vuelta para continuar... sepan perdonar que desapareci prometo que ya seguimos con todo, tuve un mini bloqueo pero ya estamos de regreso por mas, y regresan las actualizaciones.
#774 en Novela romántica
#304 en Novela contemporánea
romace celos amor prohibido, amor enemigos traicion, romance amor drama
Editado: 16.09.2026