Amantes de Cristal

Una casa que ríe antes del silencio

La mansión estaba viva.

No en un sentido místico aunque a esas alturas nadie se habría sorprendido,
sino viva emocionalmente. Era imposible separar a la familia de los objetos que los rodeaban..Anthony y Evan estaban en la sala principal.

No hablaban. No hacía falta. Anthony dibujaba a Evan sentado frente a la ventana, la luz cayéndole sobre la piel oscura como si el mundo hubiera decidido concentrarse solo en él. Evan, consciente de la mirada, sonreía y esa sonrisa bastaba para que:

  • las cortinas se movieran solas,
  • el reloj de pared se detuviera (literalmente, por emoción),
  • y la chimenea encendiera un fuego suave aunque no hacía frío.

—Deja de mirarme así —dijo Evan, riendo— La casa va a empezar a flotar.

Anthony bajó el lápiz apenas.

—No puedo. Cuando te miro… todo encaja.

Evan se acercó y apoyó la frente en la suya.

—Entonces sigue. Si la casa explota de amor, que explote.

La lámpara del techo parpadeó como si aplaudiera. En el ala este de la mansión, Aurelian y Kael no salvaban a nadie. Jugaban. De verdad. Aurelian corría por el pasillo perseguido por Kael, ambos descalzos, riendo a carcajadas.

—¡Eso fue trampa! —gritó Kael.

—¡No fue trampa si lo pensé más rápido! —respondió Aurelian, girando en una esquina.

Un sillón decidió deslizarse solo para bloquearle el paso a Kael. Kael se cruzó de brazos.

—¿Le pediste ayuda a la casa?

Aurelian levantó las manos, inocente.

—La casa me quiere.

El sillón emitió un clic satisfecho. Minutos después, los dos estaban tirados en el suelo construyendo una fortaleza con cojines que, inexplicablemente, se acomodaban solos en formas perfectas.

—Esto es hacer trampa —murmuró Kael— pero admito que es cómodo.

Aurelian, boca arriba, mirando el techo:

—Papá dice que mientras no lastimemos a nadie podemos ser niños.

Kael sonrió, pequeño, sincero.

—Me gusta ser niño contigo.

El sistema de sonido reprodujo una música suave que nadie había activado. La felicidad tenía efectos secundarios. Cuando Evan reía, los espejos reflejaban colores más vivos..Cuando Anthony besaba su cuello, las paredes se tornaban cálidas, casi doradas..Cuando los niños gritaban de emoción, las luces subían y bajaban como si jugaran con ellos. Anthony, observando el caos controlado, comentó:

—Un día alguien va a estudiar este lugar y no va a entender nada.

Evan se encogió de hombros.

—Que estudien el amor. Siempre falla en los libros.

En la cocina, la cafetera decidió preparar café sola.. Muy fuerte. Como si supiera que algo estaba por venir.

La risa aún flotaba en el aire cuando el pueblo entero se detuvo..No fue un grito..No fue una alarma. Fue silencio.

Las pantallas públicas esas que casi nadie usaba se encendieron al mismo tiempo.

Anthony levantó la cabeza de inmediato..Evan dejó de sonreír..Los niños sintieron el cambio sin saber por qué..La transmisión no tenía música..No tenía introducción..Solo una frase, repetida en todos los idiomas:

CONFIRMACIÓN OFICIAL. ELDERMOON HA CAÍDO.

Las imágenes llegaron después..Torres derrumbadas. Salas vacías..Cuerpos inmóviles..No había sobrevivientes..La voz continuó, fría, mecánica:

—La totalidad de los habitantes de Eldermoon han muerto. La tecnología ha sido tomada. Las mentes han sido sometidas antes del colapso.

Aurelian apretó la mano de Kael. Kael no dibujó..Por primera vez no pudo. Anthony sintió algo romperse muy adentro..Evan llevó una mano al pecho. La transmisión siguió:

—Nuevo objetivo detectado. Adquisición de poder global. Intervención en líderes políticos, financieros y corporativos. Inicio de la fase dos.

Silencio otra vez.

La mansión cambió. No por miedo. Por comprensión. Las luces se atenuaron..Las paredes dejaron de vibrar. Todo quedó quieto..Anthony respiró hondo.

—Ya no es una amenaza lejana.

Evan lo miró, con amor intacto, pero con acero en la voz:

—No. Ahora es el mundo.

Aurelian alzó la vista.

—Papá —dijo con una calma que no correspondía a su edad—Ellos no tuvieron nuestra suerte.

Kael apretó los dientes.

—Y no van a tener otra oportunidad.

Anthony se arrodilló frente a los niños y los abrazó a ambos.

—Hoy seguimos siendo una familia. Eso no cambia.

Evan los rodeó con sus brazos. La casa, obediente, los protegió. Pero muy lejos, entre ruinas y cables robados, el enemigo observaba nuevos nombres, nuevos rostros, nuevos imperios.

Y sonreía. Porque el juego ya no era local..Era mundial. Y la familia Valémont acababa de volver a estar en el centro del tablero.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.