Antes De Caer

Primera competencia

El estadio olímpico vibraba como un corazón gigantesco. Miles de voces se mezclaban bajo las luces blancas suspendidas sobre la pista, formando un murmullo constante que parecía atravesar cada rincón del recinto. Pantallas gigantes proyectaban nombres, puntajes y repeticiones de rutinas anteriores mientras cámaras recorrían las gradas repletas de espectadores.

Aurelia Vance permanecía inmóvil detrás de la barrera. Respirando. Controlando cuidadosamente cada latido.

Había competido frente a multitudes toda su vida. Campeonatos nacionales. Mundiales. Exhibiciones internacionales. Conocía aquella presión mejor que nadie.

Sin embargo, esa noche resultaba distinta. Porque después de meses lejos de una pista oficial, regresaba convertida en noticia. Y porque Kael Ardent estaba a su lado.

Él ajustaba lentamente los guantes negros de entrenamiento mientras observaba el hielo con una tranquilidad irritante.

—Tienes mirada de asesinato competitivo.

Aurelia mantuvo la vista al frente.

—Estoy concentrada.

—Pareces preparada para iniciar una guerra diplomática sobre cuchillas.

Ella soltó apenas una exhalación contenida.

Kael inclinó levemente la cabeza hacia ella.

—Respira, Vance.

Aurelia cerró los ojos durante un instante. Inhaló. Exhaló. El aire helado llenó sus pulmones.

No podía permitirse errores. Aquella rutina definiría demasiadas cosas. Su regreso. La credibilidad de Kael. La decisión de la federación. Incluso el modo en que prensa y jueces volverían a mirarla después del escándalo.

Soren apareció junto a ambos revisando una carpeta electrónica.

—Últimas instrucciones.

Kael levantó una ceja.

—Eso suena amenazante.

—Porque lo es —replicó Soren con absoluta calma—. La pareja rusa obtuvo una puntuación técnica altísima. Necesitan precisión impecable.

Aurelia asintió lentamente. Ya había visto la rutina rival desde camerinos. Brillante. Agresiva. Difícil de superar.

Soren levantó la mirada hacia ellos.

—No intenten impresionar. Confíen en lo que ya construyeron.

Kael soltó una pequeña risa.

—Qué inspirador.

El entrenador ignoró el comentario.

—Aurelia —llamó.

Ella giró hacia él.

—Tu eje en el segundo levantamiento sigue tensándose cuando anticipas aterrizaje.

Aurelia apretó apenas la mandíbula. Tenía razón.

—Lo corregiré.

Soren desvió la atención hacia Kael.

—Y tú deja de mirar a tu compañera como si olvidaras que existe una coreografía.

Kael sonrió lentamente.

Aurelia sintió calor subirle al rostro de inmediato.

—Eso jamás ocurrió.

Soren cerró la carpeta.

—Claro.

El anuncio por altavoces resonó en aquel momento.

"Próxima presentación: Aurelia Vance y Kael Ardent, representando a Estados Unidos."

El estadio estalló en murmullos inmediatos. Cámaras girando. Luces enfocando entrada principal. Expectativa.

Aurelia sintió un estremecimiento recorrerle la espalda.

Kael extendió discretamente una mano hacia ella.

—Ven.

Ella dudó apenas una fracción de segundo antes de aceptar contacto. Los dedos de Kael rodearon los suyos con firmeza tranquila. Extrañamente estable.

—Mírame —ordenó él con voz baja.

Aurelia levantó la vista. Los ojos grises permanecían inmóviles sobre ella. Seguros. Firmes.

—Vamos a salir ahí y patinar como hacemos cuando nadie observa.

El corazón le golpeó con fuerza contra costillas. Porque Kael hablaba como si realmente creyera en ellos. Y una parte de ella empezaba a hacerlo también.

Soren señaló entrada hacia pista.

—Es momento.

Aurelia soltó lentamente aire contenido. Luego avanzó junto a Kael hacia luz del estadio.

El ruido resultó ensordecedor apenas cruzaron barrera. Aplausos. Voces. Flashazos constantes. Pantallas gigantes proyectando sus nombres sobre hielo brillante.

Aurelia mantuvo postura elegante mientras se posicionaban en centro de pista. Kael permaneció frente a ella, respirando con calma sorprendente.

La música comenzó.

Un piano grave llenó recinto entero.

Primer movimiento. Deslizamiento paralelo.

Las cuchillas avanzaron sincronizadas sobre superficie impecable mientras estadio parecía contener respiración colectiva.

Aurelia sintió nervios atravesándole cuerpo durante primeros segundos. Los músculos tensos. Pulso demasiado rápido.

Entonces Kael rozó discretamente su mano durante transición. Un gesto mínimo. Pero suficiente.

El ritmo regresó.

Giro. Cruce. Cambio de dirección.

La coreografía empezó a fluir. Cada movimiento encontraba respuesta inmediata en otro. Como si meses completos hubieran sido comprimidos dentro de aquellas semanas imposibles.

El primer levantamiento llegó rápido.

Kael sostuvo su cintura y la elevó con precisión perfecta. Aurelia giró sobre aire iluminado mientras gradas desaparecían alrededor. Durante un instante, únicamente existieron música y equilibrio.

Aterrizaje limpio.

El público reaccionó inmediatamente.

Kael sonrió apenas mientras retomaban secuencia.

Aquello alimentó confianza peligrosa.

Soren observaba desde barrera con atención absoluta. Los jueces escribían anotaciones rápidas.

Aurelia sentía adrenalina recorrerle venas mientras aceleraban ritmo.

Entonces llegó transición complicada. La misma que había fallado durante entrenamientos iniciales.

El silencio dentro de su cabeza se volvió absoluto.

Empuje. Giro. Cambio de eje.

Kael ajustó velocidad exactamente en momento correcto. Aurelia encontró estabilidad antes incluso de buscarla.

El movimiento salió impecable.

El estadio respondió con aplausos espontáneos.

Y algo cambió dentro de ella. Miedo empezó a desaparecer. La rutina dejó de sentirse como examen. Comenzó a sentirse viva.

Kael también lo percibió. Ella pudo verlo en manera que sostuvo mirada durante siguiente secuencia. Como si ambos entendieran exactamente mismo pensamiento.




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