A mi madre, Elba Lugo
Para ti, mamá.
Que ahora habitas el silencio bueno,
ese donde nada duele y todo recuerda.
Este libro nace de lo que me enseñaste sin darte cuenta:
a amar lo pequeño,
a escuchar lo que no tiene voz,
a entender que la ternura también es una forma de fuerza.
Así como Amsun guarda memorias en su savia,
yo guardo la tuya en todo lo que soy.
En cada gesto amable.
En cada despedida sin rencor.
En cada regreso que se parece a un milagro.
Te fuiste, sí.
Pero no te apagaste.
Te hiciste raíz.
Te hiciste sombra buena.
Te hiciste historia que vuelve.
Este libro es para ti,
porque el amor verdadero como los árboles
no muere.
Solo aprende otra manera de quedarse.
Con todo mi amor,
tu hijo.
A mi madre, Elba Lugo
Para ti, mamá.
Que ahora habitas el silencio bueno,
ese donde nada duele y todo recuerda.
Este libro nace de lo que me enseñaste sin darte cuenta:
a amar lo pequeño,
a escuchar lo que no tiene voz,
a entender que la ternura también es una forma de fuerza.
Así como Amsun guarda memorias en su savia,
yo guardo la tuya en todo lo que soy.
En cada gesto amable.
En cada despedida sin rencor.
En cada regreso que se parece a un milagro.
Te fuiste, sí.
Pero no te apagaste.
Te hiciste raíz.
Te hiciste sombra buena.
Te hiciste historia que vuelve.
Este libro es para ti,
porque el amor verdadero como los árboles
no muere.
Solo aprende otra manera de quedarse.
Con todo mi amor,
tu hijo.
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familia hogar, naturaleza y animales, sentimientos y emociones al límite
Editado: 08.09.2026