Amor bajo amenaza

Capitulo 3

I

La sombra de la mujer comenzó acercarse hacia la luz dejándose ver completamente. Llevaba un sobretodo negro cenido al cuerpo, guantes de curo rojo qué combinaban con tus tacones altos. Era una bella mujer de cabellos pelirrojos, ojos verdes y labios pintados de un color rojo carmesí brillante. Llevaba joyería cara, al igual que su ropa y calzado. Cualquiera que estuviera involucrado en la mafia sabía quien era aquella letal mujer: Lucille Richilieu, la esposa del difunto jefe narco que Raphael había asesinado.
Y estaba ahí por venganza.

—No esperaba encontrarte tan... destrozado— dijo ella con un tono casi coqueto.

Su mirada pasó por encima de Abigail, como quien examina una pieza defectuosa en un mercado.

—Así que tu eres la famosa doctora Brown Qué lástima. Parecías tan... inteligente.

Abigail apretó los dientes.

—No tengo nada que ver con sus guerras. Déjeme trabajar.

—Mi marido tampoco tenía nada que ver contigo y sin embargo... — inclinó la cabeza con falsa compasión, sonriendo de lado al notar la incomodidad de la doctora, aunque tratara inútilmente de ocultarlo — terminó muerto. Así que vamos a equilibrar la balanza.

Sin previo aviso levantó un arma y le apunto a la cabeza. Raphael dio un paso hacia adelante, lo suficiente para colocarse entre Abigail y Lucille.

—¡Eh! ¡Apuntame a mí!— gruñó —Yo lo mate, me quieres muerto a mi

Lucille Richilieu soltó una carcajada ahogada.

—Ay, que caballeroso, pero no funciona así. Ojo por ojo, es lo justo— prosiguió la mujer, apuntando nuevamente a la doctora Abigail.— Me quitaste a mi marido. Ahora yo te quitare lo que mas te importa

Abigail, se secó una lágrima traicionera que rodó por su mejilla, ni siquiera se habia dado cuenta de cuándo había empezado a llorar. Raphael tensó la mandíbula, al ver su estado.

—Nunca te importo tu marido— dijo en voz baja.— Te importa el poder. Él era solo una pieza más para ti

La mujer dejó de sonreír.

—¿Y tu qué sabés del amor?— escupió ella con maldad cruda, lo que había dicho enserió le afecto— Vives entre sombras... ¿qué sabés de perder?

—Sé que perderla a ella sería peor que morir— dijo sin apartar la mirada de Abigail.

Abigail se quedó rígida ante su confesión. Samuel abrió los ojos incrédulo. Sabía que Raphael sentía un gran respeto y admiración por su doctora pero creía que solo se trataba de un gesto de agradecimiento, no por amor.

—Sabia que ella te importaba pero no crei que de esa forma— murmuró Lucille sonriendo por aquella jugosa información.— Va a ser aún más lindo verla morir adelante tuyo.

Apretó el gatillo. El disparo nunca llegó porque Raphael, aún débil y al borde del colapso, se lanzó sobre ella empujándola hacia el suelo mientras el silenciador soltaba un pffft mortal. La bala se incrustro el hombro derecho de Raphael.

—¡Raphael!— gritó Abigail, arrastrándose hacia él.

Samuel se abalanzó hacia la atacante, logrando empujarla contra la pared. Y la enfermera corrió a activar el botón de emergencia del hospital. La alarma contra posible incendio comenzó a chillar por todo el lugar. Pronto la policía y bomberos locales llegarían. Pero antes Lucille desapareció, sin que nadie fuera tras ella.

Abigail sostenía a Raphael entre sus brazos mientras él se desmoronaba en el suelo, respirando con dificultad.

—No... — susurró ella, con lágrimas corriendo por su rostro sin poder controlarlas. Ya no le importaba que sus demás pacientes la vean así de vulnerable. Solo quería que el estuviera bien— No me hagas esto. No ahora.

—Estás... bien... — dijo el con un hilo de voz, alzando su mano vendada para acariciar la mejilla de Abigail y comprobar por si mismo que no tuviera heridas.

—No importa cómo esté yo. ¡Te hirieron! ¡Raphael, te hirieron otra vez!

Él sonrió débilmente.

—Valió la pena...

Ella apoyó su frente contra la de él.

—¿Por qué arriesgarte así?

Él tragó saliva, respirando con dificultad.

—Porque... —susurró— ... no podía perderte a ti también.

Abigail apretó los labios.
Su corazón latía con fuerza, y aunque sabía que estaba cruzando una línea peligrosa, dejó que sus dedos se deslizaran sobre la mejilla sana de Raphael.

—No voy a dejar que mueras.— dijo ella, con voz firme y rota a la vez — Estaré a tu lado siempre.

Raphael cerró los ojos, dejándose llevar por las sensaciones que le provocaba sus caricias, mientras a su alrededor todo era un caos.

Los policías corrían por los pasillos tratando a encontrar alguna pista sobre la intrusa y las sirenas seguían resonando por todo el hospital al igual que los gritos de todos los pacientes que habían presenciado el atentado.

Pero en ese rincón del hospital...
solo existían ellos dos. Abigail, lo sostuvo mientras él perdía la consciencia apoyandose en su pecho. Ella no dudó en abrazarlo, prometiendole una vez más que siempre se quedaría a su lado velando por el.



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En el texto hay: narcos, amorprohibo, fbi vs mafia

Editado: 25.02.2026

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