Odiaba las mañanas con teléfonos vibrando. Especialmente cuando vibraban sin parar.
Abrió los ojos lentamente, todavía medio dormida, y miró la pantalla del celular sobre la mesa de noche. Se iluminaba una y otra vez con notificaciones. Mensajes. Alertas. Llamadas perdidas.
El sonido repetitivo llenaba la habitación con una insistencia que terminó arrancándola del poco sueño que todavía conservaba.
Su primer pensamiento fue inmediato:
La federación.
Siempre era la federación. O los medios. A veces ambas cosas al mismo tiempo.
Se incorporó en la cama y tomó el teléfono.
Dieciocho notificaciones. Cinco llamadas perdidas. Tres mensajes de Lyra. Y una alerta de noticias deportivas.
Frunció el ceño. El pecho se le tensó ligeramente incluso antes de abrir nada.
Las noticias deportivas rara vez significaban tranquilidad. No desde el campeonato. Mucho menos desde la caída.
Abrió el primer mensaje de Lyra.
Lyra: Dime que ya viste esto.
El segundo.
Lyra: No me digas que Soren no te avisó.
El tercero.
Lyra: Respira antes de abrir las noticias.
Sintió un pequeño nudo en el estómago. Ese tipo de mensajes nunca venían acompañados de algo bueno.
Abrió la alerta.
El titular apareció en la pantalla.
"AURELIA VANCE REGRESA A LA PISTA EN PAREJAS CON EL CONTROVERTIDO PATINADOR KAEL ARDENT."
Parpadeó. Una vez. Luego otra.
Después abrió el artículo.
Había una foto: una captura de un entrenamiento. Ella y Kael en pleno levantamiento, demasiado cerca, imposible de ignorar.
La imagen estaba perfectamente tomada. La luz. La postura. La proximidad.
Parecía más una portada promocional que una captura robada.
—Perfecto —murmuró.
Siguió leyendo.
"Tras semanas de especulación sobre su suspensión, Aurelia Vance ha reaparecido entrenando en pareja con el conocido rebelde del patinaje artístico Kael Ardent. La federación aún no ha confirmado oficialmente la formación del dúo, pero fuentes cercanas al equipo aseguran que competirán juntos esta temporada."
Más abajo había comentarios. Cientos. Miles, probablemente.
"Esto va a terminar siendo un desastre."
"O el mejor regreso de la temporada."
"¿Quién pensó que juntar a estos dos era buena idea?"
"Quiero ver esa competencia inmediatamente."
Dejó escapar un suspiro lento. Sentía la presión detrás de los ojos incluso antes de levantarse de la cama.
La puerta de su habitación se abrió en ese momento. Levantó la vista.
Kael apareció en el marco de la puerta con una taza de café en la mano y la misma expresión tranquila de siempre, como si no hubiera despertado siendo tendencia en todas las noticias deportivas.
—Buenos días, Vance.
Levantó el teléfono.
—¿Viste esto?
Kael tomó un sorbo de café.
—Sí.
—¿Y?
—Me gusta la foto.
Lo miró con incredulidad.
—¿Eso es todo lo que vas a decir?
Kael caminó hacia la sala y se dejó caer en el sofá.
—También me gusta que hayan elegido mi mejor perfil.
Salió de la habitación.
—Esto es un desastre.
Kael miró la pantalla del teléfono cuando ella se lo mostró.
El artículo continuaba:
"La caída de una campeona y el regreso de un rebelde: la pareja más inesperada del patinaje."
"¿Genialidad o desastre? Vance y Ardent entrenan juntos."
"Dos talentos difíciles bajo el mismo techo."
Kael levantó una ceja.
—Ese último es bastante bueno.
Caminó de un lado a otro por la sala. La suite todavía estaba en silencio, una quietud que contrastaba con la cantidad de ruido que estaba explotando afuera.
—No estábamos listos para hacerlo público.
—No lo hicimos nosotros.
—Lo sé.
Kael se inclinó hacia atrás en el sofá.
—Los medios deportivos son como tiburones.
—Esto no es gracioso.
—No estoy diciendo que lo sea.
Volvió a mirar la pantalla.
Había más artículos. Más titulares. Nuevas fotografías. Incluso videos.
Uno de ellos mostraba exactamente el momento en que Kael la sostenía durante el entrenamiento del día anterior: el instante en que evitaba su caída.
La proximidad entre ambos era imposible de ignorar.
Sintió calor en las mejillas y bloqueó el teléfono de inmediato.
Kael la observó.
—¿Ese video también usa mi mejor perfil?
—No ayudas.
—Nunca dije que quisiera ayudar.
Dejó el teléfono sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.
—Esto significa que van a empezar a seguir cada entrenamiento.
—Probablemente.
—Van a analizar cada error.
—Seguro.
—Van a esperar que fracasemos.
Kael tomó otro sorbo de café.
—Eso ya lo hacían antes.
Se detuvo frente a él.
—Esto es diferente.
—¿Por qué?
—Porque ahora nos observan como una pareja.
Kael la miró.
—Lo somos.
Frunció el ceño.
—Técnicamente.
—Técnicamente es suficiente para los titulares.
Volvió a mirar el teléfono.
Las notificaciones seguían aumentando. Entrevistas. Menciones. Etiquetas. Videos.
Todo el mundo parecía tener una opinión sobre algo que apenas acababa de empezar.
Y eso era exactamente lo que más odiaba.
No tener el control de la situación.
—Soren debería habernos avisado.
Como si hubiera escuchado su nombre, la puerta principal de la suite se abrió.
Soren Valkyr entró con su habitual paso tranquilo. Llevaba un abrigo oscuro, unos documentos bajo el brazo y una expresión tan serena que resultaba irritante.
—Buenos días.
Levantó el teléfono.
—¿Quieres explicarme esto?
Soren miró la pantalla.
—Sí.
—¿Cuándo pensabas decirnos que la federación filtró la noticia?
Soren dejó su abrigo sobre la silla.
—Hace exactamente diez segundos.
Kael levantó su taza.