Amantes de Cristal

Cuando Tres Mentes Deciden Decir Basta

EL ENFRENTAMIENTO QUE NO FUE UNA GUERRA

Nathaniel Hale no atacó con gritos. No necesitaba hacerlo. Apareció una tarde cualquiera, en el límite del bosque, caminando como si el mundo le perteneciera. El pueblo entero sintió el cambio: el aire más pesado, los pensamientos más lentos, las emociones volviéndose dudas.

—Está aquí —susurró Evan, llevándose una mano al pecho.

Esta vez no hubo pánico. Hubo decisión. Aurelian y Kael se colocaron a ambos lados de Evan sin que nadie se los pidiera.

—No lo mires como a un monstruo —dijo Aurelian— Eso es lo que quiere.

Nathaniel sonrió al verlos.

—Tres mentes. Un amor. Y un hombre que cree que el dinero puede detener ideas.

Anthony avanzó un paso, frío.

—No. Pero las leyes sí.

Nathaniel rió y atacó. El golpe mental fue brutal. El miedo del pueblo, la inseguridad, los prejuicios dormidos todo fue lanzado como una ola. Pero esta vez no encontró terreno fértil. Aurelian cerró los ojos y conectó. Kael dio forma. Evan expulsó. No fue una explosión..Fue una cancelación.

Las voces en la mente del pueblo se apagaron una por una, como radios mal sintonizadas. Nathaniel retrocedió, confundido.

—¿Qué hicieron?

Aurelian habló con una calma aterradora para un niño de siete años:

—Te quitamos lo único que te daba poder. La atención.

Kael levantó la mano y el espacio alrededor de Nathaniel se plegó como un dibujo que se borra..Evan dio el golpe final, no con odio… sino con amor absoluto:

—Aquí ya no mandas.

El poder telepático de Nathaniel colapsó sobre sí mismo.
No se rompió. Se anuló. Cayó de rodillas, humano por primera vez en su vida.

—No….. no pueden…

Anthony ya estaba marcando el número..Nathaniel Hale fue detenido sin espectáculo. Cargos:

  • Manipulación mental masiva
  • Terrorismo psicológico
  • Intento de esclavización cognitiva
  • Abuso de menores (psíquico)

La prisión no era común. Era silencio. Aislamiento total.
Sin estímulos. Sin mentes que tocar. Cuando la puerta se cerró, Anthony no miró atrás.

—Algunos enemigos no se vencen matándolos —dijo— Se los vence quitándoles el público.

La libertad mental volvió como un despertar colectivo. Y el pueblo reaccionó mal. Muy mal.

—¡SON DIOSES!
—¡NO, SON ÁNGELES!
—¡NO, SON AMBAS COSAS!
—¡MI HIJO AHORA DUERME BIEN, GRACIAS AURELIAN!

Aurelian, escondido detrás de Evan:

—No quiero ser dios.

Kael, dibujando en su cuaderno:

—Yo tampoco. Pero si nos hacen estatuas… que no sean feas.

Anthony observaba desde la distancia, incómodo.

—Esto se va a salir de control.

Evan lo abrazó.

—Déjalos exagerar. Mañana volverán a preocuparse por el clima.

La mansión, libre del peligro, decidió celebrar. Resultado:

  • Las luces parpadeaban como discoteca.
  • El sistema de sonido empezó a reproducir música épica cada vez que Aurelian entraba a una habitación.
  • La puerta principal se abría sola cada vez que Evan pasaba, como si hiciera reverencias.

Anthony gritó desde el despacho:

—¡EVAN, CONTROLA TUS EMOCIONES O LA CASA VA A APRENDER A HABLAR!

Kael murmuró:

—Creo que ya está aprendiendo.

La casa emitió un ding satisfecho. Esa noche, cuando todo estuvo en calma, Anthony reunió a su familia.

—Nathaniel está fuera. El pueblo está a salvo.

Silencio. Evan fue el primero en decirlo:

—Pero Eldermoon no.

Anthony asintió.

—El otro enemigo sigue libre..Tiene la tecnología. Tiene el control. Y no cree que el amor sea una amenaza… todavía.

Aurelian levantó la vista.

—Entonces no ganamos.

Anthony se agachó frente a él.

—Ganamos esta batalla. Y eso nos dio algo invaluable.

—¿Qué? —preguntó Kael.

Anthony sonrió, cansado pero firme.

—Tiempo.

Más tarde, el pueblo dejó frutas, flores, pan y una cabra viva frente a la mansión. Anthony la miró horrorizado.

—¿Por qué hay una cabra?

Un vecino gritó desde lejos:

—¡OFRENDA!

Evan estalló en risa. Aurelian acarició la cabra.

—Se llama Libertad.

Kael suspiró.

—Vivimos con una cabra ahora.

Anthony cerró los ojos.

—Perfecto. Derrotamos a un tirano mental y adoptamos ganado.

Muy lejos, entre ruinas tecnológicas, el verdadero enemigo observaba los reportes. Nathaniel había caído. El pueblo era libre. Sonrió.

—Bien. Que celebren.

Activó un sistema antiguo de Eldermoon.

—Ahora veamos qué sucede cuando el mundo entero
empieza a extrañar el control.

La pantalla mostró un mapa global con ciudades parpadeando una a una.




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