¡Es uno quién se genera la oportunidad?
Madrugada.
Me despierto sobresaltado por una pesadilla.
Soñé que el mundo se desmoronaba.
Todo lo que estaba a mi alrededor desaparecía. Quedaba de pie, solo, en el medio de la nada, sobre una especie de risco.
El sobresalto no fue la destrucción, sino haber sido el único sobreviviente.
En ese vacío ya no quedaban afectos, no había nadie por quien sentir amor, nadie hacia quien expresar el sentir.
Pero estaba equivocado.
De ese silencio surgió la reflexión.
Apareció una luz de esperanza, mínima pero firme. No me desmoroné porque algo permanecía intacto: el amor propio, la valoración.
Comprendí que me necesitaba, del mismo modo que aquello que aún no veía también me necesitaba a mí.
El mundo puede desaparecer y aun así sobrevivís al cataclismo.
Pero el verdadero cataclismo es el que llevamos dentro.
¿Porque nos escapamos del momento en que uno debería aparecer?
Cuando debemos accionar en base a la valoración y el amor propio, No lo hacemos.
Ahí es donde todo se desmorona.
La debilidad y la falta de valoración, dan lugar al oportunismo.
Se posiciona.
Nos paraliza y seguimos cayendo en el abismo de la inacción.
La oportunidad está vigente y dispuesta a ser.
¿Ser presa del oportunismo?.
O ¿hacernos de la oportunidad?
Es nuestra desición.
Es nuestra la elección.
Es nuestra oportunidad.
Es Mí oportunidad.
Y Tu oportunidad.