Anomalía en el Hielo

Capítulo 5: La grieta en la fachada

El silencio que siguió al estallido de las bombillas fue más ensordecedor que el propio ruido. Estábamos en penumbra, rodeados solo por la luz de la luna que se filtraba por los ventanales sucios de la nave. Mi corazón, que normalmente latía en un compás perfecto de atleta, ahora se desbocaba como si hubiera corrido un maratón.

Liam se mantuvo inmóvil, con la mirada clavada en la oscuridad. El calor que sentí al tocarlo no se disipaba; era como una quemadura invisible que se extendía desde mi cintura hasta el resto de mi cuerpo.

—Casi me haces caer —dije, aunque mi voz carecía de la firmeza que intentaba proyectar—. Ese "ajuste de frecuencia" casi nos mata.

—No nos mató, Mina —respondió él, acercándose un paso. La luz de la luna delineaba su rostro, resaltando la dureza de su mandíbula—. Nos despertó. Lo que acabamos de hacer no es patinaje. Es el lenguaje que el sistema nos prohibió hablar.

Escuchamos un sonido metálico: pasos pesados acercándose a la puerta principal. La seguridad de la Federación. Habían detectado el pico de energía, el cortocircuito no había pasado desapercibido.

—Si nos encuentran aquí juntos, en la oscuridad y con la pista en este estado, dirán que nos estábamos saboteando —murmuré, entrando en pánico—. Tenemos que salir de aquí.

Liam me tomó de la mano nuevamente. Esta vez no hubo zumbido, solo una conexión instintiva. Me guio hacia la salida trasera, atravesando la penumbra con una agilidad que me asombraba. Sus dedos se entrelazaron con los míos con una firmeza que no admitía dudas.

Salimos al aire helado de la noche, justo cuando las linternas de los guardias barrían el interior de la pista. Corrimos hasta quedar ocultos tras el edificio administrativo, jadeando, con los pulmones ardiendo por el frío.

—Mañana —dijo él, soltándome finalmente—, el entrenador jefe nos pedirá una demostración pública. Van a querer ver si somos un riesgo.

—¿Y qué les diremos? —pregunté, sintiendo un escalofrío que nada tenía que ver con el clima.

Liam me miró, y por primera vez, vi una sonrisa torcida, casi peligrosa, dibujándose en sus labios.

—Les daremos un espectáculo que nunca olvidarán. Pero esta vez, Mina... esta vez será bajo nuestros términos.

¡Mis lectores! ⛸️🔥

¡La situación escala! Mañana es la prueba pública ante la Federación y Mina y Liam han decidido tomar el control. ¿Creen que podrán ocultar su verdadera naturaleza frente a los jueces, o el "lenguaje prohibido" que descubrieron los delatará a todos?

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