Siempre he pensado que los animales son mucho más sencillos que las personas. Ellos no te prometen quedarse para después abandonarte, ni dejan que otros decidan a quién deben amar. Te entregan el corazón sin condiciones y, quizá por eso, elegí dedicarles mi vida.
Soy Koraima Carter Barlee, veterinaria, amante de la música, de las buenas series y de salir a correr cuando necesito despejar la cabeza. Soy extrovertida, alegre, un poquito alocada y demasiado testaruda para permitir que alguien me diga cómo debo vivir. Tengo una clínica que adoro, unas amigas que son mi familia y una vida que, después de muchas lágrimas, he conseguido reconstruir.
Al menos, eso es lo que me gusta creer. Porque hay una parte de mí que nunca terminó de sanar. Y tiene nombre y apellido: Lucas Bennett.
Fue mi primer amor, mi mejor recuerdo y también la herida que aprendí a esconder detrás de las sonrisas. Éramos demasiado jóvenes cuando nos enamoramos, demasiado ingenuos para comprender que no todo el mundo desea vernos felices. Nunca imaginé que alguien pudiera decidir por nosotros ni que el amor que nos teníamos terminaría convertido en un recuerdo del que me costaría tanto desprenderme.
Su familia nunca me quiso para él. Y su abuelo se aseguró de que nuestra historia no tuviera la oportunidad de continuar.
Lucas desapareció de mi vida cuando más lo necesitaba. No hubo despedidas, explicaciones ni una última oportunidad para mirarnos a los ojos. Un día formaba parte de mi mundo y, al siguiente, solo me quedaban nuestros recuerdos y una fotografía que todavía guardo, como si algún día pudiera encontrar en ella las respuestas que nunca tuve.
Han pasado más de diez años. He crecido, he aprendido a valerme por mí misma y he seguido adelante. Sin embargo, por más que lo intente, nunca he conseguido convencer del todo a mi corazón de que lo nuestro pertenece al pasado.
Hasta que una mañana, mientras voy con más prisa que sentido común, termino chocando con un hombre que tiene una sonrisa capaz de desarmarme y una voz que despierta algo extraño en mi memoria. No sé quién es, pero hay algo en él que me resulta inquietantemente familiar.
Lo que todavía no imagino es que la vida acaba de poner de nuevo en mi camino al hombre que nunca he conseguido olvidar.
Lucas ha regresado a Wisconsin para dirigir uno de los hospitales más importantes de la ciudad. Es un médico brillante, acostumbrado a luchar por la vida de otros, pero también un hombre que carga con las consecuencias de una decisión que le rompió el corazón tanto como el mío.
Él me reconoce desde el primer instante. Yo necesito tiempo para comprender que aquel desconocido es el mismo chico que desapareció de mi vida sin darme una explicación.
Y cuando nuestros caminos comienzan a cruzarse de nuevo, descubro que algunas heridas no desaparecen con los años. A veces, solo necesitan que el pasado vuelva a llamar a nuestra puerta para recordarnos que siguen ahí.
Pero esta vez ya no somos adolescentes. Ahora hay secretos, familias que todavía creen tener derecho a decidir por nosotros y verdades que podrían cambiar todo lo que creíamos saber sobre nuestra separación.
Lo que comenzó como una historia de amor interrumpida pronto se convierte en algo mucho más complicado. Hay decisiones que nunca se explicaron, intereses que alguien quiso proteger y preguntas que podrían tener respuestas mucho más dolorosas de lo que imaginamos.
¿Podré perdonar al hombre que me dejó con el corazón roto sin conocer sus razones? ¿Será Lucas capaz de contarme toda la verdad y enfrentarse, de una vez por todas, a quienes nos arrebataron la oportunidad de elegir nuestro propio camino?
Quiero creer que el amor puede tener una segunda oportunidad. Sin embargo, después de todo lo que he vivido, sé que amar no siempre es suficiente. A veces también hace falta valor para escuchar lo que duele, aceptar lo que no se puede cambiar y decidir si merece la pena volver a intentarlo.
Lo que todavía no sé es si Lucas ha regresado para recuperar el lugar que una vez tuvo en mi corazón o si descubrir la verdad terminará destruyendo la vida que tanto me ha costado reconstruir.
Porque, por mucho que me empeñe en negarlo, hay amores que el tiempo no consigue borrar.
Y Lucas Bennett siempre será el mío.