Tres días después del enfrentamiento mental, la vida en la mansión Valémont intentó volverse normal. Anthony fue el primero en decretarlo:
—Reglas nuevas: No más guerras antes del desayuno.
Evan levantó la ceja.
—¿Y después?
—Negociable —respondió Anthony, ocultando una sonrisa.
Los niños, sentados a la mesa, celebraron como si fuera una ley del universo. Aurelian, 7 años, telepático, genio emocional:
—Entonces hoy entrenamos después del almuerzo.
Kael, 10 años, más callado, dibujante, poder contenido:.
—Y también podemos jugar…
Anthony:
—Solo si no derriten la vajilla otra vez.
Aurelian bajó la cabeza porque sí, eso había pasado.
ESCUELA — EL CAOS SE DA POR HECHOLa tregua empezó en el colegio rural al que iban. La señorita Ruiz, maestra de primaria y creyente de que todo niño puede brillar,
estaba convencida de que Aurelian podía ir un grado más alto pero el niño respondía siempre lo mismo:
—Quiero estar con Kael.
Así, el prodigio de siete años seguía en el mismo curso que su hermano mayor. Esa mañana: Kael abrió su cuaderno y comenzó a dibujar, como siempre. Eran formas, sombras, ojos y una palabra:
Silencio.
Aurelian lo observó y sostuvo su mano.
—No tienes que gustarles. Solo tienes que estar contigo.
Kael solo murmuró:
—¿Y si nunca vuelvo a tener amigos?
Aurelian sonrió con una sabiduría impropia:
—Yo soy tu amigo. Y tú eres el mío. Eso ya es un mundo entero.
Detrás, varias niñas se sopapeaban entre sí intentando atraer la atención de Aurelian. Una cayó de la silla. Otra tiró pintura sobre sí misma. Una tercera gritó ¡mirameeeeee! antes de desmayarse por puro dramatismo.
Kael suspiró.
—Odio este lugar.
Aurelian respondió:
—Yo también. Pero es donde estamos. Así que.sobrevivamos con estilo.
EL ENTRENAMIENTO SECRETO — PODER SIN EXCESOCada tarde, en el ala privada de la mansión, sellada por un escudo mental creado por Aurelian, los niños entrenaban. Evan no participaba esta vez. Anthony lo supervisaba. Tenía los brazos cruzados, postura severa, voz baja y firme.
—No vuelvan a usar fuerza como primera respuesta..La primera arma es pensar.
Kael, serio:
—¿Y la segunda?
Anthony:
—Elijo perder antes que convertirme en lo que odio.
Silencio..Entonces Aurelian extendió sus manos, ojos brillando como estrellas.
—Practiquemos contención.
Intentó mover una pluma. Pero la pluma, la lámpara y tres sillas salieron volando. Kael gritó:
—¡NOOO, NOOO, NOOO! ¡CALMA, CALMA, CALMA!
Aurelian respiró, como Anthony le había enseñado,.y el caos cayó al suelo como lluvia repentina. Anthony sonrió un poco.
—Mejor. Menos sillas este vez.
Kael preguntó:
—Anthony ¿cuál es el objetivo final?
Anthony se acercó.tocó ambas cabezas
y dijo:
—Que un día puedan usar sus poderes sin que nadie tenga que saberlo.
UNA FAMILIA QUE APRENDE A RESPIRAREsa noche, por primera vez desde la caída de Eldermoon,.la mansión estaba en silencio. Anthony y Evan estaban juntos en el balcón.
—Nunca pensé —Evan murmuró— que cuidar una familia sería más difícil que escapar de un sistema mental mundial.
Anthony apoyó su cabeza en su hombro.
—A veces ser feliz es la batalla más difícil.
Evan besó su frente.
—Pero la estamos ganando.
Abajo, dos pequeñas sombras observaban desde la escalera: Aurelian, susurrando como conspirador:
—Van a besarse. Digo que se besan en tres, dos, uno— Kael, con gesto aburrido —Otra apuesta que pierdo.
Los dos se rieron, y el hogar, por un instante,
fue hogar.
Mientras todos dormían,.los escudos mentales de la mansión vibraron..Solo un segundo..Como si desde muy lejos.alguien hubiese tocado la puerta. No física. Mental.
Aurelian despertó..Sus ojos se iluminaron. Kael, desde su cuarto, sintió lo mismo y caminó al suyo..Los dos se quedaron frente a frente en la oscuridad.
—¿Lo sentiste? —susurró Kael.
Aurelian asintió.
—Sí.
—¿Fue Nathaniel?
Aurelian negó lentamente.
—No..Era otra cosa. Algo antiguo.
Kael tragó saliva.
—¿Tenemos que decirle a papá Anthony?
Aurelian miró al pasillo donde su padre dormía en paz.
—No..Todavía no..Déjalo descansar.
Y así, los niños volvieron a sus camas pero el lector sabía algo: la tregua había comenzado, el entrenamiento también.
y el mundo aún no había cobrado la factura final.