Amantes de Cristal

Un Poder que Despierta Cuando Nadie Mira

LA MAÑANA QUE NO PENSABA SER EXTRAÑA

El desayuno en la mansión Valémont había comenzado con la melodía habitual: Aurelian riendo, Kael intentando no mirar a nadie, Evan sosteniendo una taza enorme de café como si su vida dependiera de ella,.y Anthony revisando papeles como si fuera el rey de un imperio que ahora incluía gallinas del pueblo. De repente, el pan tostado comenzó a levitar..Anthony ni pestañeó.

—Aurelian, cielo desayuno normal, por favor.

La tostada descendió pero cayó dentro del café de Evan. Evan lo observó. Después miró a su hijo. Después a Anthony.

—Empiecen sin mí.

Se levantó y fue por otra taza mientras Aurelian murmuraba:

—Lo intenté.

Después de la escuela, los niños tuvieron tiempo libre. (Frase peligrosa cuando esos niños pueden doblar muebles con la mente).

Anthony ordenó:

—No destruyan nada.

Aurelian juntó las manos como un santo falso.

—Jamás destruiría sin una buena razón.

Anthony suspiró.

Kael simplemente dibujó. Pero algo nuevo ocurrió. Mientras Kael trazaba líneas negras,.las líneas comenzaron a moverse..Aurelian miró fascinado:

—¿Están respirando?

El dibujo de Kael, una criatura abstracta de ojos múltiples, parpadeó. Kael dejó caer el lápiz.

—Yo no quise....

Anthony apareció y vio la hoja.

—Kael…

El niño tembló.

—Lo siento no entiendo cómo.....

Anthony puso una mano en su hombro.

—No te disculpes por lo que eres. Solo aprende a dirigirlo.

Aurelian, emocionado:

—¡Kael tiene PERSOMENTALIZACIÓN! Eso significa que puede dar forma física a lo que piensa.

Kael lo miró aturdido:

—No quiero poder hacer eso.

Anthony sonrió con calma dura.

—Por eso lo controlarás. No te controlará a ti.

Evan salió al jardín para respirar,
pero la tierra bajo sus pies vibró. Miró sus manos.

—No otra vez…

Pero sí..Un segundo poder despertó. Ya no era solo telepatía pasiva..Ni solo percepción que, en Eldermoon, le permitía ver futuros. Ahora era:

LECTURA EMOCIONAL ABSOLUTA.

Podía sentir el miedo de Kael,.la culpa silenciosa de Anthony, y algo extraño dentro de Aurelian: una luz tan grande que parecía no caberle dentro. Evan regresó a la casa y con solo una mirada supo que ninguno lo estaba diciendo todo.

—Anthony.

Anthony levantó los ojos.

—Puedo sentirlo. Hay algo creciendo. En los tres.

Anthony se acercó, rozando su rostro con el suyo.

—Si crecen crecemos juntos. Nunca más solos.

Evan cerró los ojos. Por primera vez, sintió paz ante lo desconocido. Aurelian no podía dormir. Kael tampoco. Ambos se encontraron frente a frente en una habitación donde los juguetes flotaban como si fueran satélites.

Aurelian —voz baja—.¿Quieres saber si realmente puedes dar vida a las cosas?

Kael —nervioso— No creo que sea buena idea.

Aurelian tomó una hoja y escribió una palabra:.Valentía

—Intenta darle forma.

Kael tocó el papel con dos dedos.. Los ojos se le pusieron plateados y frente a ellos apareció una criatura pequeña, como un zorro hecho de tinta y luz. Kael se llevó las manos a la boca.

—¡Lo hice…!

Aurelian abrazó al animal mágico.

—No lo hiciste. Eres. Esto eras. Solo no sabías.

La criatura se deshizo en polvo brillante..Kael lo miró, asustado:

—¿Y si un día creo algo que no pueda detener?

Silencio. Aurelian apoyó su frente contra la suya.

—Ese día te detendré yo..Como tú me detendrás a mí si algún día me pierdo.

Eran niños. Pero hablaban como quienes nacieron para cargar mundos. Ya dormidos todos, Aurelian tuvo un sobresalto..Una imagen lo atravesó:

—… montañas negras detrás de la mansión
—… La escuela vacía, abandonada
—… y Kael, llorando solo en un cuarto sin ventanas

Aurelian despertó jadeando. Corrió hasta la habitación de Kael. Lo abrazó con tanta fuerza que casi lo tira de la cama..Kael, medio dormido:

—¿Pasó algo?

Aurelian ocultó su temblor.

—No. Pero si algún día pasa.no estarás solo.
Nunca.

Mientras la familia dormía,.muy lejos, en los restos de Eldermoon, el enemigo abrió los ojos. La visión que compartía con Aurelian no era coincidencia.

—Los niños están creciendo —murmuró—.y el miedo también.

A su lado, un mapa marcó una nueva señal:

Ubicación detectada.

El punto estaba peligrosamente cerca del pueblo donde ahora vivían. El enemigo sonrió.

—El destino siempre regresa a cobrar.

A la mañana siguiente, Aurelian salió al jardín y encontró en la tierra la huella de un pie que no pertenecía a nadie de la casa. No era del pueblo. No era humano. Y ardía como si hubiera sido hecha por fuego. Aurelian tragó saliva.

—Él viene.

El niño no gritó. Solo cerró el puño.

—Y esta vez no haremos nada de rodillas.




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