Amarte es lo único que me importa

Capítulo # 3

Capítulo # 3

En Francia.

Elisa mira a la familia Roche con admiración y cariño, son tan diferentes tanto físicos y emocionalmente, cada uno tiene una esencia increíble.

—Gracias, por tenerme en todos días aquí —dijo sonriendo.

—Hijo, cuídala mucho —dijo André mirando.

—Sí, padre —dijo Adrien mirándolos y sonriendo por la cara de su madre— vendré pronto.

—¡Elisa! —exclamó Viviane, abrazándola con cariño— te voy a extrañar.

—Yo también, ustedes fueron muy amables conmigo —confiesa agradecida por todas las consideraciones que tuvieron con ella, no permitieron que se fuera del hotel hasta que Adrien se la llevara de nuevo a su país— espero volver pronto.

—Te estaremos esperando —afirma André risueño.

—Es hora de irnos, señorita Palumbo —dijo Adrien mirándola.

—Sí.

La pareja mira como su hijo se aleja, junto con la joven que le ha robado el corazón en pocos días, Elisa tiene una personalidad que cautiva a cualquier persona, saben que puede ser la mujer adecuada para su hijo.

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En Italia.

Alessia terminando de limpiar las mesas de la cafetería. 

—Aless —llego Zia sonriendo y mirando que la rubia lleva su peinado de siempre—. ¿Estás sola?

—Sí, Ada tuvo que irse —respondió, con una sonrisa en los labios—. ¿Dime qué quieres?

—Lo mismo de siempre —le respondió alegre.

—Ya voy, por ello —anuncia alejándose de ella.

Claudio entró a la cafetería, ha acompañado de su socio Luciano Gentile.

—Hola, Aless —habló Luciano coqueteando y sonríe por la seriedad de la joven— te van a salir arrugas cariño.

—Tu tan pesado, como siempre —respondió y con seriedad—. ¿Y Carlotta?

—Está muy bien, creo que está en casa de su novio —responde sentándose y mirando a Claudio— es mi prima.

—¿Lo de siempre, señor Bianco? —preguntó Alessia mirándolo y sonrió levemente.

—Sí.

Zia se sentó al lado de su padre.

—Invítala a salir —le insiste su pequeña.

—Es muy joven para mí —dijo con calma.

—Qué tonto —dijo Luciano, con una sonrisa burlona— si te gusta, deberías intentarlo.

Claudio poniéndose de mal humor.

—Deja de decir tonterías.

—Siempre de mal humor —habló, su hija con pesar— vas a morirte solo.

—Ya déjalo —dijo Luciano y divertido— no quiere ser un asalta cunas.

Alessia llegó con los pedidos y en eso sonó su celular, contestó la llamada.

—Diga.

—Necesito, que vengas a la clínica.

—Estoy en mi trabajo padre, te dije muy bien que no tomaría el trabajo de doctora a tiempo completo —le recuerda, poniéndose de mal humor— tengo mis tiempos, para mis dos trabajos.

—Es una emergencia, Alessia —dijo poniéndose de mal humor, su hija no le gusta tanto la medicina y solo estudio para complacerlo— por favor.

—Estoy sola —explica, calmándose un poco— llama a Camilo.

—Alessia, no estoy para bromas —dijo poniéndose de mal genio.

—Discúlpame, no puedo —cortando la comunicación.

—Eres mala —soltó Zia mirándola con asombro.

Alessia agitó la cabeza de negación. 

—Tengo que enseñarlo a respetar —responde y la mira con suavidad— tiene que respetar mi trabajo.

Claudio mira a su hija con seriedad, no le gusto que su hija se expresara de esa manera.

—Discúlpate —le habló con autoridad a su hija.

—Perdóname Alessia —dijo la joven avergonzada.

—No te preocupes —dijo al mirar la seriedad de Claudio y se alejó para continuar con su trabajo.

Claudio mirando a su hija. 

—No quiero, que sean tan confianzuda —dijo regañándola.

—Lo siento —dijo Zia sintiéndose avergonzada.

—Deja a la pequeña —habló Luciano y mirándolo— mi tío es muy problemático, no le gusta que Alessia trabaje aquí —confiesa observando cómo su prima continúa atendiendo algunos clientes— desde pequeña, demostró que es una Jones.

—¿Por qué dices eso? —pregunta Claudio con seriedad y curiosidad a la vez— porque Alessia desde pequeña fue obediente, pero al cumplir los dieciséis empezó con la idea de trabajar y vivir sola.

—¿Alessia vive sola? —pregunta Zia uniéndose a la conversación.

—Sí, de hace un par de años, es muy terca y le encanta este trabajo —dijo orgulloso— le gusta vivir sola.

—Yo quiero vivir sola, al cumplir los veinte años —anuncia Zia emocionada.

—Olvídalo —aclara su padre celosamente.

—Alessia vale mucho, ella no se preocupa por tener una relación —explica Luciano, preocupado, que su prima no quiera formar una familia en el futuro.

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En el hotel Bianco.

Gina observando que el hotel está con mucho movimiento.

—Wow, cada vez está mejor —dijo en voz baja, entonces sintió a alguien atrás de ella y giró— hola, cariño.

—Hola, madre —habló Erika, mirando a su madre— parece que hay mucho movimiento hoy.

—Demasiado —aclara su madre y observando que se acerca un joven hacia ella.

—Buenos días —habló Adrien acercándose a Gina Bianco— es un placer verla de nuevo —cortésmente— vengo a una reunión con el señor Claudio Bianco.

—Es un placer verte —dijo Gina regalándole una sonrisa cálida y mirando a la joven que está acompañándolo— no sabía, que tenías novia.

Elisa se sonrojó un poco.

—No es mi novia —aclara, él con suavidad—. ¿Se encuentra el señor Claudio Bianco?

—No se encuentra —habló Erika, mirando al joven Roche— pero, voy a llamarlo.

—No se moleste —dijo, él con tranquilidad— voy a llevar a la señorita Palumbo a su hogar y regresaré de nuevo al hotel.

—Aquí estaremos esperándolo —afirma Gina sonriendo y observando la maleta de Adrien— puedes dejar, la maleta en la recepción.

—Gracias.

Erika mira a los jóvenes como se alejan de ellas.

—Está bastante guapo el niño —comenta Erika, con una sonrisa en los labios— los jóvenes de hoy en día se ponen como quieren.




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