Amor en vacaciones, o Un chico rico busca trabajo

Capítulo 2.2. Profesionales

Capítulo 2.2. Profesionales

—No pensaba que fueras tan tacaño —se quejó Serguéi, frunciendo el ceño.
—Doscientos —Maks puso los ojos en blanco.
—¿Y tú te sabes ese refrán de que lo barato sale caro? —preguntó Serguéi con tono burlón.
—¡Quinientos y tú y yo no somos hermanos! —siseó Maks, al oír que alguien se aproximaba a la puerta.
—Siempre supe que a ti te habían adoptado. Ahora soy feliz de saber que soy el único heredero del imperio de los Veliki. ¡A ti ni te conozco! —respondió Serguéi, sentándose a la mesa con aire de victoria—. Ya me lo puedes ir transfiriendo a mi tarjeta. Conozco de sobra tu memoria de gallina.
—Serás... —Maks echaba humo como un dragón, pero sacó el teléfono para realizar la transferencia de inmediato.
El pitido de notificación de dinero recibido sonó justo cuando Mary entraba al aula cargada con los libros de texto.
—Disculpe, creo que ya lo hemos discutido todo. Seguro que Violetta Víktorovna le podrá dar más detalles —le dijo Mary a Maksim, al darse cuenta de que el hombre no tenía ninguna prisa por marcharse de su clase.
—Sí, por supuesto, pero necesito tomar las medidas del aula para saber qué cantidad de pintura y blanqueador vamos a necesitar para las paredes —improvisó Maks, mientras Serguéi se ahogaba de la risa.
—Está bien, entonces mida —Mary intentó apresurarlo para poder sacarlo de una vez del aula.
Maksim sacó una cinta métrica del bolsillo y comenzó a medir el salón.
—Disculpe, ¿tendrá por si acaso un bolígrafo y un trozo de papel para que pueda anotar las medidas? —preguntó Maks, muerto de la envidia al ver que Mary se había sentado al lado de Serge y empezaba a explicarle algo.
—Sí, claro. Tome —respondió la chica, sacando papel y bolígrafo de un cajón.
—Gracias, me ha salvado la vida. Es que mi socio se llevó la libreta —Maks seguía ganando tiempo—. Por favor, ¿me dictaría su número de teléfono? Por si necesito llamarla para aclarar algún detalle.
—¿Acaso le va a pedir el número a todas las profesoras? —preguntó Mary con una sonrisa. Nadie le había coqueteado de una forma tan peculiar.
—No. A todas no. Solo a las más encantadoras —la elogió Maks, clavando sus ojos en los de ella.
—I don’t understand —Serguéi los trajo a ambos de vuelta a la realidad. Ya se estaba arrepintiendo de haberle aceptado el dinero a su hermano. Debió haberlo «delatado» ante Mary desde el primer momento para que dejara de andar de presumido y de mentir diciendo que era constructor. Porque cuando la verdad saliera a la luz, él también quedaría como un mentiroso. Y Serge no quería perder el respeto de Mary por nada del mundo. ¡Su sexto sentido le decía que Maximus lo iba a meter en un buen lío!
—Sí, disculpe —reaccionó Mary. Tomó el papel y el bolígrafo de las manos de Maks y anotó su número.
—Gracias, le escribiré sin falta. Bueno, si me surgen dudas. Y seguro que me van a surgir. Hasta mañana —respondió Maks. Al mirar a Serge, se dio cuenta de que su hermano lo fulminaba con la mirada. Hacía mucho tiempo que no lo veía tan enfadado.
—¿Así que van a hacer una reforma en su aula? —preguntó Serguéi, cuando Maks ya estaba en la puerta.
—Sí —respondió Mary, siguiendo a Maksim con la mirada.
—Si hace falta mover los pupitres o cualquier otra cosa en la que pueda ayudar, solo dígame y vengo —se ofreció Serguéi—. No se vaya a creer que soy un niñato rico, de verdad estoy dispuesto a ayudar. Es más, todos vendrán a ayudar. Además, ahora usted es nuestra tutora. Hasta podemos pintar las paredes nosotros mismos. No le hacen falta esos constructores. Lo haremos igual de bien que esos manos de... bueno, que esos constructores —Maks llegó a escuchar las palabras de su hermano y ya estaba planeando mentalmente lo que le haría cuando llegaran a casa.
—Gracias, Serge. Pero en las vacaciones hay que descansar —argumentó Mary.

—Pues usted también debería descansar, y mire, va a estar ocupada con la reforma. Si lo hacemos todos juntos, terminaremos rápido y luego descansaremos. Y usted también descansará. Por cierto, la invito oficialmente a mi cumpleaños la próxima semana. Estarán todos mis compañeros de clase. Venga, por favor, la estaré esperando —pidió Serguéi.
—Gracias por querer ayudar, pero mejor dejemos que la reforma la hagan los profesionales —respondió Mary.
—¡Ojalá fueran profesionales! —masculló Serguéi, molesto—. A los vecinos les hicieron un trabajo tan malo que después tuvieron que rehacerlo todo. Entonces, ¿va a venir? —insistió Serge.
—Iré, si logras entender la diferencia entre el Past Simple y el Past Continuous y aprendes a usarlos correctamente —respondió Mary.
—Uf, ya empezó el chantaje. Qué métodos tan conocidos...




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